¿Convivir antes de casarnos?



Es bastante común que muchos novios decidan convivir antes de casarse, incluso, sin fecha de boda. A nosotros más de una vez nos han preguntado por qué no nos vamos a vivir juntos si ya sabemos que nos vamos a casar y sería bueno “probar” qué tal nos va. “¡Imagínate que no funcione! Uno nunca conoce a una persona realmente hasta que vive con ella…” Es una de las frases que más hemos escuchado. 

Nosotros decidimos no vivir juntos antes de casarnos por la Iglesia, y en este artículo, te contamos las razones de esta decisión.

1. Seguir viviendo la castidad

En un artículo pasado, les comentamos sobre nuestro testimonio de castidad y les dimos algunos consejos para vivirlo en una relación. Desde que tomamos la decisión de vivirla —al inicio de nuestro noviazgo— sabíamos que no sería fácil y que tendríamos que poner los medios. Si nuestra decisión era vivirla en el noviazgo hasta ser esposos… estaríamos jugando con fuego si decidimos vivir juntos y dormir en la misma cama. Podrían decirnos: “pero si ya han vivido tanto tiempo la castidad, podría no pasar nada así duerman juntos”; y la respuesta siempre será: “nadie nos asegura eso”. Una vez más, ¿para qué jugar con fuego?

2. No necesitamos “probar” si va a funcionar

Si hemos trabajado durante todo nuestro noviazgo en conocernos, en tener una buena comunicación… ¿habría algo que tenga que pasar en la convivencia que nos disguste tanto que decidamos terminar? Si ya hemos tomado la decisión de pasar el resto de la vida juntos porque nos amamos, las dificultades propias de la convivencia, ¿acaso podrían reducir ese amor?

Es cierto que no conocemos TODO del otro: quizás cómo se levanta, las manías que tiene de limpieza —o desorden—, qué hace en cada momento libre… pero justamente queremos dejar que eso nos “sorprenda” cuando ya vivamos juntos siendo esposos. Si el amor tiene que ponerse a prueba para “ver si es amor”, entonces desde el inicio, eso no es amor verdadero.

3. El matrimonio es para siempre, la convivencia no necesariamente

¿A qué nos referimos? A que sabemos que cuando nos casemos, será para siempre. La convivencia en nuestro matrimonio será para siempre. Cuando dos novios deciden convivir, no hay un compromiso de que será para siempre. Quizás para uno de los dos la expectativa sea que posteriormente decidan casarse y formar una familia; pero tal vez el otro sólo quiera ver qué tal les va, y a la primera dificultad, dejarlo ahí.

Creo que esto puede herir mucho a las personas, porque no hay un compromiso total con la relación. Es diferente si deciden casarse y esperar a que se den ese “sí” para siempre y aceptar todo lo que venga después, incluyendo los retos propios de la convivencia.

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Siempre hemos pensado que hay un momento para todo. Los novios tienen mucho por hacer, por hablar, por disfrutar. A los esposos les corresponde otras cosas.

Nada nos da más seguridad que haber decidido dar el paso al matrimonio por las razones correctas. No queremos casarnos “porque después de tanto tiempo es lo que hay que hacer”, o porque “ya hemos vivido juntos cierto tiempo y hay que hacerlo”. Queremos casarnos porque la decisión de vivir de la mano del otro es lo que realmente queremos, y hacer feliz a la otra persona es la prioridad. Al matrimonio lo sostiene el compromiso del “para siempre” , no la convivencia.

Si te encuentras en medio de la disyuntiva de vivir o no con tu novio o novia, te aseguramos que si esperas al momento de la boda, los frutos serán enormes. De hecho, la tasa de divorcios es mucho mayor en las parejas que han convivido antes del matrimonio. ¡Dato interesante!

Si tienes alguna pregunta o te surge alguna inquietud, no dudes en escribirnos por Instagram a @losquelidos. ¡Hasta la próxima!

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