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Día: febrero 3, 2023

Bye, bye, 2022! Hello, 2023!

Estamos en una época en la que todo se siente más. Los abrazos, los “te quiero”, los detalles, los momentos compartidos y también la nostalgia que invade al alma cuando se va terminando algo que pudo ser muy bueno, o que pudo tener algunos retos. Hoy te quiero compartir algunas ideas para cerrar este 2022 con gratitud y empezar el 2023 con toda la actitud de un corazón que reconoce a Cristo como el Rey y Salvador.

 

Haz memoria agradecida

 

Agradecer es una forma bonita de honrar, alabar y bendecir a Dios. Dar gracias por lo que fue, por lo que pudo ser y no fue, por las personas que nos hicieron felices, por las que nos enseñaron y por todos los momentos vividos. Que esta última semana del año sea la ocasión perfecta para sacar un espacio para escribir, pensar, orar, revisar fotos y recordar; para volver a pasar por el corazón todo lo que deja este año en tu vida.

 

Cuando somos conscientes de todo lo que buenamente Dios nos dio y de todo lo que nos apartó del camino, podremos empezar un nuevo año con disposición de espíritu. Así seguiremos recibiendo aprendizajes y bendiciones.

 

¿Qué aprendiste este año?

 

Otra excelente idea para cerrar con broche de oro este 2022 es hacer una lista de todos los aprendizajes que te dejó la vida en diferentes aspectos: el familiar, el afectivo, el profesional, el espiritual…

 

Vuelve a las situaciones en las que te sentías incapaz, solo, con miedos o con inseguridad, y seguramente podrás mirar las situaciones desde otra perspectiva. Los aprendizajes que nos dejan los momentos difíciles solo se entienden tiempo después; pero hacernos conscientes de eso que en principio no tenía sentido nos ayuda a reforzar esas habilidades que en el futuro nos ayudarán a tomar mejores decisiones, o a tener mayor fortaleza.

 

El famoso “mapa de los sueños”

 

Lejos de ser una propuesta “New Age” o de “programación mental”, esta es una gran propuesta para poner sobre la mesa todo aquello por lo que queremos trabajar durante el próximo año. Los cristianos sabemos que las cosas no suceden por arte de magia o porque “las manifestamos”, pero sabemos por Fe que Dios es capaz de hacer mucho más de lo que podemos pedir o imaginar.

 

Tener claridad sobre las metas, sueños y propósitos no solo nos permite tener más orden en nuestra vida, sino que también nos ayuda a enfocar nuestros esfuerzos para trabajar por aquello que hemos puesto en manos del Señor.

 

Psicológicamente, puede ser también una estrategia de visualización hacia las metas que queremos construir. Así que ponte creativo, escribe tus metas, recorta las imágenes que te inspiren, elige una cita bíblica que guíe tu 2023, dibuja y en oración entrégale a Dios tus sueños.

 

* * *

 

Que el 2023 te encuentre profundamente enamorado de Dios y de la vida misma que Él te ha dado. Y que todo lo que sueñes sea lo suficientemente poderoso como para hacerte trabajar duro por ello. Dios te bendiga.

 

@mydailydate

Consecuencias de la lujuria

Constantemente escuchamos que basta que algo sea placentero para que Dios lo prohíba. Entonces, ¿es malo el placer? ¿Cómo se le ocurre a Dios crear algo, para después prohibirlo?

 

Y hete aquí que este es el gran engaño: el placer no es malo en sí mismo; de hecho, si fuera malo, no deberíamos comer, dormir ni tener hijos. Pero los placeres están orientados a un fin. Si se come, se duerme o se tiene sexo exclusivamente por el placer que ello produce, entonces es cuando aparecen los problemas. En este artículo expondré las consecuencias físicas, psicológicas, espirituales y sociales de vivir una sexualidad desordenada, tal como nos la ofrece el mundo.

 

Consecuencias físicas

 
  • Enfermedades de transmisión sexual (ETS): sífilis, chancro, gonorrea, VIH, Clamidia, VPH, Herpes genital, hepatitis B, etc.; embarazos “no deseados” y, por tanto, abortos.

 
  • Consecuencias de la masturbación: adicción a la pornografía, eyaculación precoz, problemas nerviosos, temblores, alteraciones químicas en el cerebro que producen pérdida de memoria y de concentración, prostatitis (agrandamiento que impide orinar). En mujeres, problemas de memoria, rechazo sexual a su pareja, agotamiento físico y pérdida de vitalidad.

 
  • Consecuencias del sexo oral: ETS, cáncer de faringe, de amígdalas, de lengua, de boca, de cuello y cabeza.

 
  • Consecuencias del sexo anal: ETS, desgarros, lesiones y hemorragias.

 

Consecuencias psicológicas

 
  • Esclavitud: una sexualidad desordenada hace de la persona una esclava de sus hormonas, incapaz del dominio propio; la incapacita para la fidelidad y para establecer vínculos afectivos duraderos, es decir, para conformar una familia.

