¿Estoy listo para amar de nuevo?



Hace unos meses leí esta frase: “Ama cuando estés listo, no cuando estés solo”. Y me hizo reflexionar mucho sobre un tema: ¿cómo sé si ya estoy listo para amar de nuevo, y no solo lo estoy haciendo por miedo a estar solo o por alguna otra razón equivocada? En este artículo te compartiré algunos aspectos que me ayudaron a mí a responderme esta pregunta, y que considero que te pueden ayudar.


Tómate un tiempo


Haz de cuenta que la respuesta a esto es como hornear un pastel. Primero debes juntar los ingredientes siguiendo la receta; por último, toca hornearlo, para que después de un tiempo esté listo. Lo mismo pasa en este proceso.


Cuando salimos de una relación, resulta importante tomarnos un tiempo para sanar heridas, y también para realizar un proceso de autoconocimiento o reencuentro con uno mismo (siguiendo la analogía del pastel esto sería el juntar los ingredientes).


Ahora bien, ¿cuánto tiempo dejar el pastel en el horno para que no salga crudo, pero tampoco que se queme? Es decir: ¿cuánto tiempo debo trabajar en mí mismo, en este proceso de crecimiento personal, para saber si ya puedo iniciar otra relación?


No hay una respuesta numérica


La respuesta a esta pregunta es: no hay un tiempo específico. Lo que importa es la calidad de ese tiempo, y no tanto la cantidad. Puede ser que lleves ocho meses soltero y que conozcas a alguien que te gusta; comienzan a salir, te sientes muy feliz, y se hacen novios. A los tres meses terminas esa nueva relación, las cosas no salieron bien, y piensas: “¿Por qué pasó esto si ocho meses soltero suena bastante prudente, y yo ya me sentía listo?”.


Claro que ocho meses suena prudente, pero la pregunta es: ¿qué hiciste durante esos ocho meses? ¿Trabajaste en ti mismo, iniciaste un proceso de amor propio, de autoconocimiento? ¿Identificaste y sanaste heridas? ¿O pasaste de fiesta todos los fines de semana, ignoraste tus emociones y heridas y no quisiste iniciar ningún proceso?


El tiempo es algo que va a depender mucho de cada persona. Hay personas que necesitarán más tiempo para conocerse porque probablemente tengan muchas barreras que deban romper antes de poder entrar en lo más profundo de sus seres y trabajar en sí mismos. Otras personas pueden ser muy impacientes y quieren ver resultados rápido; entonces, se rinden a cada paso, pero al ratito se dan cuenta de que necesitan seguir trabajando. También hay personas que desde el inicio están muy decididas y disciplinadas en este proceso, y que van avanzando a muy buen ritmo, por lo que puede ser que pronto ya estén listas.


El proceso de crecimiento personal nunca se termina


Aquí hay otro punto que tenemos que tener claro: el proceso de crecimiento personal nunca se termina. Esto hace más difícil saber cuándo estamos listos, porque no es como el pastel (cuya cocción de verdad tiene un fin), sino que este proceso se hace todos los días, se sigue hasta el último día de nuestras vidas.


Podrán estar pensando: “Majo, ya nos confundiste: si este proceso nunca termina, ¿cómo sé cuando ya estoy listo?”. Nunca termina, pero así como el pastel llega a tener un punto óptimo para comerse, es ese punto óptimo el que tenemos que encontrar para saber cuándo estamos listos. Este punto óptimo es distinto para cada persona, pero aquí les dejo algunas señales que los podrán ir guiando para saber si ya están en ese punto:


  • Sentirte bien contigo mismo, tener una autoestima sana, reconocer tu valor, saber poner límites en las relaciones.

  • Conocer tus debilidades y estar trabajando en ellas.

  • Haber hecho un análisis de las relaciones pasadas y saber qué patrones de conducta estabas teniendo y qué las ocasionaban; estar trabajando y mejorando en eso.

  • Identificar miedos, inseguridades y heridas, aquello que te impedía amarte y amar a los demás de manera libre y no te permitía serte fiel a ti mismo.

  • No sólo identificar todo esto, sino lo más importante: estar en constante acción, es decir, trabajar y tener avances en este proceso.

  • Tomarte el tiempo para saber qué es lo que quieres en una futura pareja y relación.


Si ya tienes estos puntos claros y has avanzado en ellos (y sobre todo, si sigues trabajando en eso), entonces, mi querido amigo, te digo: ¡ya estás listo!


Recuerda que somos seres en constante cambio, y es por eso mismo que el proceso de crecimiento personal nunca termina. Pero, para poder estar listo para amar, debes comenzar con este proceso. También toma en cuenta que no debes llegar a la perfección ni al 100% de este proceso, porque te recuerdo que no somos perfectos.


Si te quedas esperando a llegar al 100%, puede que el pastel se quede en el horno más tiempo de lo necesario y se queme, por lo que ya no se pueda comer. Lo más importante es que nunca dejes de trabajar en ti mismo; si ya te sientes listo y aún no aparece una pareja, sigue trabajando, así esa persona te encontrará siendo una mejor versión de ti.


Para más consejos, puedes seguirme en mi cuenta de Instagram: @unapropuestadeamor.

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