El mito del amor de Hollywood



No sé si les pasa que miran a su alrededor y parece que cada vez es más difícil encontrar el amor, no solo porque cada vez estamos menos dispuestos a donarnos, sino porque hemos aprendido del amor como un mito del que Hollywood nos habla, acerca del cual nos enseña cómo debería ser. Ser mejores duele, crecer duele, perfeccionarnos duele, pero en este mundo de placeres momentáneos, no estamos dispuestos a tomar nada que nos implique dar un poco más. ¿Cómo podemos ser don para otro? ¿Cómo podemos amar realmente al otro?



Tener cuidado con las expectativas


Si bien sabemos cómo queremos ser amados y hay cosas que no podemos permitir, hay que tener cuidado, porque muchas veces no amamos al otro desde lo que es, sino desde nuestras expectativas. Desde lo que queremos el otro que sea para nosotros, y no desde lo que es.


Desde dónde amamos: ¿desde nuestras expectativas, o desde la libertad? No está mal esperar algo del otro, porque las relaciones son recíprocas, sólo ocurre que hay que reflexionar de dónde viene lo que esperamos, de nuestras carencias, de Hollywood, de la historia de mis papás o de dónde. Son cosas necesarias de saber para poder amar con libertad.


Aceptar al otro por quien es


Creo que uno de los problemas que trae el idealizar a alguien es que llegamos a no amarlo por quien es, sino por lo que quiero, creo o me gustaría que fuera. Eso no es justo para ti, pero mucho menos para la otra persona. Una cosa es que todo el tiempo queramos ser mejores, y otra es querer cambiar todo de la otra persona porque no es quien YO quiero que sea. Esto es fundamental, por ejemplo, para elegir a la persona con la que vamos a pasar el resto de nuestra vida. Porque no podemos decir que sí a medias, queriendo que la otra persona cambie todo lo que es solo porque no cumple con nuestras exigencias.


Ser auténticos


Una de las cosas por las que de repente es tan drástico el cambio de personalidad hoy en día, cuando conocemos a alguien, es porque estamos construyendo una sociedad de apariencias. Hay que ser auténticos: a veces nos da miedo que a la otra persona no le guste cómo somos, y por eso somos auténticos mucho tiempo después. Pero lo único que estamos haciendo es retrasar una relación fallida; es decir, si no es para ti, no lo será desde el principio. Pero en ese afán de querer mostrar que somos perfectos para que nos amen, solo retrasamos, en caso de que así sea, el proceso de ruptura, cuando ya hay incluso hasta más tiempo de convivencia y un contexto alrededor que hace más difíciles las cosas.


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Hoy en día, llegamos a creer lo que Netlfix, las redes sociales y las novelas nos cuentan acerca del amor, como una verdad que está rigiendo nuestra vida. Si queremos de verdad amar y ser amados, no tengamos miedo de abandonar nuestras expectativas irreales, valoremos al otro por quien es, y seamos siempre nosotros mismos.


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