¿Es bueno recordar a tu ex?



Hace unos pocos días salió el sencillo de Morat y Juanes “506”, y las redes sociales se llenaron con ese trend. Se trata de una canción sobre un amor que no se olvida a pesar del tiempo. Sin dudar de lo talentosos que son estos artistas, me pregunto: ¿por qué habrá tenido tal magnitud de éxito esta canción? ¿Será que todos tenemos un amor que no se olvida? ¿Será qué hay tantas personas muriendo por saber de su ex? ¿Y será que no tenemos la valentía suficiente para hacer ese llamado? ¿O será que el orgullo es más fuerte que el deseo incansable de estar con esa persona?


Una parte de este sencillo dice: “me muero por saber cómo estás, no sé por qué pero pensé en los dos…”. Si te identifica esa frase, te quedan dos opciones: o te determinás a soltar ese amor que no fue, o te la jugás para reconstruir la relación. A veces hay razones poco sanas detrás de esta decisión, como la dependencia emocional. Y otras veces, si ha sido una relación intensa, bonita y sana es difícil olvidarla. Pero… ¿cómo saber cuál es la decisión correcta?


Lo primero y principal


En ese sentido, tiene mucho que ver el motivo de la ruptura. No es lo mismo una ruptura por maltrato o toxicidad en la relación, que una ruptura porque ambos estaban en momentos distintos, o porque había falta de madurez. O tal vez no hubo un suficiente trabajo en la relación; es decir, puede haber habido falta de comunicación, o interpretación inadecuada de los deseos o intereses de ambos.


Si tu caso es la primera opción, mi querido lector, dejame decirte que dejes de cantar esa canción: desarraigá de tu vida la dependencia emocional que te ata a esa relación contaminada del pasado. Merecés que te amen, respeten y sobre todo valoren. Pero empieza por vos. Fuiste valiente en salir de esa toxicidad; ahora, cultivá autoestima en tu vida, y solo relaciones saludables.


Pero si tu experiencia fue un amor inmaduro, ¿por qué no volver a intentarlo? Con el pasar del tiempo y las experiencias de vida que vamos adquiriendo, las personas crecemos, cambiamos y maduramos. Y tal vez, lo que en el pasado fue motivo de conflicto puede que ya no lo sea en el presente. Si tenés deseos de volver con tu ex es porque tiene cualidades positivas, que querés volver a tener en tu vida.


Pros y contras


Volver con un ex puede tener aspectos positivos. No se empieza de cero, por lo cual nos ahorramos el proceso de idealización-decepción. Ya conocés a la persona más allá de la primera impresión. Ya pasaste por la fase del enamoramiento, ya caducó la fase del enamoramiento, y aun así el amor y el deseo perduran.


Conocemos los aspectos positivos, pero también los negativos. Empezaremos objetivándolo desde la tolerancia, aceptación y reconocimiento de valores, actitudes y cualidades. En la película Un plan imperfecto, una actriz decía: “me gusta alguien por… y amo a alguien a pesar de…”. Me gusta alguien por todas sus cualidades, las que te enamoran; y amo a alguien a pesar de todo aquello que no me gusta. Ya estoy en condiciones de decidir amar, a pesar de aquellas cosas que no me gustan.


En este sentido, es fundamental saber en qué fallamos antes. Esto facilitará no volver a caer en el mismo error. Sin embargo, en el momento de la reconciliación es importante trabajar los aspectos negativos que nos separaron en aquel momento.


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Volver con un ex con ganas y voluntad de que salga bien, y no por dar respuesta a una necesidad emocional o a una dependencia, puede ser una decisión difícil de tomar, porque implica volver a abrir una puerta que habías cerrado. Implica reconocer errores, implica guardarse el orgullo, y también tener que enfrentar a todo un contexto que probablemente te escuchó más de una vez llorar y quejarte por tu ex.

Pero también puede ser una de las decisiones más acertadas, por los aspectos favorables del conocimiento, la no idealización y el comienzo desde las bases, poniendo en la mira no volver a transitar los mismos errores. Necesariamente vas a tener que enfrentar conversaciones incómodas y reparar daños que a veces no se consigue sanar solo con palabras y acuerdos, sino con tiempo, acciones, paciencia y amor, y —esto es muy importante— sin reproches.


Si hoy “pensaste en los dos”, y no con dolor…, ¡animate! Como dice Aitana, “a nuestra historia le hace falta una segunda parte”.


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