¿Se puede ser feliz en medio de los problemas?



Han pasado casi tres meses desde que inició el año, y con el ritmo que llevamos en estos tiempos, la verdad es que parecen más. Este año me viene enseñando mucho, y quiero compartir con ustedes la primera lección que ha resonado en mi interior.


El anhelo del hombre


Dentro del corazón del hombre hay un anhelo constante por una vida sin problemas. A veces no somos conscientes de ello, pero vivimos resolviendo problemas diariamente, con el anhelo de que haya menos, hasta el punto en que se acaben. ¿Es esto posible?


La RAE define “problema” como “conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de un fin”. ¿Es posible, entonces, que no haya dificultades para conseguir lo que queremos?


La clave: aceptarlo


En la Biblia leemos: “Por tanto, no se preocupen por el mañana; porque el mañana se cuidará de sí mismo. Basta a cada día sus propios problemas” (Mateo 6, 43). Cristo nos habla en esta cita sobre la confianza en Dios, pero afirma que cada día trae sus propios problemas.


Y aceptar esta realidad va a dar descanso a tu alma. Saber que es normal y cotidiano tener dificultades va a prevenirte de ese desgastante intento por lograr que los problemas se acaben.


Deja que Dios tome el control


Asimismo, entender que se puede vivir feliz en medio de los problemas te permitirá disfrutar este camino. ¿Cómo se puede ser feliz teniendo problemas diariamente? Reconociendo que Dios está al control, y tú no.


Soltando esa carga tan pesada de creer que la solución está totalmente en tus manos. A ti te toca hacer lo natural, lo ordinario, que es una parte de la solución: lo demás le toca a Dios.


Busca sostén en la fe


No te puedo asegurar que la solución a tus problemas vaya a ser la que esperabas, pero ahí entra con fuerza la fe, la confianza que tenemos en ese Dios que tiene pensamientos muy por encima de los nuestros. Aquí te dejo dos citas que refuerzan esta afirmación:


“Porque mis pensamientos no son sus pensamientos y ni sus proyectos son mis proyectos. Pues cuánto se elevan los cielos sobre la tierra, del mismo modo se elevan mis proyectos sobre los vuestros y mis pensamientos sobre los vuestros” (Isaías 55, 8- 9).


“Siendo supremamente bueno Dios, no permitiría jamás que cualquier mal existiera en sus obras si no fuera lo suficientemente poderoso y bueno para sacar del mal mismo el bien” (San Agustín).


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¡Se puede ser feliz en medio de las dificultades cotidianas! ¿Cómo? Teniendo la mirada puesta en la meta final, sabiendo que estamos de paso, y que todo lo vivido debe servir como medio de santificación para nuestras almas. Aceptando que el dolor y el sacrificio son parte de este camino. No les tengas miedo: nadie recibirá una prueba más grande que sus fuerzas, porque tenemos un Dios justo.


Y recuerda lo que decía san Francisco de Sales: “Un santo triste es un triste santo”. ¡Disfrutemos del camino, amando y agradeciendo! Esto dará alegría a nuestro corazón, en medio de las dificultades. Nuestra alegría no viene de afuera, de lo exterior, sino de nuestro interior. Ahí donde debe morar Dios.


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