Todo noviazgo tiene cosas lindas y otras más difíciles. Aunque en las relaciones a distancia algunas dificultades parecen estar amplificadas por los kilómetros, en realidad, hay un campo muy fértil para sembrar lo que hace exitosas a las mejores relaciones (e historias de amor).
A través de la experiencia de algunas amigas que tuvieron relaciones a distancia, me hice la idea de que –a pesar del desafío de no estar juntos, presencialmente, con la misma frecuencia– había algunas ventajas preciosas que valía la pena aprovechar: la profundidad en la comunicación, la conexión emocional, la intencionalidad en cada gesto…
Te comparto mi experiencia
La percepción de oídas se transformó en experiencia personal cuando me tocó vivir un noviazgo a distancia con quien hoy es mi esposo. En ese tiempo pude confirmar que sí, hay mucho aprovechable en estas relaciones… ¡pero no es tan fácil como (ingenuamente) suponía!
Si añadir SPICE a una relación es una tarea desafiante a veces, más lo es cuando la persona querida se encuentra en otra ciudad, otro país y ¡a veces incluso con otro horario!
Sin embargo, no es imposible. Solo requiere un poco de creatividad, amoldar algunas ideas y descubrir la fórmula que funcionará según cada pareja y su dinámica. Aquí te dejo algunas prácticas que me han servido y espero que puedan serte de ayuda.
Dimensión Espiritual
Meditar en la comunión de los santos –y, especialmente, durante la Eucaristía– nos ayuda a relativizar un poquito el tema de la distancia. Darnos cuenta de que, en Dios, estamos cerca.
Así, puedo sugerirles:
- Rezar el Ángelus / Regina Caeli: llamar por teléfono o videollamada a la pareja, para ponernos en presencia de Dios juntos, por un par de minutos (aunque esto puede ser difícil si hay mucha diferencia horaria).
- Rezar el uno por el otro: hay muchas maneras de hacerlo y seguro cada quien tiene una devoción favorita. En mi caso, cuando empezamos la relación, escribí una oración personal por los dos, de manera que ambos recemos la misma y encomendemos nuestra relación.
- Si vas a misa o a un ratito de Adoración, un “ey, te encomendé hoy” o “pedí por eso que te preocupaba” también es bonito, acerca y fortalece el vínculo… no solo por la dimensión espiritual, sino porque es un recordatorio de “pensé en ti y en lo que te importa, te tengo en cuenta”.
- Compartir luces, ideas, propósitos: es bonito ir compartiendo: “oye, sabes que estuve rezando y se me ocurrió esto” o “estaba haciendo la lectura espiritual y esto me encantó”.
Dimensión Física
Esta es la dimensión que más desafía, por lo que es necesario redefinirla desde la ternura y el respeto. La ausencia de contacto físico puede ser encarada de forma creativa, fomentando la sensación de presencia.
No todo es imposible:
- Preferir las videollamadas, llamadas y audios en lugar de textear exclusivamente (y en ese orden).
- Regalarle una notita con el perfume de uno, que le recuerde su presencia.
Dimensión Intelectual
La distancia obliga a utilizar la conversación como herramienta principal para conocernos a fondo. Esta dimensión se puede enfocar en compartir ideas y aprender el uno del otro:
- Ver online la misma película/documental/serie y conversar sobre algunas ideas.
- Tomar un test de personalidad online (ej. 16 Personalidades o de temperamento) y discutir resultados.
- Leer juntos un libro durante una videollamada, acotando lo que uno va aprendiendo.
- Escuchar y aprender sobre la experiencia profesional del otro.
Dimensión Comunicativa
El diálogo es el oxígeno en una relación a distancia. Soy una convencida de que es lo más valioso que podemos aprender en un noviazgo de esta clase.
Sin embargo, para sacarle provecho, es esencial implementar dinámicas que profundicen en el conocimiento mutuo. También, hacer un esfuerzo por integrar la conversación en la rutina del día a día.
Por eso, les sugiero:
- «Llamada de solo preguntas»: intercambiar preguntas que nos permitan conocernos uno al otro.
- ¡Hablar todos los días! Aunque sea un ratito. Contarse el día a día, aunque sean cosas tontas: “hoy vi en el metro a una chica con esta playera y me acordé de la serie que estabas viendo”, “hoy nos reímos en el trabajo porque…”.
- Si la relación a distancia implica que pertenecen a países distintos, es útil darse a conocer el uno al otro algunas costumbres, expresiones, lo que significa una palabra, etc.
Dimensión Emocional
La distancia en kilómetros no implica corazones lejanos. Se puede nutrir al compartir los sentimientos y la esperanza de los próximos reencuentros y del futuro juntos, permitiéndonos ser vulnerables.
Tengan en cuenta, entonces:
- Es lindo sentir que, aunque el otro esté lejos, esté cerca emocionalmente. Si uno se siente mal, no dejar que pase el rato antes de comunicárselo al otro.
- Soñar juntos, hacer planes: la distancia no es (no debería) ser para siempre.
- Enviarse cartas (por mail), videos… hay muchas maneras de hacerse regalos virtuales que permiten transmitir lo que el uno siente por el otro
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Si logras aplicar las cinco dimensiones de SPICE a tu relación, te darás cuenta de que la distancia, lejos de ser un obstáculo insuperable, se transforma en una oportunidad única para construir un vínculo extraordinariamente sólido y profundo.
La intencionalidad que exige la distancia te obliga a ser creativo en la dimensión física, a ser más honesto y vulnerable en la emocional, y a ser más profundo en la intelectual y comunicativa.
Por supuesto, te permite anclar tu esperanza en la dimensión espiritual, sabiendo que están unidos en algo mucho más grande que unos cuantos kilómetros. Recuerda que estas relaciones requieren esfuerzo, creatividad y mucha comunicación, ¡pero los frutos son invaluables! El noviazgo a kilómetros no es un castigo; es un entrenamiento intensivo que te prepara para un futuro aún más hermoso juntos.