¿Quieres una pareja exitosa? ¡Compartan tiempo juntos!



Los expertos dicen que la diferencia entre las parejas que funcionan y las que no funcionan está en que las que tienen éxito dedican 5 horas más a la semana a estar juntos. Cinco horas más. Cinco horas mágicas. Eso es todo. Y es que el tiempo juntos, el tiempo compartido, es crucial para la vida en pareja.


Dar prioridad a los planes juntos


El tiempo es un bien escaso. Sobre todo, en la sociedad actual, en la que nos comen los compromisos, el trabajo, los hijos, los planes… Por eso debemos intentar dar prioridad a los planes compartidos en pareja, los planes que fomentan que estemos juntos.


Y para hacerlo hay que aprender a disfrutar más tiempo compartido. ¿Y cómo hacerlo? Buscando puntos que nos unen. Puntos, como, por ejemplo, las aficiones, los hobbies que se dice ahora. Muchas parejas me preguntan cómo compatibilizar sus aficiones con la vida de familia y la pareja. Desde mi punto de vista la respuesta resulta sencilla: dando más prioridad a aquellas aficiones que nos unen y menos prioridad a aquellas aficiones que no lo hacen. ¿Difícil? Yo creo que no lo es tanto.


Es cuestión de analizar y ser eficientes: yo recomiendo que cada uno de los dos haga un listado de aficiones (cuanto más larga, mejor) y añada una puntuación. En esta lista se incluyen tanto las que nos gustan como las que nos gustaría que nos gustaran, las que querríamos hacer, aunque todavía no nos gusten tanto. Cuanto más queramos hacerlas, más puntos. Luego se suma la puntuación de uno y otro, afición por afición, y vemos cuáles son las más comunes, las que tienen más puntos. Y las priorizamos. Así de sencillo.


Las cinco horas mágicas del tiempo compartido


El objetivo es que no caigamos en una «guerra» de «tú tienes que entender que esta es mi afición favorita y adaptarte» y luego «yo me vengo y te obligo también a mi afición favorita y te aguantas». No consiste tampoco en tener cada uno su tiempo aparte con su afición sin el otro y priorizar los tiempos para mí. Y no se trata de eliminar tus aficiones para siempre. Sino de intentar aumentar el tiempo en el que los dos disfrutamos JUNTOS. De buscar un punto intermedio y disfrutar los dos al máximo el tiempo que nos une. Hay que intentar alcanzar a esas cinco horas más juntos. Las cinco horas mágicas del tiempo compartido.


Muchas veces te llevarás sorpresas. Y verás que al otro le gustaba salir a pasear tanto como a ti y nunca lo habíais pensado. O visitar museos, o ver más cine, o hacer excursiones. Te sorprenderás. Y encontrarás cosas que tienes en común con el otro que no sospechabas. Es un ejercicio muy sano. Te lo recomiendo. Y si el resultado sale ir al cine, pues a empezar a ir más al cine. O, si sale ir de escalada, pues escalada. O, si sale jugar a las cartas, pues, ¡a aficionarse al póker!


Ah, y esto no está pensado sólo para recién casados, ¿eh? Se puede también hacer cuando veáis que tenéis que trataros más o… ¡incluso cuando llega la jubilación! ¡Siempre es un buen momento para hacer un parón y empezar a tratarse más!


Amar es compartir tu tiempo


Y es que, si amar es compartir, compartir tu tiempo con el otro es lo que de verdad hace que nos conozcamos mejor, que cedamos un poquito para ver qué aficiones nos unen y darles prioridad y así ser un poco más felices nosotros y hacer un poco más feliz al otro. ¿No te parece que merece la pena el esfuerzo?


Amar no es renunciar a todo


Y luego habrá otras aficiones que no nos unen tanto al otro, pero de las que no queremos prescindir. Puede ser un equipo de fútbol, salir de compras, un deporte favorito, una serie de televisión o una música concreta. Bien: el amor no es renunciar a todo, pero sí es intentar que todo nos una más al otro. Entonces será importante tener en cuenta algunas cosas: Primero, que el uno entienda lo importante que es esa afición para el otro, la respete e intente, aunque solo sea un poquito, involucrarse en esa afición: saber cuándo es un partido, cuándo sale la nueva temporada de la serie, cuándo hay un concierto o cuándo son las rebajas… Segundo, no reprocharle al otro esa afición, como si fuera un «ladrón» de tiempo juntos. Se acuerda que se va a hacer y no se reprocha. Punto. Y tercero, aprender a disfrutar viendo al otro disfrutar, que en eso también consiste el querer: Amar es buscar la felicidad del otro, querer su bien. Y, si esa afición le hace más feliz, pues bienvenida sea. Y si me ayuda, además, a unirme más al otro, entonces dos veces sería bueno para mí y para nuestra relación.


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Si amar es compartir, tu tiempo compartido vale el doble, porque te ayuda a amar cada día más al otro. Las aficiones deben ayudarte a desconectar y disfrutar, pero, si puedes, también pueden ayudarte a estar más cerca uno del otro… y además te pueden ayudar a descubrir entretenimientos nuevos que no conocías ni esperabas. A cualquier edad y en cualquier momento de la relación. Y así, conseguir convivir más tiempo juntos para alcanzar las cinco horas mágicas que pueden hacer que tu relación sea más exitosa. ¿Te animas?


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