Blog.

Vocación: más que un proyecto de vida, tu camino de auténtica felicidad

“¡Cómo te reías, noblemente, cuando te aconsejé que pusieras tus años mozos bajo la protección de San Rafael!: para que te lleve a un matrimonio santo, como al joven Tobías, con una mujer buena y guapa y rica -te dije, bromista.

Y luego, ¡qué pensativo te quedaste!, cuando seguí aconsejandote que te pusieras también bajo el patrocinio de aquel apóstol adolescente, Juan: por si el Señor te pedía más.” San Josemaría.

Animate a la pregunta. Cuando nos encontramos con el Señor siendo solteros, es una gran oportunidad, un regalo poder preguntarse qué quiere Dios, para qué me trajo al mundo, qué me quiere encomendar.

Esta pregunta puede dar mucho vértigo y miedo, quizá porque no queremos saber nada con una entrega total, aunque no sabemos de qué se trata eso. Más que imaginarlo, el camino correcto es tomar la mano de nuestra Madre y que nos enseñe a rezar, para que como Ella estemos dispuestos al mejor plan de todos: el de Dios.

Incertidumbre

Puede resultar muy difícil porque no es algo que nos resuene externamente, quizá no lo vemos cercano, no tenemos testimonios. Cuando aparece ese ruido interior, o algo nos llama, no nos deja tranquilos. ¡Es El Señor! Nos llama y queremos escucharlo. Es ahí cuando lo mejor que podemos hacer, sin dejarlo pasar otra vez, es sentarnos día a día, sacar el tema una y otra vez, buscar consejo con ese sacerdote que nos confiesa siempre o nuestro director espiritual.

Es como cuando vamos a elegir una carrera o un trabajo. Nos asesoramos primero. Vamos con ese que nos conoce y sabe darnos un buen consejo para una gran decisión. No hay que tenerle miedo. Es algo nuevo y lógicamente puede parecer que viene a complicarnos la vida, pero en realidad es todo lo contrario. Viene a darnos la libertad que tanto anhelamos. Es nuestro llamado, de nadie más, nada ni nadie lo reemplazará.

El mejor plan

Se trata de algo personal entre Dios y yo que no me lo quiero perder, pedirle a Nuestra Madre que nos ayude a escucharle, a estar con Él, prestarle atención, no dejarlo pasar. Porque de eso dependen cosas grandes.

Aunque no lo veamos y solo lloremos como niños caprichosos, es un hecho que nos creó para algo que nunca imaginamos. Eso será lo que despliegue al máximo quienes somos. Con nuestros talentos rindiendo al 100%, siendo plena y profundamente felices.

Incluso así será más fácil palpar esa alegría constante, que no perderemos porque estamos donde debemos estar. A pesar de cómo esté el mundo, de lo que opinen y piensen los demás, de nuestros sueños de siempre, de todo, por ser de Dios, nadie nos lo puede arrebatar. Será como un sueño jamás imaginado que se va volviendo realidad, el mejor de todos.

***

Animate a profundizar. Por ser un camino personal, depende de nosotros. A nuestro ritmo, pero con buena ayuda, podremos transitarlo. Es el momento y solo Dios lo sabe. Queda en nosotros descubrirlo con sinceraentrega, no a medias, escapando, viendo o buscando solo lo que quisiéramos escuchar.

A la larga no nos sirve, seguiremos con ese rum rum o ronroneo, susurro suave que penetra en el corazón insistentemente, naturalmente. Porque todo nuestro yo demanda eso para lo que fuimos hechos y no estará tranquilo hasta responder a ello.

No podemos solos y ahí donde no llegamos, Él sí llega. Pedirle mucho todo el tiempo, buscarle ahí donde está: en el Sagrario, presencialmente y con el corazón. Pedirle ayuda para querer, para entender en la medida de lo posible nuestro bien. Tomar la mano de nuestra Madre, guiados por nuestro Ángel de la guarda. ¡Vale la pena, y es para el siempre de la eternidad!

Como nos recuerda San Josemaría: “la Virgen Santa María, Maestra de entrega sin límites. –¿Te acuerdas?: con alabanza dirigida a Ella, afirma Jesucristo: «¡el que cumple la Voluntad de mi Padre, ése –ésa– es mi madre!…» Pídele a esta Madre buena que en tu alma cobre fuerza –fuerza de amor y de liberación– su respuesta de generosidad ejemplar: «ecce ancilla Domini!» –he aquí la esclava del Señor”. Rezalo con Él, quien nos conoce mejor que nadie porque nos hizo para Él.

También te pueden

interesar estos artículos

¿QUIERES SER UN
AMA FUERTE LOVER?

¡Suscríbete!

Artículos relacionados.