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¿Mi trabajo o mi relación?

Construir un proyecto de vida junto a otra persona sin duda requiere poner en juego mucha energía. Si no se pone la energía suficiente, es probable ambos deban reconsiderar lo que están haciendo. En el peor de los casos, la relación amorosa puede terminar en un fracaso. 

Hoy quisiéramos hablarte sobre el desafiante equilibrio que todos debemos encontrar entre nuestra vida íntima y las otras realidades de nuestra existencia, como bien pueden ser el estudio o el trabajo.

Congeniar estas y otras realidades no siempre es una tarea fácil. Las metas personales, el grado de satisfacción en tu ámbito de inserción social y laboral, y las necesidades económicas condicionan indudablemente nuestra vida afectiva. A pesar de ello, necesitamos congeniar estas realidades e integrarlas en un todo para encontrar armonía y sentido en cada cosa que hacemos.

1. Tu relación no es un “objetivo secundario”

En primer lugar, hablaremos para aquellos que están de novios. Va nuestro primer consejo: Tu relación no es un “objetivo secundario”. Muchas parejas quedan relegadas a segundo o tercer plano porque en cierto momento de sus vidas cada cual prefiere orientar sus energías a concluir sus estudios, conseguir el trabajo de sus sueños, lanzar un emprendimiento, o tomarse un tiempo para viajar por el mundo.

Ninguno de estos ejemplos es malo en sí, pero muy probablemente afecten nuestra relación si caemos en la tentación de convertir el compromiso con la otra persona en una cuestión lejana que solo encontrará cabida en nuestras vidas luego de realizar estos otros proyectos.

Hay quienes creen, por ejemplo, que el matrimonio va a “castrar” sus libertades o sueños, y por eso se apresuran a “vivir la vida” antes de asentarse y tener que llegar a casa temprano para cenar y acostar a los chicos. Si descubres que este miedo está presente en tu mente y tu corazón, quizás esta sea una buena ocasión para charlar junto a tu pareja acerca de cuáles son sus metas, si son compatibles y si pueden acometerlas juntos.

2. Hagan partícipe al otro de sus proyectos

Vamos ahora con un tip para los casados. Tómense un café con su colega. No nos referimos a las toneladas de cafeína consumidas en la oficina, no. Hablamos de levantarnos juntos a la mañana y compartir un espacio entre semana con él o ella. Hablamos de hablar, simplemente, de lo que pasa por nuestra mente y corazón cuando seguimos mentalmente “enchufados” al trabajo. Hablamos de compartir nuestros proyectos, metas y ambiciones en esos ámbitos que no compartimos con nuestra pareja.

De este entendimiento pueden surgir tanto una mayor comprensión de lo que cada uno quiere para sí, cuanto una mayor posibilidad de acompañar al otro. Quizás esto nos permita evaluar en perspectiva: ¿Qué es más importante para mí, el trabajo o mi vida sentimental?

3. Busquen pasar juntos tiempo de calidad

Cerramos con un consejo para todos: pese a todas las obligaciones, busquen pasar juntos tiempo de calidad. Esto es válido tanto para parejas que recién comienzan, como para aquellas que llevan un largo tiempo juntas.

Esto no siempre es fácil. Cuando éramos novios y llevábamos nuestra relación a distancia, Ezequiel viajó en una ocasión a visitar a Jimena a la ciudad en que vivía poco antes de defender su tesis universitaria. Ese fin de semana, su tutor le entregó una corrección muy profunda de su trabajo y, ajustado por el tiempo, él debió recluirse a corregir su trabajo. Esto claramente molestó a Jimena que, sin embargo, entendió los motivos y acompañó en todo momento.

Puede que haya situaciones apremiantes. Sin embargo, no hay que dejar que el trabajo o el estudio ahogue el amor. Hay que dar a cada cual su espacio. No siempre es fácil “abrir o cerrar el capítulo” laboral de cada día a su debido tiempo, planificar las responsabilidades o no pasarse de la hora. Sin embargo, es importante darle lugar al ocio para generar momentos especiales que ambos puedan recordar por el resto de sus vidas.

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