¿Podemos vivir la Castidad si ya tuvimos relaciones?



Todos tenemos metas y sueños, tomamos decisiones cada día; a veces, nos equivocamos y muchas otras veces damos pasos en la dirección correcta. En el tema sexual, también nos pasa. Sabemos que existen muchas parejas de novios que ya tuvieron relaciones y al conocer el tesoro que es la castidad —como esa fuerza espiritual que libera al amor de toda actitud de uso y egoísmo— deciden apostar por un noviazgo casto, por un amor más libre y sin uso, por un amor más pleno.


Queremos recordar que “castidad” no es sinónimo de abstinencia ni de virginidad. La castidad va mucho más allá y se vive de distintas maneras según nuestro estado de vida ¡Sí! Lo oíste bien, en el matrimonio, vivir la castidad también da frutos de amor auténtico y no significa que los esposos no tengan relaciones, sino que vivan la sexualidad en orden al amor.


En el noviazgo, la castidad, entre otras cosas, implica la abstinencia sexual, y sabemos que este es un gran reto, especialmente cuando ya se han tenido relaciones. Pero hoy queremos decirles: ¡SÍ SE PUEDE! ¡Y VALE TODA LA PENA DEL MUNDO! Por eso, aquí te dejamos algunos consejos, que creemos que pueden ser útiles para ti:


#1 Más que solo abstinencia


La castidad es vivir la sexualidad en orden al amor. Entonces, la medida no es “hasta dónde llegar antes de lastimar a tu pareja”, sino cómo puedes hacerle saber y sentir tu amor, afirmar lo mucho que vale. Si ya tuvieron relaciones, aún pueden vivir la castidad, aunque es importante que tengan claras las razones por las cuáles quieren hacerlo: conocer los frutos propios de la castidad los motivará muchísimo.


En el noviazgo, la castidad sí implica renunciar a algo atractivo, es decir las relaciones sexuales, por algo aun más atractivo, que es vivir en la confianza, la alegría y la paz que surgen a partir del amor auténtico; construir una relación fuerte y sólida, donde puedes ser tú mismo sin miedo; un vínculo que sea tierra fértil para que puedan darse los frutos que anhela tu corazón y, en el momento determinado, vivir las relaciones sexuales al máximo, con toda la intimidad, amor y placer que se genera en el contexto del amor LIBRE, TOTAL, FIEL y FECUNDO, lo cual solo puede darse en el matrimonio.


Entonces, cuando se propongan vivir la castidad, recuerden que es ver más allá del sexo, significa ver realmente al otro. Para esto, se necesita una mirada distinta, una transformación del corazón, para poder reconocer al otro como la persona completa que es y no solo su valor sexual, que no es malo, pero forma parte de toda la riqueza de sus valores, no es ni el único ni el más importante.


#2 Límites claros


Ahora, es un hecho que en el noviazgo la castidad sí implica abstinencia y cuando se han cruzado ciertas líneas, volver a marcarlas es difícil; pero sí se puede. Para ello, es indispensable ser muy honestos y estratégicos. No podemos confiarnos en que, con la pura buena intención de vivir la castidad, ya se dará. ¡La castidad no se improvisa!


Es necesario un proceso interior y medios humanos muy claros. Por las circunstancias vividas, ya conocen qué es lo que activa al otro sexualmente, aprovechen esta información a su favor y NO EN SU CONTRA. ¿A qué nos referimos? Si ya saben que cierto tipo de abrazos, besos o conversaciones generan en el otro esas ganas de tener relaciones sexuales, entonces mejor procuren otro tipo de besos, abrazos y conversaciones. ¿Para qué jugar con fuego?


Esto no significa que nunca tengan muestras de cariño físicas o algo por el estilo, simplemente es un hecho que hay muestras que afirman y muestras que excitan. Las que excitan, no son malas, pero son parte del preámbulo de la relación sexual, por lo que están diseñadas para llevar a ese momento culmen; vivirlas en el noviazgo es subirte al tren de la relación sexual y ver en qué momento saltas para no llegar a la estación; créenos, cuando saltas de un tren, te lastimas y también al otro. Más se trata de lo que sí le quieres mostrar al otro, de lo que sí quieres vivir con él/ella; la mirada debe estar puesta en el amor más que en la prohibición.


#3 El entorno, un gran aliado


Ustedes saben qué entornos facilitan que las cosas se salgan de control. Propónganse realmente evitar esas situaciones, como por ejemplo, tardarse horas despidiéndose en el coche, o ver una película solos, acostados y abrazados, dormir juntos, etc. Además de estas situaciones, ayuda cuidar los planes que hacen, cómo se escriben en redes sociales, cómo se hablan, etc.


Aunque ambos quieran poner de su parte, el entorno puede hacer la diferencia, por lo que les sugerimos procurar ambientes que promuevan el conocerse y disfrutar de su noviazgo, sin que toda su energía se centre en no caer ante el impulso sexual. Cuando el entorno favorece la castidad, la atención puede estar en un sin fin de aspectos maravillosos del otro y de la dinámica que se da estando juntos.


#4 Sexualidad vs. sexo


Al sacar de la ecuación las relaciones sexuales, tienen la increíble oportunidad de descubrir las demás dimensiones de la sexualidad: espiritual, física (es mucho más que la relación sexual, incluye abrazos, caricias, etc.), intelectual, creativa y emocional.


Propónganse realizar actividades recreativas saludables que los dos disfruten, como practicar algún deporte o arte, jugar algún juego de mesa, salir a andar en bici, o cualquier cosa que a ustedes les guste. Se darán cuenta de lo mucho que crece la intimidad entre ustedes y que no necesitan tener relaciones sexuales para tener encuentros que acrecienten su amor y disfruten al máximo. Que cada vez que se presente el impulso sexual, este sea un recordatorio de que quieren más intimidad con el otro y eso sí puede lograrse desde las diferentes dimensiones de la sexualidad.


#5 Incluyan al Amor


Si la castidad es el orden del amor, qué mejor que invitar a la relación a Dios, que es el Amor mismo. Él es la fuente de ese amor que queremos alcanzar. Es precisamente porque el amor es Su esencia, que nos llama a vivir el amor humano en libertad y plenitud. Les recomendamos reforzar su relación con Él y pedirle ayuda para alcanzar la castidad con Su gracia: acercarse a los sacramentos, seamos realistas, el camino no se da en línea recta y puede haber momentos de caídas.


Les recomendamos, también, no dejar pasar el tiempo y acudir a la confesión, donde Él da las gracias que necesitamos. Eso hace que el esfuerzo humano se eleve alcanzando horizontes realmente increíbles. A Él hay que pedirle constantemente que haga esa transformación del corazón, de la cual proviene la mirada capaz de VER al otro.


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En este mundo donde tantas personas creen que es verdaderamente imposible vivir un noviazgo en Castidad, tengamos certeza de que SÍ SE PUEDE y de que ese grado de libertad es el que verdaderamente deseamos. ¡No nos conformemos con menos! Tú mereces una relación donde ambos estén dispuestos a darlo todo para alcanzar el amor auténtico.


Recuerden que están juntos en esto y que es importante ser equipo; más que reclamarse mutuamente en las dificultades, juntos encuentren soluciones creativas para los obstáculos. Validen su sentir y tengan los ojos puestos con esperanza en la certeza de que la castidad no es un punto de partida, sino que se alcanza y que en ese camino cuentan con la ayuda de un Dios Amor.


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