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La Planificación Familiar Natural y la Iglesia

¿Qué dice la Iglesia? En su encíclica Humanae Vitae, San Pablo VI no solo dijo qué no estaba permitido (la anticoncepción), sino que también llamó a los “hombres de ciencia” a promover y desarrollar los medios necesarios para que las familias puedan conocer su fertilidad y, a partir de ahí, tomar decisiones sobre el tamaño de su familia y abordar los problemas de salud de la mujer respetando el diseño del Creador para el acto conyugal.

¿Por qué algunas personas rechazan la PFN?

Aquí es donde entra la Planificación Familiar Natural (PFN). Ahora bien, el término “PFN” a menudo genera rechazo en algunas personas. Una razón de esto es que normalmente se piensa en los métodos naturales de hace varias generaciones, que eran esencialmente “el método del calendario” o “método del ritmo”.

Estos son conocidos por su eficacia limitada y por su incapacidad para ofrecer soluciones a distintos tipos de problemas de salud reproductiva. Sin embargo, a medida que la ciencia ha avanzado, también lo ha hecho nuestra comprensión del increíble diseño de Dios para la reproducción humana.

¿Qué es en verdad la PFN?

La PFN, o métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad, es un medio para que las parejas puedan lograr o evitar el embarazo comprendiendo los ritmos naturales de fertilidad e infertilidad propios del ciclo de la mujer.

Algunos métodos, como el método Creighton, incluso ayudan en el diagnóstico y tratamiento de problemas de salud reproductiva y ginecológica. Existe una gran variedad de métodos de PFN disponibles para que las parejas los aprendan y utilicen. El uso de la PFN respeta la estructura natural del acto conyugal tal como ha sido comprendida en la Teología del Cuerpo desarrollada por Juan Pablo II.

¿Qué tiene que ver la PFN con los significados del acto matrimonial?

Al reconocer los tiempos de fertilidad e infertilidad del cuerpo, los esposos cooperan con el significado unitivo y procreativo del acto matrimonial en lugar de alterarlo. Este enfoque promueve la responsabilidad compartida, el autocontrol y una comunicación más consciente entre los esposos.

De este modo, las parejas pueden discernir responsablemente cuándo abrirse a la posibilidad de un hijo, respetando el lenguaje propio del cuerpo dentro del matrimonio. Evitar el embarazo no es el único propósito de la PFN o los métodos naturales. Son una herramienta de planificación familiar porque puede utilizarse tanto para evitar como para lograr un embarazo en cualquier momento.

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No se “deja de usar” cuando se desea agrandar la familia. De hecho, una gran parte de las parejas quieren aprender PFN con el propósito expreso de lograr un embarazo. Además, las relaciones conyugales entre los esposos durante los períodos de infertilidad siguen siendo plenamente significativas y no carecen de valor. El hecho de que ocurran en un momento en el que biológicamente no pueda darse la concepción no las hace menos importantes.

En esos momentos también se respeta la naturaleza del acto conyugal, ya que los esposos viven su dimensión unitiva —de amor, comunión y entrega mutua— sin alterar el acto mismo. De este modo, el encuentro conyugal continúa expresando auténticamente la unión de los esposos dentro del matrimonio.

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