Las relaciones sexuales como "prueba de amor"



Hasta ese momento, nunca habían estado tan enamorados. Entre besos y caricias, se miraban cara a cara, pensando: “¿dónde estuviste todo este tiempo?”. Se habían conocido semanas atrás, y no podían creer que todo fluyera tan rápido.


Cada uno, por su lado, preguntaba a sus amigos cuándo sería el tiempo indicado para tener relaciones sexuales. A él le decían que un mes era suficiente, era un consenso. Ella recibía opiniones mixtas. Algunas decían lo mismo. Otras, que mejor seis meses. Una dijo con timidez: “un año”. Todas reían, incrédulas de que fuera tan conservadora. Ella no sabía a quién escuchar: quería que el sexo fuera sincero, y no sabía si estaban listos para tenerlo.

Ante esta incertidumbre, se necesitaba una evaluación objetiva. Alguien le comentó que era posible someter la relación a dos tipos de prueba: la rápida y la molecular.


La prueba rápida


Consiste evaluar la compatibilidad de la pareja en las relaciones sexuales. Permite experimentar placer y empatía entre ambos. Para lograrlo, será necesario desatar los impulsos sexuales, que se incentivarán a partir de besos y caricias en zonas específicas del cuerpo. El tiempo aproximado es de entre 5 y 20 minutos, dependiendo de la destreza de los participantes.


Resulta importante resaltar que, si bien es muy probable sentir el efecto de amor a corto plazo, esta prueba no precisa intenciones ni niveles de compromiso…


La prueba molecular

Evalúa las propiedades de una relación, pasando por etapas de enamoramiento y noviazgo, encaminados hacia la meta del matrimonio. El sexo se postergará hasta ese entonces.

La duración del proceso se extiende por su complejidad. Se requiere de una preparación que puede demorar años —o, en algunos casos, meses—. Ello permitirá un personal capacitado y seguro de sus decisiones, capaz de analizar los gustos, virtudes y defectos de cada uno. Está en manos de la pareja aceptarlos, manejarlos o trabajarlos en el tiempo a su disposición. Es 100 % efectivo para asegurar niveles de compromiso y fidelidad, antes del sexo.


Al escuchar sobre la prueba molecular, ella se quedó impactada. Nadie le había hablado del tema. “Podría tener un mejor branding”, pensó. Pero le sonó coherente, ¡claro! ¿Por qué? Porque ella quería construir una relación sólida.

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Técnicamente, nuestros cuerpos están listos para tener sexo desde que empezamos a desearlo. Pero, ¿es esto suficiente? Hace falta poner el amor a prueba, y no a una tan rápida. Una prueba es aquel camino que implica esfuerzo, que toma tiempo, y que por eso te hace más competente. El amor debe pasar por ese entrenamiento. Caminar por etapas e ir madurando todo lo posible para la meta del matrimonio, en el que el sexo es exclusivo y seguro. Es posible postergar la intimidad sexual hasta ese entonces, si seguimos algunas pautas y entendemos nuestros cuerpos.

Esto no se restringe a las personas vírgenes: también es para quienes ya tuvieron relaciones, o las tienen en este momento. Siempre será posible empezar este reto, con el fin de fortalecer el vínculo de la pareja y aspirar a durar para siempre. ¿Te animas a probar?

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