Cuaresma: Tiempo de volver al amor



Hoy no podemos ser ajenos a lo que viene sucediendo en el mundo: guerras, conflictos, cultura del descarte, falta de temor de Dios… Es así que, habiendo iniciado ya este camino de reflexión, se torna importante repreguntarnos qué es lo que verdaderamente anhelamos para esta vida.


Lamentablemente, estamos viviendo tiempo difíciles, que, en algunos casos, nos angustian y conmueven, y por otros, simplemente pasan desapercibidos, porque creemos que no nos “afecta directamente”. Y, ¡cuánto daño nos hace eso! Empezamos entonces a vivir movidos por el egoísmo y el narcisismo.


Es así, que creemos que es ahora es hoy el momento que necesitamos para retornar a vivir en el amor. Y para ello será necesario retornar a aquel amor que nos amó primero, y que nos amará hasta el fin de nuestros días. ¡Este tiempo de cuaresma, tiempo de reflexión, es realmente importante para nosotros y debemos aprovecharlo!

Y para ello, te contaremos 3 encuentros que nos sirvieron muchísimo a nosotros para volver a aquel primer amor.


#1 Nuestro encuentro con la formación


En esta semana, estuvimos formándonos presencialmente: un encuentro que anhelábamos hace mucho con nuestros asesores y sacerdotes, ya que definitivamente es una alegría retomar estos espacios. Pudimos formarnos en nuestra fe, conversar abiertamente, preguntar, consultar, y recibir mucho amor de parte de ellos, a través de su conocimiento.


Es a través de este encuentro con la formación, que pudimos entender que necesitábamos ordenar nuestra vida, nuestras acciones, etcétera. Hablamos de la importancia de gozar de la vida de los santos e imitar a Cristo en lo más pequeño que hagamos.


Porque bien decían nuestros sacerdotes que el pecado nos aleja de Dios, de su amor, que rompe nuestra relación con Él. Y es necesario luchar a través de la conversión interna de mente y corazón.


Necesitamos cambios en nuestra vida, y la cuaresma es el tiempo perfecto: busquemos el arrepentimiento por nuestras faltas y volvámonos a Dios, la verdadera razón de nuestra existencia.


#2 Nuestro encuentro con la Eucaristía


Así como el alimento corporal sirve para restaurar la pérdida de fuerzas, la Eucaristía fortalece la caridad que, en la vida cotidiana, tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales (cf Concilio de Trento: DS 1638). Dándose a nosotros, Cristo reaviva nuestro amor, y nos hace capaces de romper los lazos desordenados con las criaturas, y de arraigarnos en Él (CIC 1394).


En cuaresma, aprendemos a conocer y a apreciar la cruz de Jesús, aprendemos a mirarlo a través de su sacrificio y entrega. Aprendemos a gozar de Él en la Eucaristía, porque es así como se ha quedado con nosotros para todos los días. Y qué bello el poder tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección y así volver siempre a Él, nuestro primer amor.


Pues al ser la eucaristía el culmen de nuestra vida, no hay forma de anhelar nada más que ello y la búsqueda de nuestra santidad.


#3 Nuestro encuentro con el prójimo


El cambio en nuestra vida es necesario, y más aún cuando ese cambio es capaz de abrir el camino de la paz y la reconciliación. En cuaresma, buscar el arrepentimiento por nuestras faltas, y volvamos a los demás a través del perdón, es encontrarnos con el mismo Cristo.

Pues, aunque este tiempo sea el exclusivo de perdón infinito y reconciliación fraterna, , cada día durante toda nuestra vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el rencor, el odio, la envidia y los celos, que corrompen y se oponen a nuestro amor con Dios y los demás.


Amarás a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo. ¡Seamos agentes de paz y amor en todo el mundo!


* * *


Recuerda que, mientras más participemos de la vida de Cristo, más oportunidades tendremos de vivir en amor para el otro, amarlo hasta el extremo como Cristo nos amó. Así que te invitamos y animamos a no desfallecer en seguir celebrando vivamente este encuentro privilegiado que Dios nos ha concedido: la eucaristía. Esta oportunidad de ser un solo cuerpo con Jesús, ordenando nuestra propia vida con todas sus dimensiones, y enseñándonos y a siempre hacer su voluntad.


Abrámonos a la escucha, abramos nuestros oídos del corazón, pues el Señor que en este tiempo quiere decirnos lo mucho que nos ama a través de nuestra propia vida y de su sacrificio en la cruz. ¿Quieres volver a Él? ¿Quieres ser santo? Este es el camino.


Para conocernos más, puedes buscarnos en Instagram: @compisdeus