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Día: octubre 27, 2025

Maternidad y Trabajo

Hoy celebramos los logros laborales y, al mismo tiempo, tememos que un hijo “interrumpa” la carrera. ¿Es realmente incompatible? Más que elegir entre trabajo o familia, se trata de ordenar los amores y los tiempos.

Realmente desconcertante

¿Por qué será que trae tanto miedo la maternidad? ¿Por qué siempre hay excusas para postergar? ¿Qué es la maternidad? ¿Nos damos cuenta de tan gran milagro?

¡Dios nos quiere felices! Y debemos encontrar la actual manera de lograrlo siguiendo su plan original.

Pensemos en las épocas de antes. Si bien las madres no tenían salida laboral al exterior, y fue todo un proceso y desarrollo de la mujer, a simple vista con sentido común se puede ver que hay una gran diferencia de bienestar.

Estamos convencidas de que va de la mano de las aspiraciones actuales: ¿por qué ahora solo queremos vernos bien? Viajar, sobresalir profesionalmente como lo único importante que nos resalta.

Entonces sin pensarlo mucho podemos elegir la maternidad, pero en el fondo sin terminar de entender existe una mezcla de emociones donde lo único que prima es la inseguridad. Y casi siempre se confunde con inconformidad: no va con nuestros planes.

Lo que nadie te cuenta, pero algo se ve

Y puede ser que el milagro llegue, pues no hay otra manera. ¿Serían mujeres muy fértiles? Naturalmente la mujer es fértil en determinado momento de su mes y de su vida, si es que no existen factores que lo modifiquen o impidan.

Sin embargo, resultaría un milagro para muchos matrimonios que buscando dignamente un hijo no pueden concebirlo. Eso lo viven más frustrante y doloroso que perder sus proyectos.

En ese caso es que, sin forzar nada, empezamos a entender por qué la naturaleza es tal que nos llevaría en su originalidad a la verdadera felicidad. Espontáneamente todo tiene sentido. Los días ya no son siempre los mismos. Nada está más lejos de la monotonía ni de la rutina. Es un imparable derroche de amor y alegría por todos lados: los seres queridos y familiares que acompañan y también esperan.

Una misma se siente en una especie de éxtasis inexplicable que no se compara con ningún otro viaje ni logro.  Es un mini ser humano en camino, con genes y sangre de tu sangre. Tendrá tus rasgos, aprenderá de ti, serás su guía y ejemplo, te esperará cada día. Y nunca más estarás sola.

Excusas en el aire de quien no se anima a intentarlo

Esto solo puede contarlo quien lo ha vivido. El resto solo opina, desde muchos puntos de vista. Lo triste es que actualmente estamos enceguecidos por el desarrollo personal, la búsqueda insaciable de buenos sentimientos que no dejarán de variar. Cambiamos los valores por ideas o percepciones que pasan a ser opinables y refutables sin que nada tenga sentido ni dirección.

Cualquier motivo puede ser bueno para postergar, renunciar o negarse a un hijo. La gravedad pasa a ser tan subjetiva como la realidad misma. No estamos siendo sinceros con nosotros mismos. Es lo único importante, porque allí donde esté tu tesoro, estará tu corazón.

Y resulta imposible conformar a todos, por lo que conviene agradar solo a Dios, y ver con él las razones para evaluar la decisión. Estos caminos hacen a nuestro crecimiento y madurez, no hay que tener miedo de buscar y conocer la verdad. Es una oportunidad de comprendernos y construir lo más importante para nuestras vidas que luego les enseñaremos a nuestros hijos: los valores.

Ese llamado interior que todos tenemos y nos hace mejores

Si bien las cosas no son como antes, siempre mejoramos muchísimo en aspectos fundamentales. Y toda la “nueva movida” donde las madres queremos y podemos trabajar ha dado lugar a la presencia activa del padre.

Es decir, no quedó otra que hacer equipo, o por lo menos es lo necesario para que ambos puedan tener profesión fuera del hogar. Lo cierto es que también gracias a tantos cambios, hemos descubierto que esa presencia del padre es fundamental, y más allá del tiempo que sea, se trata de la calidad del mismo.

Estar es escuchar, comprender y amar, siempre aprendiendo, tanto como la mujer. Cada uno con sus momentos y formas, pero ambas partes son fundamentales para el desarrollo de la personalidad, el crecimiento y expresión del niño.

No es lo mismo estar que dar. Actualmente cuesta entender que es más importante: quedarse que darle muchos más lujos. Nadie puede reemplazar a los padres, y uno debe aprender y abrazar ese proyecto que eligió tener y formar.

Naturalmente es increíble como sana y mejora la calidad de vida de todos los integrantes cuando se está más en casa. Hacer foco en la casa, cuidar y cuidarse es algo que no podemos olvidar. Hemos sido creados para amar, y los hijos son un gran regalo que nos lo enseña permanentemente, dándonos esa posibilidad espontáneamente.

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Compatibilizar no es hacerlo todo a la vez, sino poner cada cosa en su lugar. Cuando el trabajo se ordena al bien de la familia, la maternidad y la paternidad dejan de ser amenaza para convertirse en fuente de alegría y plenitud