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Mis inseguridades en la relación

¿Creéis que una persona es capaz de tener una buena relación con otra persona si es incapaz de tener una buena relación consigo misma? O mejor dicho, si uno no es capaz de aceptarse a sí mismo, ¿cómo podrá ser capaz de hacer feliz a otro? Con estas preguntas no queremos crear alarmismo ni mostrarnos negativos, queremos hacerte pensar. 

A su vez, en este artículo no pretendemos darte una solución para acabar con tus inseguridades o con las de tu pareja. Lo que buscamos es ayudarte a convivir con ellas de la mejor manera posible y sacándoles el mayor provecho. A continuación, te ofrecemos tres tips para hacerlo posible.

1. Invierte tiempo en aceptarte

Piensa e invierte tiempo en ti para poder aceptarte. Así dicho suena fácil. Pero todos sabemos que no es un camino sencillo. Para hacerlo posible, en nuestro interior encontraremos al mayor enemigo y al mejor aliado. La elección solo depende de nosotros mismos. 

En primer lugar, debemos encontrar espacios para nosotros que nos permitan reflexionar: ¿Qué es lo que me hace feliz? ¿Qué es lo que no me hace feliz? ¿Por qué no me hace feliz? 

Una vez hecho esto, debemos trabajar en esas listas. Debemos invertir tiempo en cuidarnos y querernos. Dependiendo de lo que se trate habrá una manera concreta de hacerlo. En nuestras manos está encontrar esa manera y ponerla en práctica. 

Esto que suena tan fácil nos cuesta mucho hacerlo, y en la sociedad actual no se trata de una prioridad. Es más justificable dedicar horas y horas en el gimnasio o en el estudio que invertir tiempo en el cuidado de nuestra salud mental.

Es muy importante tener esta capacidad de introspección y de conocimiento de uno mismo, ya que lo que tú eres se proyectará en tu relación. Por eso, una vez localizadas las inseguridades, debemos aceptar que están ahí para así aprender a convivir con ellas y trabajarlas. 

2. Habla con tu pareja sobre tus inseguridades

En segundo lugar, es importante hablar sobre las inseguridades. Debemos partir de la base del respeto y del cariño cuando tratamos estos temas. Para nada debemos sentirnos juzgados. Siempre hay uno de los dos que se muestra más inseguro, pero tenemos que tener claro que los dos tenemos inseguridades.

La ventaja que ofrece hablar de una manera transparente sobre este tema es saber más sobre el otro y aprender así a tratarlo. Con este conocimiento del otro seremos capaces de saber por qué reacciona de una manera especial con ciertos temas y podemos así abordarlos de una mejor forma.  

3. Acompañarnos en este camino

Hay que dejar claro que tú eres el que tiene que cambiar la percepción de tu pareja respecto de tus inseguridades y eres tú quien tiene que mejorar. Eres tú el que tiene que trabajar en quererse. Nadie lo va ha hacer por ti. Un ejemplo claro es lo que ocurre con la alimentación: necesitas alimentarte tú, de nada sirve que otros se alimenten por ti. 

Por lo tanto, por mucho que te quiera tu novio, si tu no trabajas en quererte, de nada servirá. Es decir, el papel de tu pareja aquí no es quererte más sino ayudarte a que tú te quieras y te aceptes cada día más. 

* * *

Este no es un proceso fácil y no se desarrolla de forma lineal, sino en espiral: podemos mejorar y avanzar, pero habrá momentos de nuestra vida en los que echaremos marcha atrás. Se trata también de un proceso que nunca acaba. Nuestras inseguridades siempre ocuparán un lugar en la mochila de nuestra vida, lo único que cambiará es que a veces pesarán más o menos. Por lo tanto, el quid no está en hacer desaparecer las inseguridades, sino en aceptar que están y aprender a vivir con ellas. 

Si tenéis cualquier pregunta, no dudéis en escribirnos a @princespequitas, la cuenta personal de Ana. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

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