El sexo es para el matrimonio


El sexo es para el matrimonio. Esta es nuestra opinión y, cuanto más tiempo pasa, más nos da la impresión de que es así. No es un “instinto” incontrolable, ni algo necesario para el desarrollo de la persona. Existe todavía demasiada gente que considera el matrimonio como un desahogo del deseo sexual. Parece que, para no pecar en este tema, lo mejor es casarse.


Esto, para nosotros, es tener muy poca fe en la persona humana y minusvalorar la vocación matrimonial. Parece que aquel que no tiene relaciones sexuales porque no está casado es una Superwoman o un Superman, o que está rozando la santidad. Tanto estas personas como las que tienen relaciones múltiples dan por sentado que es casi imposible vivir sin tener relaciones, a no ser que seas un poco rarito.


Parece que ellos resumen los mandamientos no en dos, como lo hizo el Señor, si no en uno: no cometerás actos impuros. Esta actitud mancha el sexo, lo ensucia, y hace que se vea como una continua tentación.


La clave


Vivir bien la sexualidad no es más difícil que vivir otras virtudes, como el no criticar. La clave reside en conocer para que está el sexo en la vida. El sexo está diseñado para el matrimonio, y solo ahí se reciben los premios que Dios tiene reservados para ese matrimonio. Tener relaciones sin compromiso, o con un compromiso temporal. no llena como hacerlo con alguien que se ha comprometido de por vida.


No despreciemos este regalo de Dios


Así que hay que disfrutar del sexo en el matrimonio. Despreciar ese regalo de Dios considerarlo sucio, o pensar que se es más “puro” si no se disfruta es un error lamentable y feo ante los ojos Dios.


Vocación y discernimiento


La vocación matrimonial es personalísima, y hay que formarse como se hace para otras vocaciones, y no dar por hecho que se tiene por solo haber nacido. El discernimiento es crucial. No es en sentimiento o un deseo, sino una llamada personal de Dios: ¡temazo!


Disfrute del sexo e hijos en el matrimonio


Que un matrimonio se busque el placer sexual de los dos no es algo malo. Es un acto de unión con Dios, que lo ha puesto para unir a los esposos y facilitar la educación de los hijos.


Sí: los hijos se educan mejor cuando los padres son uno, están enamorados, discuten poco, hay complicidad entre ellos, etcétera. Y en esto ayuda mucho disfrutar del sexo en el matrimonio, entre otras cosas.



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Por eso decimos que el sexo es solo para el matrimonio. Usarlo fuera del matrimonio es un desperdicio de esa facultad, ya que se obtiene solo placer, pero después vienen la soledad y falta de aprecio a uno mismo y de los demás.


Si tienes vocación matrimonial, no te conformes con sucedáneos. Busca a esa persona. Dedícale tiempo y conoceros bien. El tiempo en muchas ocasiones da la calidad. Y espera a disfrutar con esa persona del sexo en el matrimonio.


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