 
  • Incapacidad de tomar decisiones y ausencia de dominio propio: el cerebro límbico, (emocional) bloquea la corteza cerebral, nos impide tomar decisiones y razonar. Entonces, lo que guía las acciones es la emoción, y no la razón.

 
  • Depresión y suicidio: Uno de cada ocho adolescentes sexualmente activos sufre de depresión, y el suicidio ha llegado a convertirse en la tercera causa de muerte en los adolescentes.

 

Consecuencias sociales

 
  • Altos índices de divorcio: la pareja cree que el matrimonio será como en el noviazgo, pero se olvidan de que el matrimonio es particularmente convivencia, y no pueden convivir porque en el noviazgo no conocieron lo que debían conocer. Después de algún tiempo de matrimonio, ya no quieren saber de sexo entre ellos, porque ya están hastiados de lo experimentado en el noviazgo; desaparece la carne, y aparece la verdadera persona. Luego viene la desconfianza, porque si no se abstuvieron en el noviazgo, muy difícilmente se van a abstener cuando deban estar separados (“si se acostó conmigo tan rápido, se puede acostar con cualquiera igual de fácil”).

 
  • Aumento del madresolterismo: los niños de madres adolescentes son más propensos a nacer prematuramente y con un bajo peso, a sufrir de mala salud, a tener mal desempeño en la escuela, a huir de casa, e incluso a ser abusados o descuidados.

 
  • Aumento en los índices de aborto por embarazos no deseados: Esto se traduce en la creencia de que se vale acabar con la vida de otro ser humano que se interponga en los planes trazados.

 
  • Resquebrajamiento de la institución familiar: Con la división de las familias, miles de personas llegarán solas a su vejez, pues no fueron capaces de establecer correctamente su hogar ni de brindar una buena educación moral a sus hijos.

 
  • Grandes costos económicos para el Estado y una crisis social en el sector de la salud, por cuenta de las enfermedades de transmisión sexual.

 

Consecuencias espirituales

 

Cuando el hombre busca el placer por el placer mismo, se vuelve egoísta e incapaz de amar. Tiende a despersonalizar al otro. La impureza nos hace egoístas y agresivos, y el egoísmo incluso se puede disfrazar de amor para obtener lo que quiere de la otra persona. La relación se convierte en un egoísmo compartido por dos solitarios, por dos “mendigos” que buscan en el otro algo que pueda satisfacer de alguna manera su gran vacío interior, su gran vacío de amor.

 

* * *

 

“Pero si los dos estamos de acuerdo y nos amamos, ¿qué tiene de malo?”, podría preguntarse alguien. Es que, cuando la búsqueda del placer y del sexo entran en la relación antes de tiempo (o sea, antes del matrimonio), la relación se distorsiona. Las relaciones sexuales en el noviazgo pueden hacer que una pareja crea que son compatibles, cuando en realidad sólo lo son en la cama. Si el sexo es lo único que los une, su relación irá a pique.

 

El sexo tiene un poder unitivo muy fuerte, y cada persona con la que uno se acuesta nos va dejando sus residuos: nos queda un vínculo de carne, una atadura. Entonces, cada vez tenemos menos capacidad de amar.

 

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4 cosas que debes saber antes de casarte

Últimamente he visto muchas personas que ya no se quieren casar, que no quieren tener hijos o que, si deciden hacerlo, se separan a los pocos años. Viven juntos, pero emocionalmente separados entre otros. ¿Puede ser que a veces nos tomemos la decisión de casarnos a la ligera, o será simplemente que tenemos mala suerte? Te dejo 4 cosas que deberías saber antes de casarte.

 

#1 La boda es solo un día, el matrimonio es para siempre

 

Muchas veces idealizamos el día de la boda. Si bien se trata de uno de los días más bonitos e importantes de nuestra vida, es mucho más importante el sacramento, y lo que como matrimonio van a construir después. A veces —ya sea por dinero, por las circunstancias o incluso por una pandemia que no podemos controlar—, no podemos tener la boda de nuestros sueños. ¿Dónde está tu corazón?

 

#2 Asegúrate de no idealizar a tu pareja

 

Te entiendo muy bien: la etapa de compromiso revive 200 % tu noviazgo. Todo tiene más color, es como si regresara la etapa de enamoramiento. Sin embargo, es importante que seas observador: ¿cómo es su carácter?, ¿qué hábitos tiene?, ¿cómo te trata? Dicen que los defectos que veas ahora se multiplican en el matrimonio, y claro que no es eso: simplemente pasa que en el matrimonio convives 24/7 con esos defectos. ¿Ya lo hablaron? Hay cosas que puedes esperar del otro que a veces son motivo de pelea en el matrimonio, pero esto no es justo: posiblemente eso es parte de la otra persona. No es justo, claro, porque no lo estás amando por quien es sino, por lo que esperas que sea. Por eso es de suma importancia el discernimiento.

