Consejos para tu crecimiento



¿Te cuesta tener paciencia? ¿Quisieras sanar tus heridas de un día para otro? ¿Te desespera no ver avances en tu crecimiento personal? Creo que todos, en algún momento de la vida, hemos perdido la paciencia con respecto a nuestro proceso de crecimiento personal. Sentimos que hacemos de todo, y aun así no hay forma de que veamos cambios. El problema es que se nos olvida considerar el día a día: esos pequeños pasos que damos cotidianamente, y que nos harán llegar a la meta final.


Te dejaré tres consejos que te pueden servir para desarrollar más la paciencia en cuanto a tu trabajo en ti mismo. Espero que te sirvan.


1. Disfruta del proceso, yendo un día a la vez


No te afanes de la noche a la mañana por llegar a ese cambio o a esa meta que tanto deseas. Los verdaderos cambios, los cambios duraderos, son aquellos que más cuestan. Pero cuestan y toman tiempo porque deben afianzarse bien.


Para esto, te aconsejo algo muy gráfico: en un cuaderno o en una hoja, haz una simulación de una pared de ladrillos. Cada día, ve escribiendo en un ladrillo una palabra —incluso una pequeña frase— que represente un logro diario alcanzado. Uno que, a la larga, te ayudará a terminar de construir esa pared de ladrillos. De esta manera, estarás más consciente de los pasos que das cada día, pasos que son muy importantes, y que te están direccionando a eso que tanto deseas.


2. Comienza con lo que se te haga más fácil


Comienza con lo que se te haga más fácil, y divide tus metas en pequeños pasos. De esta manera, no te cargarás con mucha presión, con esa ansiedad que te genera querer lograr de inmediato algo que te cuesta. Por ejemplo: si estás trabajando en usar menos el celular, la primera semana decide usarlo media hora menos; la segunda, cuarenta y cinco minutos, y así sucesivamente.


3. Suelta tus expectativas


Cuando nos proponemos una meta, cuando queremos algo, enseguida ponemos expectativas sobre ello: imaginamos cómo queremos que llegue a ser, cómo lo alcanzaremos y cómo nos vamos a sentir al lograrlo.


El problema está en que nada nos asegura que esas expectativas se cumplan. Entonces, se trata de que no nos aferremos a esa idealización de la meta. De que tengamos la flexibilidad de saber que las cosas no van a ir siempre como nosotros lo planeamos, porque el mundo es así: un día estás bien, y al día siguiente viene una pandemia y te cambia la vida. Y ese plan que tenías va a tomar otro rumbo.


Si soltamos las expectativas, nos va a resultar más fácil ser pacientes y, sobre todo, ir disfrutando de cada paso. Cuando dejamos ir, podemos disfrutar más de lo que tenemos, porque no vamos a vivir con miedo de perderlo o de no alcanzarlo.


* * *


Un último consejo, que creo que resume todo: vive el hoy. Tengamos nuestra mente y cuerpo en el presente, disfrutemos el hoyy desarrollemos esa paciencia, sabiendo que lo bueno va a costar y va a llevar tiempo, pero va a valer totalmente la pena.


Para más consejos como este, recuerda que puedes seguirme en @unapropuestadeamor.

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