Monogamia vs. relaciones abiertas



“Cada quien puede vivir sus relaciones como quiera.” Hemos escuchado esta afirmación cientos de veces, y la realidad es que, ¡es cierta! Cada uno de nosotros podemos elegir el tipo de relación que vivimos y el modo en que lo hacemos. Sin embargo, esto no significa que no podamos exponer las ventajas y riqueza de un tipo de relación frente a otra para tratar así de tomar la decisión que más nos ayude a alcanzar una mayor plenitud. Es cosa de cada quien reflexionar sobre aquello que anhela y qué es lo que puede ayudarle o impedirle alcanzarlo.

No es ningún secreto que a nadie nos gusta sentirnos usados. Cada situación en la que nos hemos sentido así —ya fuera escolar, laboral, de pareja, reciente o lejana—, nos ha dolido y nos ha generado malestar emocional, espiritual y/o incluso físico. Pero enfoquémonos en las relaciones de pareja.

Todos —ya sea que creamos que es posible o no— quisiéramos tener una relación de pareja plena y duradera, donde pudiéramos sentirnos en confianza, seguros, respetados y valorados. Nosotros estamos convencidos de que la monogamia es el tipo de relación que lo permite, y en este artículo te compartimos 4 ventajas que encontramos en la monogamia frente a las relaciones abiertas.

1. Lo recibes todo del otro, no solo pedazos

Sabemos que cuando verdaderamente amamos a alguien, deseamos estar unidos a esa persona. La unión que anhelamos involucra la totalidad de quienes somos: nuestra psicología, deseos, miedos, proyectos, sentimientos, cuerpo, etc. Nunca hemos escuchado a alguien que diga “yo amo a Juanito, y quiero estar parcialmente unida a él”.

Esta unión de la que hablamos se da únicamente cuando hay una donación total y recíproca entre ambos. De lo contrario, en vez de estar unidos, simplemente están juntos, y —seamos honestos— estar solo “juntos” no suena absolutamente nada atractivo, no genera ilusión. Dentro del esquema de las relaciones abiertas, uno solo puede aspirar a recibir parte del otro, pero nunca su totalidad, lo cual impide la unión.

En la monogamia, recibir al otro por completo brinda una sensación de profunda afirmación para ambos, pues cada uno sabe que uno valora tanto al otro que no merece menos que la totalidad de su persona. “Quiero darme por completo a ti”, “quiero recibir todo de ti; no hay nada de ti que rechace o quiera fuera.” ¡¿No es eso lo que verdaderamente nos enciende el corazón?!

2. Implica un mayor compromiso