En busca del tesoro: la verdadera amistad



¿Existen los amigos para toda la vida? Esta es una pregunta que solemos hacernos a menudo, y más cuando depositamos y entregamos nuestra confianza sin medida a alguien.


Dificultades en el camino


Algunas personas solían decirnos: “no existen los mejores amigos”, tratando de persuadirnos acerca de lo peor que podría pasarnos si colocábamos a algún amigo en un pedestal: traiciones, mentiras, infidelidades, el no estar en los momentos difíciles, envidia… Todo esto nos decían que venía en la maleta de la amistad; sin embargo, muy poco nos hablaban de lo bello que es cuando una amistad es realmente verdadera.


Los que hablan así a veces pueden hacerlo por el dolor de su experiencia personal: quizás ellos jamás tuvieron un verdadero amigo, porque su pasado indicaba que en algún momento habían confiado tanto que habían sido traicionados. Es por esto que nos repetían una y otra vez que tuviéramos cuidado, que no arriesgáramos nuestra confianza en personas que recién conocíamos, que no contáramos todas nuestras intimidades, que estuviéramos siempre vigilantes, pero …


Si bien es cierto que había algo de verdad, ¿realmente debíamos cerrar nuestro corazón, y no poder nunca experimentar el rostro de un verdadero amigo? No. Nosotros quisimos tener nuestra propia experiencia; fuera buena o mala, decidimos ir en búsqueda de la verdadera amistad.


Pero, ¿a qué costo? Al costo de la traición de otros que creímos que sí eran nuestros amigos, al costo de su ausencia en los momentos más difíciles que pasábamos, al costo de ser utilizados y jamás verdaderamente amados.


Volver a confiar


Y sí: obviamente, después de tanto, es difícil volver a confiar en “amigos”, cuando la vida te mostró el peor rostro de otros. Sin embargo, ¿no es esto lo que le pasó a Jesús? Él fue traicionado por Judas, negado por Pedro, y abandonado por aquellos a quienes Él no solo daba la cara, si no la vida.


De la misma forma, aprendimos nosotros que, si Él, que es todo amor, fue capaz de perdonar sinceramente y de volver a confiar, ¿quiénes éramos nosotros para cerrar las puertas de nuestro corazón y no volver a comenzar? El hombre no puede estar solo: necesitamos vivir en comunidad, necesitamos vivir en el amor y la amistad.


Nuestro mapa del tesoro


Y por ello, después de lo vivido, reflexionamos sobre lo que realmente es verdadera amistad y lo que no. Así, logramos diseñar un “mapa del tesoro”, para que tú no solo vayas en búsqueda de él, sino que tengas las mejores herramientas para encontrarlo, cuidarlo y preservarlo para toda la vida. Porque “quien ha encontrado un amigo, ha encontrado un tesoro”.


Este camino a la búsqueda del tesoro tiene diversas paradas, tribulaciones, vientos fuertes… Pero este mapa cuenta con tres pistas fundamentales:


#1 Acompañar

Es claro que este primer consejo, nos invita a donarnos al prójimo sin buscar nada a cambio, más bien renunciando a nosotros mismos, por el bien del otro. Acompañar requiere de sacrificio, entrega y paciencia. Acompañar no es solo estar, si no permanecer.


#2 Escuchar

Debemos tener cuidado al ejercitar esta verdad, porque podemos caer en la rutina de oír lo de siempre, las conversaciones de siempre y, sobre todo, tener ideas preconcebidas ante un tema ya recurrente. Cada historia viene acompañada de una realidad distinta y única. Oír no es lo mismo que escuchar: lo segundo requiere voluntad. La escucha no es con los oídos, sino con el corazón.


#3 Compartir

Por último, este consejo nos invita a ser caritativos y sencillos con el otro. El verdadero compartir está en vivir plenamente el amor. Esa es la entrega que vale la alegría, porque resulta sencillo ser felices, pero difícil ser sencillos.


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Es difícil, lo sabemos. Pero hay que apostar siempre a la amistad: creemos que, si sigues las pistas de la búsqueda del tesoro en este orden, te servirán para experimentar el verdadero gozo del encuentro.


Para conocernos más, puedes buscarnos en Instagram: @compisdeus