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El reto de la Humanae Vitae

Los días 19 y 20 de mayo de 2023 tuvo lugar en Roma el Congreso Humanae vitae: la audacia de una encíclica sobre la sexualidad y la procreación. El principal objetivo era meditar acerca del carácter antropológico y ético del documento escrito por el Papa San Pablo VI en 1968, así como de su significado y valor.

 

Fue un congreso internacional con participantes de todo el mundo, organizado por la Cátedra Jérôme Lejeune. Me siento agradecida por haber asistido, y por confirmar que las expectativas que dieron pie a este congreso tuvieron frutos por encima de lo esperado: Humanae vitae se hace vida en cada uno que desee acogerla.

 

Una respuesta a nuestras dudas

 

Para muchas personas esta encíclica, que habla sobre la regulación de la natalidad, puede ser un ladrillo moral difícil de digerir. Yo misma caí en esa tentación, hasta que la descubrí en su 50 aniversario, en 2018.

 

En ese año la leí entera, yo sola, por primera vez. Le conté a Pablo, mi marido, este descubrimiento, sorprendida de que nadie nos hubiera obligado a meditarla nunca, a tratar de vivirla a conciencia, seriamente.

 

Entonces teníamos 5 hijos y muchas dudas morales sobre paternidad responsable, anticoncepción, uso de los métodos naturales… Humanae vitae nos dio respuesta a todas ellas.

 

Un camino que no queremos dejar

 

Pero esta era una respuesta teórica. ¿Seríamos capaces de vivir en nuestro matrimonio eso que se nos proponía?

 

Nos pusimos a ello, con mucha fe. Y terminamos por darnos cuenta, poco a poco, de que ese anhelo tan profundo de felicidad en esta tierra se hacía real en nosotros.

 

No exento de lucha (más aún en un mundo que te sugiere lo contrario), se iba iluminando ante nosotros un camino. Un camino que ya no queremos dejar de andar.

 

Ya no nos planteamos volver atrás. Solo queremos seguir. Aunque nos cueste horrores, aunque tropecemos mil veces, aunque nos paremos por momentos: nuestro único deseo es seguir andando.

 

Una luz de la Iglesia para nuestras vidas familiares

 

Me consta que esta misma experiencia la han tenido otros matrimonios que, como el nuestro, han querido seguir la luz que la Iglesia Católica nos propone para vivir la sexualidad conyugal.

 

Es real que existe atracción al bien, a la verdad. De alguna manera, cuando Cristo dice «Sígueme», te dice que lo hagas con tu matrimonio por ese camino concreto.

 

Una compañía ante nuestras debilidades

 

También es real que el pecado y la tentación existen. Somos débiles. Pero no pasa nada, porque no vamos solos.

Necesitamos entender que no somos perfectos, para vivir con nuestra debilidad y pedir ayuda. Te caes y te levantas, te caes y te levantas…, pero sigues andando. Y, si necesitas un bastón, ¡lo pides!

 

***

 

La Humanae vitae necesita ser vivida de verdad en todo matrimonio. Como decía uno de los ponentes del congreso, se debe vivirla «sin edulcorarla», sin bajar el nivel moral… Porque entonces es cuando te estancas y te lo pierdes todo.

 

Y, al mismo tiempo, hacerla vida en nosotros permite que llegue a otros matrimonios. Así, todos podrán descubrir una belleza que el mundo de hoy nos esconde.

 

Para más consejos, podéis encontrarme en @evacorujo_letyourselves

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