Blog.

No hubo chispa…todavía: razones para una segunda cita

El mundo de las primeras citas puede ser uno de los mayores desafíos para la generación millennial y las que le siguen. Nuestra forma de entender las relaciones ha cambiado radicalmente si la comparamos con las generaciones anteriores.

En una charla del experto en afectividad y sexualidad Rafa Lafuente, él lo explica con un ejemplo muy gráfico: nuestros abuelos solían elegir pareja dentro de círculos sociales mucho más reducidos. Hoy, en cambio, puedes conocer a alguien de otro continente con solo deslizar el dedo en una aplicación. Solo el hecho de saber que tienes tantas opciones cambia completamente la forma en que miras el amor.

El problema de tener demasiadas opciones

El problema de esta realidad es que puede dificultar nuestra capacidad de decisión. Vivimos con la sensación de que debemos “probar de todo” antes de elegir, y esa mentalidad puede ser el error más grande.

En un mundo colmado de experiencias, vale la pena bajar el ritmo. A veces, la persona con la que podríamos tener una historia de amor, casarnos y formar una familia está mucho más cerca de lo que pensamos: puede ser nuestro mejor amigo o alguien que descartamos después de una primera cita porque “no hubo chispa”.

El amor no siempre llega con fuegos artificiales. A veces está a la vuelta de la esquina, pero somos nosotros quienes levantamos los muros. Quiero invitarte a mirar el mundo de las citas de una forma diferente, más profunda y más real.

Primer paso: esfuérzate en conocer a la otra persona (mínimo tres citas)

Uno de los grandes motivos por los que muchas personas no logran encontrar una relación significativa es la falta de paciencia para conocer al otro. A veces las primeras citas pueden ser incómodas: la conversación no fluye, hay silencios, torpeza o incluso alguna “red flag” que nos hace dudar.

Es importante recordar que todas las personas tenemos aspectos difíciles y que incluso las parejas más compatibles enfrentan diferencias. Con tiempo y buenas herramientas, esas diferencias pueden gestionarse. Eso solo es posible si damos la oportunidad de conocernos mejor.

En una sola cita, incluso si notas algo que no te convence del todo, no es posible saber si esa persona podría ser tu compañero de vida. A menos que la red flag implique una situación peligrosa o de maltrato (en cuyo caso sí hay que apartarse), vale la pena hacer el esfuerzo de intentarlo un poco más.

Segundo paso: no te quedes solo con la apariencia

Sería ingenuo decir que la apariencia física no importa: claro que influye, sobre todo en las primeras citas donde todo entra por los sentidos. Te invito, solamente, a pensar algo más profundo.

La apariencia cambia con los años. La juventud es solo una etapa, y si tenemos suerte, pasaremos más tiempo con arrugas y canas que sin ellas. Cuando imagines a la persona con la que quieres compartir tu vida —la que te acompañará en la enfermedad o te sostendrá cuando no puedas valerte por ti mismo—, la belleza dejará de ser determinante.

Por eso, en la lista de prioridades, la belleza puede ser más una cuestión de suerte que un criterio esencial.

Tercer paso: sal con personas que tengan expectativas similares

Uno de los mayores desafíos de las primeras citas es no saber qué busca el otro: si quiere una relación seria o solo algo casual. Las diferencias en valores, visión de vida y expectativas pueden generar mucha confusión si no se hablan pronto. Por eso conocer personas dentro de círculos sociales donde comparten ciertas visiones de ver el mundo puede ayudar mucho más que las apps de citas.

***

Las primeras citas no deberían ser una prueba de fuego, sino una oportunidad de encuentro. No se trata de “encontrar a la persona perfecta”, sino de aprender a mirar con profundidad, paciencia y esperanza. En tiempos donde el amor parece un juego de opciones infinitas, la verdadera revolución está en apostar por la constancia y la autenticidad.

También te pueden

interesar estos artículos

¿QUIERES SER UN
AMA FUERTE LOVER?

¡Suscríbete!

Artículos relacionados.