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Los desafíos de aprender un método natural

La primera impresión al conocer la existencia de métodos naturales suele ser de interés. “¿¡Una herramienta personal para entender el cuerpo y sus funciones!?” La recepción general siempre es buena, salvo que exista algún prejuicio.

 

En general, se trata de prejuicios arraigados en falsos conceptos acerca de qué es realmente un método natural. Sin embargo, el salto que hay entre el hecho de que algo parezca “interesante” y aplicarlo realmente a la propia vida es grande.

 

A continuación, les dejo una lista de los desafíos más importantes que se presentan al aprender un método natural.

 

#1 Animarse

 

Este paso es central. Consiste en tratar de entender qué es lo que me resulta atractivo y cuál es la motivación para adquirir un nuevo saber. Las motivaciones son muy variadas; las hay tantas como personas. Muchos lo hacen por necesidad, otros por querer buscar un diagnóstico —o un segundo diagnóstico— y otros tantos lo hacen porque es la única herramienta que tienen para la planificación familiar. La verdad es que la motivación última de los métodos naturales debería ser el amor por el cuerpo y la disponibilidad con la que uno cuenta para entenderlo.

 

Especialmente para la mujer, aprender un método natural es un espacio personal, de respeto y reconocimiento de su propio cuerpo. Es aprender un lenguaje de cuidado, de apreciación y de reconocimiento del valor propio. Es una mirada de frente con lo auténticamente femenino. Es una manera de cuidar la salud del cuerpo, una mirada atenta sobre las distintas fluctuaciones de su ciclo.

 

#2 Encontrar una instructora preparada

 

En la era de internet donde la información se comparte de manera inmediata, todo parece encontrarse a disponibilidad de quien tiene intención de buscar. Sin embargo, cualquier método natural supone un aprendizaje; y como tal, tiene sus tiempos y requiere dedicación. En una lectura de dos o tres hojas no se puede asimilar la complejidad del ciclo de la mujer.

 

La instructora que esté correctamente preparada sabrá impartir la información en los tiempos que convengan. No solamente hay que entender el ciclo de la mujer, sino también entender la manera que el método tiene de registrarlo e interpretarlo. Estar acompañada en este proceso de aprendizaje brinda tranquilidad para confiar en los tiempos que uno tarda en incorporar estos conceptos.

 

#3 Lograr un hábito

 

Una vez que se comienza el camino de aprendizaje de algún método natural, las primeras semanas —incluso el primer mes— suelen ser intensas. Da la sensación de que uno no puede pensar en otra cosa, que los conceptos son muy difíciles, que uno nunca termina de estar segura. Pareciera que una voz siempre resuena en el fondo: “¿estás segura?, no creo que sea así, debe ser de otra manera, seguramente no lo entendí”. También hay mucho preconcepto: “esto no es lo que yo creía que iba a registrar”, o “esto no debería aparecer en este momento del ciclo si mis ciclos son de tal manera.” Con el tiempo, todas estas voces, inseguridades, e incluso la intensidad con la que estas vienen se van acomodando.

 

No hay otra manera de atravesar esta etapa que generando un hábito. El hábito nos brinda seguridad y confianza, y eventualmente se transforma en algo cotidiano. Lo difícil se vuelve fácil, las dudas se van transformando en seguridad. Pero solamente en la repetición sostenida en el tiempo se logra, poco a poco, la seguridad que se necesita para poder mirar el registro y entender lo que sucede en el cuerpo.

 

#4 Adaptarse a los cambios de categoría reproductiva

 

Muchas mujeres y parejas, habiendo hecho los pasos anteriores, los dan por “finalizados”. Se animaron, leyeron, entendieron. Se prepararon con una instructora y llevan adelante el proceso con éxito y satisfacción.

 

En estos casos, el desafío se presenta por los cambios de categoría reproductiva. Por categoría reproductiva me refiero a las distintas situaciones que puede atravesar una mujer: ciclos regulares o irregulares, lactancia parcial o total, premenopausia, embarazo etcétera. Cada una de estas categorías implica distintas cosas para el cuerpo, para el registro y la interpretación.

 

Los cambios de categoría reproductiva deberían tomarse como una novedad respecto del aprendizaje recibido previamente, y son un buen momento para volver a contactar a la instructora. Muchas veces vuelven a darse seguimientos y consultas para poder manejar las distintas dificultades de la vida reproductiva.

 

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Espero que este artículo te haya resultado interesante. Para más consejos, puedes contactarme por Instagram: @fertilitycareargentina.

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