 

#3 El matrimonio NO es para egoístas

 

No tengo mucho que decir sobre este punto: si piensas primero en ti, luego en ti y después en ti, esto es un indicio de que probablemente no estés listo para casarte. En el matrimonio hay que ceder y cambiar el “Necesito que hagas esto, esto y esto para hacerme feliz” por el “¿Cómo puedo hacerte feliz?”. OJO: eso no quiere decir que la relación no tenga que ser recíproca, claro que debe serlo. Ocurre que, si bien el matrimonio es para recibir mucho, es para dar mucho más.

 

#4 Hablen de cosas serias

 

Una de las cosas más importantes en una relación es estar de acuerdo en las cosas esenciales, como en los valores y la creencia en Dios, entre otras. Hablen de ello. ¿Qué prioridad tiene Dios en su vida? ¿Cómo es su relación con el dinero? ¿Qué prioridad tiene la familia? ¿Qué pasará ante una enfermedad? ¿Y si no podemos tener hijos? ¿Tienes alguna adicción? Hay mil temas que se pueden agotar, ¡y el noviazgo es perfecto! Perfecto para platicar de todas las cosas que sean necesarias, para que su decisión sea lo más libre posible.

 

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¿Mala suerte?, ¿buena suerte? Mejor piensa en hacer de tu compromiso una etapa de discernimiento en serio. ¡Espero que estos 4 puntos te sirvan para ello!

 

Por @feminidad.cool

Cómo el fútbol puede ayudar a mejorar las relaciones

Durante un mes hemos disfrutado con el campeonato mundial de fútbol de Catar 2022 (¡y de Argentina campeón!). Este hermoso deporte genera un atractivo único; por eso une a tantas culturas, comunidades e individuos diferentes. A primera vista, parece que el fútbol tiene poco que ver con las relaciones sanas. Cuando uno piensa en un partido de fútbol, piensa en dos equipos que batallan en el campo. Pero, ¿qué pasaría si consideráramos su juego en equipo como un modelo para las relaciones sanas? Echemos un vistazo a lo que este deporte nos enseña sobre cómo establecer mejores conexiones con las personas que nos importan. ¡Vamos ahí!

 

El poder de la comunicación

 

Lo primero que nos enseña el fútbol sobre las relaciones es la trascendencia de la comunicación. En el campo, los jugadores deben comunicarse entre sí para coordinar las jugadas y marcar goles o evitar que los contrarios lo hagan. Un arquero que no les habla a sus defensas es más vulnerable.

 

Este mismo concepto puede aplicarse también a las relaciones: si nos tomamos el tiempo necesario para escuchar atentamente y expresar de forma honesta nuestros deseos y necesidades, podemos establecer vínculos más sólidos con nuestros seres queridos.

 

Confiar en los compañeros de equipo

 

Otra lección fundamental que nos enseña el fútbol es la confianza en nuestros compañeros de equipo. Aunque las habilidades individuales son importantes, solo a través del esfuerzo colaborativo de todos se pueden marcar goles y vencer. Ni siquiera Messi podía ganar el Mundial él solo.

 

Lo mismo ocurre con las relaciones: debemos ser capaces de confiar los unos en los otros, si queremos que sean sólidas. La confianza mutua es uno de los mejores regalos que podemos hacernos en cualquier tipo de relación. Y esto se construye sobre la base de que no confiamos en el otro porque sea perfecto, sino porque tiene la voluntad de dar lo mejor de sí por el bien común.

 

Aprender de los errores

 

Por otro lado, el fútbol nos enseña lo valioso que es aprender de los errores, tanto de los propios como de los ajenos. En el campo, equivocarse es inevitable; sin embargo, estos fallos pueden convertirse en experiencias de aprendizaje que ayuden a la victoria final. Cuando nos hacen un gol, podemos entender la falla, e incluso replantear el partido para ganarlo. De nada sirve buscar culpables.

 

¿Cómo se refleja esto en las relaciones? Bueno, en que, cuando las cosas no resultan como habíamos planeado, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre lo que salió mal. Así podemos mejorar cada vez, logrando el crecimiento personal y el fortalecimiento de los vínculos.

 

Respeto del otro

 

Por último, el fútbol hace hincapié en el respeto por las capacidades y diferencias de cada uno. En el campo, los jugadores deben reconocer que cada persona aporta algo especial al equipo; de nada serviría un conjunto en el cual todos quieren ser goleadores, y nadie ser portero.

 

También en las relaciones se debe reconocer que son individuos diferentes, que aportan perspectivas y experiencias distintas a la relación. Si no respeto que el otro no piense, sienta o actúe como yo, es difícil que ambos sean capaces de construir una base sólida para sostener una vida juntos.

 

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El juego en equipo en el fútbol es un gran modelo de cómo deberíamos enfocar las relaciones sanas en nuestras vidas. Centrándonos en la comunicación, confiando en lo que puede lograr el otro, aprendiendo de nuestros errores, comprendiendo los puntos fuertes y débiles de cada uno y respetando nuestras diferencias, podemos tener conexiones más significativas con quienes nos rodean.

 

Así que la próxima vez que saltes al terreno de juego, en la cancha o en la vida, independientemente de ver mejores o peores momentos, recuerda que hay lecciones que van mucho más allá de ganar partidos.

 

Por @pedrofreile.sicologo