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Día: octubre 1, 2026

No existe el «embarazo sin huella” porque el vientre materno no tiene sustituto

En mayo de 2026 escribí el articulo “Bioética y Teología del Cuerpo: retos y respuestas en la reproducción asistida” que puedes encontrar en https://www.amafuerte.com/post/bioetica-y-teologia-del-cuerpo-retos-y-respuestas-en-la-reproduccion-asistida/ y empezaré este articulo de la misma manera: el deseo de ser padres nace de lo más profundo del corazón humano, expresando la vocación a la paternidad y maternidad inscrita en el amor conyugal.

Sin embargo, la infertilidad —que afecta a una de cada seis personas en el mundo— se vive a menudo como un dolor silencioso, una dura prueba que mueve de manera muy profunda la identidad de la pareja. En ese artículo hablé de “buscar «soluciones rápidas» en maternidad” como la FIV, inseminación entre otras. Hoy quiero hablarte de la maternidad subrogada.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene” (1 Corintios 10,23)

Sé que muchas parejas llegan a considerar esta opción tras años de un sufrimiento silencioso y devastador por no poder concebir. Ese anhelo inmenso de poder abrazar a un hijo es un reflejo de su capacidad de amar y es profundamente legítimo.

Mi invitación hoy es a que contemplemos a la maternidad no como un proceso técnico que ocurre en un laboratorio lleno de contratos, restricciones y acuerdos, sino como lo que verdaderamente es: una sinfonía viva de cuerpo, alma y encuentro.

¿Qué es en verdad la maternidad subrogada?

La maternidad subrogada es una práctica en la que una mujer (referida como «madre sustituta» o “gestante”) se embaraza y lleva a cabo la gestación de un hijo para otra persona o pareja (los «progenitores comitentes» o «previstos»). Ello conlleva el compromiso de transferirles al recién nacido y delegar en ellos todas las responsabilidades (legal, de crianza después del parto, entre otras).

Esta práctica puede dividir hasta en 3 partes a la maternidad: la madre genética (quien aporta el óvulo), la madre gestante (quien lleva el embarazo y da a luz) y la madre afectiva o legal (quien lo criará). Esto cambia completamente el esquema del árbol genealógico.

A través de un contrato con un cronograma exacto de cumplimiento, se hace una separación absoluta del recién nacido de la única mujer que conoce y reconoce en su olor, en sus hormonas, en los latidos de su corazón, en su voz. Este acto genera un impacto negativo en el vínculo materno filial.

Un testimonio doloroso de maternidad subrogada

Durante el curso, tuve la oportunidad de escuchar a Olivia Maurel en la charla: La otra cara de la maternidad subrogada: la voz de los hijos. Una joven nacida por esta técnica narraba cómo al tener a su propia hija en brazos y ver que dejaba de llorar al instante en su pecho, comprendió el poder de este vínculo: su bebé la reconocía porque la había escuchado y sentido durante nueve meses.

Con un dolor profundo, Olivia añadía: “yo no tuve esa oportunidad. Yo no llegué a oler a la mujer que me llevó durante nueve meses. No llegué a escuchar su voz. No llegué a tener contacto piel con piel con ella”.

¿Qué es el parto?

La respuesta es clara: un proceso fisiológico que finaliza la gestación y produce la expulsión del feto.

Entonces, ¿qué es el parto humano a lo largo de la vida? Cambió todo el sentido: la transición crucial entre el mundo intrauterino y el mundo extrauterino que se constituye como el nacimiento cronológico de la persona. Esa transición no es fácil, requiere acompañamiento, de quien mejor conoce: de su madre y que si bien se constituye nacimiento cronológico. Pues, realmente el existe desde el vientre y genera vínculos importantes, es el primer ecosistema afectivo de un ser humano.

¿Qué pasa con la adopción, es lo mismo?

La adopción es un camino provida verdaderamente hermoso y restaurador. Allí el amor de los padres adoptivos actúa como medicina, acogiendo una vida que ya es real y sagrada. Mientras que la subrogación busca «fabricar» un niño para satisfacer la necesidad de un adulto y eso lo hace muy diferente.

Y más allá de hablar sobre la maternidad subrogada, quiero resaltar lo hermoso que es concebir, sin romantizar, haciendo que tomemos conciencia de la maravilla de la naturalidad.

Corpore et anima unus

El ser humano es la unidad sustancial de cuerpo y alma. Esto, por tanto, no es una suma accidental de mente y cuerpo. Sí es una unidad indisoluble de dos coprincipios (materia y espíritu).

La gestación es un proceso tan bello, donde ocurre el microquimerismo fetal-materno. Esto es que las células del bebé atraviesan la placenta y se alojan en el corazón, el cerebro y los órganos de la madre para siempre. Las células de la madre hacen lo mismo en el cuerpo de su hijo.

También, la gestación es un proceso determinante para la regulación emocional, el desarrollo cerebral armónico y la estructuración del apego temprano del niño.

Asimismo, el parto es un hito de comunión, el momento cumbre donde el núcleo familiar y vincular se sella. Durante el trabajo de parto, el cuerpo de la madre y del bebé se inundan de oxitocina, la hormona del amor y del apego, diseñada biológicamente para que ambos se reconozcan, se miren y se sanen mutuamente en el primer abrazo.

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La madre, quien ha llevado a su bebé en el vientre durante el embarazo, requiere que su cuerpo viva con esa nueva naturalidad de ser madre, su instinto protector se activa en todo su esplendor para cuidar, abrigar, darse a ese bebé. No hay tecnología que pueda usarse para borrar la memoria de las células.

El ser humano tiene el derecho antropológico de ser recibido como un don incondicional en el seno de un acto personal, libre y gratuito de amor.

Amar significa también responsabilidad, si como matrimonio están sufriendo por la infertilidad, la respuesta de la ciencia no debe ser saltarse los procesos naturales con tecnología invasiva de laboratorio que instrumentaliza cuerpos vulnerables, sino usar lo mejor de la tecnología para reparar, restaurar y con ello que la concepción sea de manera completamente natural, en el amor.

Bibliografía

  • Maurel, Olivia (2026). La otra cara de la maternidad subrogada: la voz de los hijos [Conferencia en el Congreso de la Nación Argentina].
  • Relatora Reem Alsalem (2025). Las distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en el contexto de la reproducción subrogada. Informe de la Relatora Especial de la ONU, A/80/158.
  • Bolzon, Lorena C. Guía de la Unidad 2 [Guía U2]. (2026). Filiación e identidad: la protección jurídica del niño nacido mediante TRHA.