Mientras las redes sociales se siguen llenando de memes sobre relaciones disfuncionales, la realidad es que las relaciones tóxicas destruyen por completo la autoestima, la dignidad y la libertad de las personas. Así, luego de una relación tóxica, en nuestro interior aparecen miles de preguntas intimidándonos, oprimiéndonos y atentando contra nuestra autoestima. A continuación, dejo algunos consejos.
Comencemos con esto: ¡no hay nada de malo en vos!
Nos podríamos preguntar, como consecuencia de una relación tóxica: ¿no soy suficiente? ¿Podré mejorar? ¿Será que eso merecía? ¿Por qué siempre arruino todo?! ¿Por qué no soy digno/a del amor? ¿Y si cambio? ¡Tal vez fue culpa mía! ¿Qué puedo hacer para que me ame?
Esa sensación de haber pasado por una inspección de calidad y salir con el etiquetado frontal de: rechazado, no apto, no aceptado, no es valioso, etc. Así, la infaltable auto pregunta que termina de desarmarnos por completo: ¿qué hay de malo en mí?
Solo que no quedó un gramo de autoestima que pueda sostenerte y permitirte mirarte con ojos de amor. Es justo acá donde comienza nuestra labor, necesitamos cultivar un amor propio y el autoconocimiento. Ésta es la clave para generar una relación sana con uno mismo, y te vuelvas a encontrar, sí, porque en este camino de daño y dolor te perdiste.
En principio, reconstruí tu autoestima
Vas a tener que sanar algo que vos no rompiste, pero sí permitiste que se rompiera: tu autoestima. Se trata de entender que tu valor no está determinado por la aceptación de nadie, ni de como el entorno se interrelaciona con vos.
No sos lo que te hicieron, ni lo que te dijeron con palabras, acciones y actitudes. Tampoco sos la persona que dejaron en ese lugar de fragilidad, dolor y vulnerabilidad.
Vas a tener que entender que la famosa frase de consuelo que ya te habrás cansado de escuchar «ya vendrá algo mejor» no habla de otra persona, sino de vos mismo con un corazón sano, una mente fuerte y un espíritu valiente. Ese «algo mejor» es una renovada versión de vos mismo/a disfrutando de la libertad de haber entendido que tu verdadero valor está en el diseño que el Cielo creó en vos.
Comienza a quitarte los rótulos que te impusieron y los que vos mismo abrazaste. Ccambialos por los atributos que hacen a la maravillosa persona que sos, esos que el mismo Diseñador y Creador te susurra al oído. Cuando hagas esto vas a poder mirarte en el espejo y sonreírte, sabiendo que hoy sos más fuerte y valiente que ayer.
En segundo lugar, guarda tu corazón
¿Qué es guardar tu corazón? Es alejarlo de los sentimientos de venganza, bloquearlo para el rencor y sobre todo hacerle experimentar el perdón como un estilo de vida.
«Guarda tu corazón porque él determina el rumbo de tu vida.» dice Proverbios. Guardar el corazón es custodiarlo con sabiduría para que pueda sanar y amar de nuevo, esta vez desde un lugar de honra y no de la desvalorización.
Probablemente, sentís que tu corazón se hizo añicos. Es hora de comenzar a repararlo, es hora de sanar la fuente. ¿Sabés por qué? Porque solo se repara lo que tiene valor.
Se trata de comenzar a mirar hacia atrás sin quedar atrapado en el pasado, sino renunciando a cada momento de dolor, para poder mirar hacia adelante con un horizonte prometedor. ¡No te quedes atrapado en el dolor! Es entender que no hay nada que puedas hacer para cambiar el pasado, pero sí mucho para engrandecer tu futuro.
La decisión te va a doler, tendrás que atravesar el duelo y no lo vas a poder negar ni evadir. Mientras más rápido lo aceptes, más rápido va a sanar. Vale romperse, vale llorar, vale el dolor. Lo único que no vale es quedarse a vivir ahí. No se trata de tapar o evadir lo que nos pasa, sino de trabajar hasta extirpar el dolor.
En tercer lugar, ser radical en tu decisión
La Biblia dice: «una cosa has determinado, eso harás». No vuelvas al lugar donde tuviste que orar mucho para poder salir. Esto se trata no solo de cortar el vínculo con la persona que te hirió, sino de terminar con la versión tuya que te hizo aceptar ese daño.
Es cortar con esa «vieja/o yo» que no se sabía elegir, porque si no lo haces es muy probable que vuelvas a encontrarte en la misma situación y sentir el mismo dolor, con la única diferencia de que tendrá otro nombre, y estará personificado en otro cuerpo. Alimentate de amor, autoestima, perdón y protección.
***
Ten fe. Un día escribirás una gran historia de amor con un precedente que te ha enseñado a amar con intensidad. Mereces un buen amor, un amor sano que te honre. Sanar luego de una relación tóxica es más que cerrar una etapa, es recuperar tu diseño original, tu dignidad, paz y libertad. Tu corazón no puede endurecerse, sino fortalecerse. No se trata de no volver a confiar, sino de poder hacerlo desde la plenitud, sin miedos.