Intimidad en el noviazgo



Cuando buscas en Google “intimidad en el noviazgo”, todas las páginas que aparecen tras el enter reducen su significado a lo físico. En este post queremos demostrar que hay una intimidad igual de importante, de la que nadie habla, y de la que parece que el mundo se ha olvidado: la intimidad individual y emocional. Con ello, no queremos decir que la intimidad física no sea importante, pero sí que creemos que hoy en día existe un verdadero desequilibrio entre ellas.


La intimidad es aquel vínculo que se genera con otra persona cuando le confiamos nuestro “yo” más interior. A lo largo de este texto hablaremos de la importancia tanto de trabajar la intimidad en la pareja como de establecer espacios para la intimidad individual dentro de ella. Los dos aspectos son igual de importantes, y se necesita cuidarlos; de lo contrario, es fácil que uno acabe acaparando el espacio del otro. Para que podáis vivir la intimidad individual y de la pareja de la mejor manera, os dejamos a continuación algunos tips.


1. Ante todo, equilibrio


Vivir una intimidad individual estando en una relación es primordial para el crecimiento de la persona y, en consecuencia, de la pareja. Es muy necesario tener y buscar nuestro propio espacio en la relación. Una pareja que en la que están las veinticuatro horas del día juntos no se quiere más que una que fracciona su tiempo de forma generosa. Es más: creemos que la segunda quiere más, porque respeta más el espacio de cada uno. Y, al final, respetar es una forma de amar.


Lo mismo sucede con la intimidad de la pareja. Es super necesario buscar esos momentos para la relación, para cuidar el “nosotros”. Son aquellos momentos en los que el mundo se para a vuestro alrededor, y lo único importante sois vosotros. Es en esos momentos cuando debemos centrarnos en escuchar, comprender y mirar al otro.


2. La profundidad la marcáis vosotros


Como ya sabéis, el amor no es una ciencia exacta. Y es por eso que nunca nadie os dará la receta para saber hasta dónde debéis abriros y cuándo debéis hacerlo. Esto es algo que deberéis establecer vosotros. El tiempo y vuestras circunstancias son las que os irán marcando el camino. Pero, sin duda alguna, es importante que ninguno de los dos se sienta presionado en este aspecto.


Tal y como dicen nuestras compañeras de @amarasyoficial, “la intimidad debe ser revelada conforme el otro te va demostrando que tiene la capacidad de custodiarla”. Y es que uno necesita ir construyendo las herramientas para acoger la intimidad del otro. Y ello sólo es posible con el tiempo.

3. Ser creativos a la hora de intimar


Hay muchísimas formas en las que podemos intimar con nuestra pareja. La clave aquí es ser creativos y encontrar los modos que mejor se adapten a vosotros. De hecho, hay tantas formas como parejas existen: pueden ver una película, tener una buena conversación, instaurar y hacer una tradición, crear un juego o broma interno, dar un paseo por vuestro rincón favorito de la ciudad...

4. Hablar sobre las necesidades de cada uno


Es importante saber que no todo el mundo tiene las mismas necesidades en cuanto a su intimidad individual. Lo importante en este aspecto es tener una buena comunicación, para establecer cuáles son las necesidades de cada uno y así intentar suplirlas. En definitiva, como siempre decimos: hay que hablar, hablar y hablar.


Además, sentar las bases sobre este tema te permitirá evitar más de una discusión, y te ayudará a comprender la importancia que le da cada uno a sus actividades o hobbies personales y saber en qué medida debemos respetar esos espacios.


5. Pactar los espacios


Una vez hemos entendido qué necesita cada uno, es importante que, tanto a nivel de pareja como a nivel individual, se establezcan los espacios y momentos que emplearemos para cada cosa. Somos muchos los ilusos que dejamos esos momentos al azar, creyendo que surgiran de forma natural. Pero, tras años de experiencia, os podemos decir que lo mejor es planificar al menos un rato a la semana para los dos espacios: el de pareja y el individual.


Prevengámonos ante el hecho de que la rutina nos arrastra, haciendo que muchas veces dejemos de lado esos momentos de intimidad tan importantes.


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En definitiva, es importante trabajar la intimidad diariamente, pero siempre sin presionar, dejando que las cosas surjan de forma natural, para que así el otro haya adquirido las herramientas necesarias para custodiar esa intimidad. Si tenéis cualquier pregunta, no dudéis en escribirnos a @princespequitas, la cuenta personal de Ana. ¡Nos vemos en el próximo artículo!