3 claves para vivir la Castidad en el siglo XXI



¿Realmente es posible vivir la Castidad en pleno siglo XXI? ¿Tiene algún sentido hacerlo en un mundo que tiene tan normalizada la búsqueda del placer en cualquier etapa de la vida? Es una de las principales dudas que tienen quienes quieren comenzar a vivir dicha virtud. Y se afianza aún más si tenemos en cuenta que la sociedad actual nos bombardea con todo tipo de contenido sexualizado.


Estamos seguros de que no podemos controlar lo que la industria del cine, la música y las redes sociales pueden hacer. Pero sí podemos poner límites y decidir qué dejamos entrar a nuestra vida; incluso, permitir si nos afecta o no.


Hay personas que se asombran al enterarse de que nosotros apostamos por la castidad. Por nuestra parte, no nos asombra que nos miren como “raros”, porque, al estar bombardeados de pensamientos y contenidos que van en contra de lo que esta virtud propone, podemos entender por qué para ellos parece algo imposible. Solo han conocido una cara de la moneda.


Nosotros hemos conocido ambas caras y estamos convencidos de que la castidad nos hace realmente libres. Por eso, en este artículo queremos contarte tres verdades acerca de la castidad, que poco se hablan.


#1 La castidad es el justo medio, no un extremo


Existe una tendencia a creer que la castidad significa continencia, rechazo y menosprecio a la sexualidad, el sexo y el placer. Por eso, ante esa situación muchos piensan que deben aislarse de todo contenido que contenga algún mensaje de índole sexual.


Al otro extremo, encontramos quienes piensan que la castidad es anticuada y no tiene sentido en la sociedad actual. Para ellos, la búsqueda del placer es un fin: si te gusta, hazlo.


Ninguna de estas dos posiciones es correcta. La castidad no busca aislarte del mundo, más bien se trata de perfeccionarte como persona, aprender a tomar lo bueno y a rechazar lo malo. Nuestra sexualidad es muy buena, pero tiene un fin y un propósito: no fue creada para valernos de ella como un medio de satisfacción sin importar las circunstancias.


La castidad es una virtud que te ayuda a ordenar y vivir en plenitud tu sexualidad de acuerdo al estado de vida en el que te encuentras. Nuestras pasiones necesitan todos los días ser orientadas al amor, por eso es una virtud. Ante el miedo o el querer aislarse del mundo, pongamos más bien la esperanza y el amor. De eso se trata.


#2 La virtud no se alcanza de un día para otro


Toda virtud es un hábito bueno que nos perfecciona como persona y con la que hacemos el bien. Por ser hábito, requiere de la repetición constante de actos y obras buenas. Así que si un día fallas, no te apures, vuelve a comenzar.


Puedes poner límites en el contenido que dejas entrar a través de las redes sociales. Todo eso influye en nuestro comportamiento y en la manera en la que vemos a los demás. Pero recuerda, no se trata de reprimir, ni de aislarte, sino de buscar la manera de canalizar y de saber discernir para seleccionar el contenido mejor para tu crecimiento personal. No descartes tampoco la idea de pedir ayuda de acuerdo a tu necesidad, a un amigo, a un director espiritual o a un profesional de la salud.


La castidad no llega de un día para otro y tampoco la obtienes con un solo día, se trata de una decisión de todos los días. Por supuesto, que requiere de nuestras fuerzas, compromiso y esfuerzo. Y para los creyentes, de la ayuda de la gracia de Dios, para elevarla y perfeccionarla.


#3 La castidad es buena para ti


Contrario a lo que puedan decir, la castidad sí es muy buena y tiene beneficios para tu vida. De eso hemos hablado en otro artículo.


La castidad te invita a poner por encima el amor y el bien del otro antes del placer. ¿Estamos diciendo que el placer es malo? ¡Claro que no! Estamos diciendo que el placer es un medio y no un fin. San Juan Pablo II decía que todo parte de la dignidad de la persona.


Recuerda que el amor es el fin, es la meta. Esta virtud se trata de eso: amarte y amar a los demás. ¿Cómo podríamos creer que el amor no es bueno?


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El tema de la castidad sigue siendo muy amplio para explicarlo en tan solo un artículo y seguir tumbando paradigmas que hacen ver esta virtud aburrida y anticuada. Así que esperamos que estas tres verdades te hagan verla de un modo distinto y con ganas de aplicarla en tu vida.


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