4 verdades sobre el matrimonio



Seguro conocemos a alguna persona que haya corrido una media maratón, pero no todos conocemos el entrenamiento que se requiere. Ciertamente, correr una carrera de este tipo requiere un entrenamiento de más o menos 6 meses para algo que dura, en promedio, un poco más de 2 horas. ¿No les parece una locura que alguien acepte correr una maratón sin comprender sus reglas y, peor aun, sin haberse entrenado?

Esa misma lógica se aplica al casarse. Lamentablemente, muchas personas se lanzan a la aventura del matrimonio sin comprender realmente qué es y, peor aún, sin prepararse adecuadamente para ello. El resultado son muchas “lesiones”: divorcios, infidelidad e infelicidad.

Siguiendo la analogía de la maratón, queremos dejarles 4 verdades sobre el matrimonio dando algunos criterios claves para reducir las “lesiones” y para llegar a la meta de ser felices juntos.

1. El matrimonio es más que un contrato

El matrimonio es una vocación; es decir, un llamado. Y quien se casa está llamado a ser un signo de que el amor existe. Las personas, al ver un matrimonio, deberían pensar: “mira cómo se aman”. Y desde una perspectiva religiosa, el matrimonio es un sacramento, es decir un signo visible y eficaz de la gracia.

El matrimonio es la misión más grande que puedes tener. Desde él puedes ser feliz haciendo feliz a alguien más con un amor profundo que se hace fecundo en los hijos.

2. Hay que estar dispuesto a perdonar

Un criterio importante a considerar es que el amor se manifiesta en el perdón. Si no estás dispuesto a perdonar, entonces es mejor no casarte, pues los esposos son también humanos y, por eso mismo, frágiles. Los matrimonios duraderos son de aquellos que no se cansan de perdonar.

El perdón se puede manifestar de distinas maneras. Por eso te invitamos a leer el siguiente artículo: 5 lenguajes del perdón.

3. La comunicación es más que palabras

La comunicación implica expresar los anhelos, alegrías, inconformidades, tristezas, expectativas, entre otros. Pero no se trata de expresarse de cualquier manera: en el matrimonio, el cómo también es importante. Por eso es fundamental cuidar no sólo las palabras, sino también el tono de voz y el lenguaje corporal, que le dan una carga emocional a las palabras que usamos.

Más aún, el amor se comunica de varias formas que trascienden las palabras: actos de servicio, tiempo de calidad, regalos, contacto físico. Sobre este tema, seguro te podría interesar el siguiente artículo: Los 5 lenguajes del amor.

4. El matrimonio se construye día a día

El matrimonio es como una planta que requiere atención permanente: es un trabajo de todos los días. Si lo descuidas, el matrimonio se va muriendo poco a poco, como una planta que no se ha regado. Hay casos en los que la falta de agua es tal que la planta muere por completo. Pasado un tiempo, lo mismo puede suceder con el matrimonio.

Por eso es importante no confiarse en ese “sí” dado el día de la celebración del matrimonio, y buscar que la vida matrimonial sea un ámbito para renovar permanentemente ese amor. Hay que renovar la elección de la otra persona todos los días.

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