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Día: octubre 3, 2025

¿La música determina nuestros sentimientos?

La Real Academia Española (RAE), define a la música como el “arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente”. Recurrimos a esta definición para precisar que la música es en sí misma una expresión artística humana relacionada a la sensibilidad. Por lo tanto, toda música moviliza algo en nosotros.

La persona es un ser integral

Sabemos que los seres humanos no nos limitamos al deleite de los sentidos. Una vez que captamos algún estímulo, inmediatamente lo procesamos en nuestro cerebro.

Los pensadores de la Edad Media hacían la distinción entre “sentidos internos” y “sentidos externos”. Así, entre estos últimos, se encuentran el sentido común, la imaginación, la memoria y la cogitativa.

Cuando escuchamos una melodía, nuestra mente y alma integran los estímulos. Los guardan en la memoria. Generan la posibilidad de combinarlos con la imaginación. Incluso podemos estimar cuán favorable o perjudicial es aquel sonido.

Las emociones y los sentimientos

La música moviliza emociones y sentimientos. Una emoción es una respuesta más inmediata, mientras que en la elaboración de un sentimiento participan más elementos.

Entonces, puedo escuchar un sonido que me produce miedo o sorpresa, pero si a esto le añado un significado o un recuerdo, se empieza a gestar un sentimiento, se complejiza. Es impresionante lo que un sonido puede generar y cómo puede quedar en nuestra memoria. Basta pensar en los sonidos de nuestra infancia o las canciones que nos recuerdan nuestra juventud.

Diferencia entre influir y determinar

Teniendo en cuenta que el ser humano no puede ser ajeno a su entorno, todo aquello que nos rodea ejerce, en mayor o menor medida, una influencia en nosotros. La diferencia entre influenciar y determinar radica en la posibilidad de cambio.

Cuando decimos que algo determina nuestras ideas o comportamientos, le restamos importancia a la capacidad intelectual de las personas. Si bien, a veces estamos secuestradospor nuestras pasiones y nuestra voluntad se encuentra debilitada, la inteligencia aún tiene la posibilidad de conocer la verdad, lo bueno y lo bello.

El determinismo es una forma reduccionista de ver a la persona. La música influye en nuestros sentimientos, más de lo que no los determina.

Los efectos de la música en nuestra afectividad

Influir significa producir ciertos efectos sobre otra cosa. Justamente, una forma de medir los efectos de la música en las personas es a través de investigaciones.

En 2018 y 2020, los estudiantes de la Brigham Young University en Estados Unidos encontraron que:

1) la exposición a letras sexualizadas puede influir en la propensión de los adolescentes a involucrarse en comportamientos sexuales riesgosos;

2) las mujeres expuestas a videos de música pop con letras positivas sobre el cuerpo reportan niveles más altos de autoestima corporal, en relación a aquellas que consumen videoclips donde se cosifica el cuerpo.

Las letras de las canciones y nuestras ideas del mundo

Los sentimientos están estrechamente relacionados con nuestro pensamiento. La triada pienso – siento – actúo sigue siendo la base de muchas terapias psicológicas modernas.

Por eso, la música se ha utilizado para muchos fines y hoy es, incluso, una industria. Las canciones tienen un efecto recíproco en las personas, pues son modos de expresión del pensamiento y al mismo tiempo moldean nuestras ideas.

Tiene un efecto tan potente que en algunos países se prohibieron ciertas canciones en la radio o asistir a conciertos públicos. Basta con revisar un poco la historia del rock, para saber cuáles eran las ideas predominantes en los jóvenes de esa generación o el Blues y su relación con la abolición de la esclavitud, el folklore andino, el flamenco… Cada canción cuenta una historia personal y colectiva.

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La música es un arte poderoso. La melodía y los versos se combinan de una manera tan especial que influyen en nuestras ideas más profundas. Estas ideas, a su vez, van formando nuestros sentimientos respecto al amor, la amistad, el noviazgo, la familia o la felicidad.

No nos determina, pero su impacto puede ser difícil de reestructurar. Por ello, es importante prestar atención a lo que escuchamos, saber discernir sobre cuánto aporta a nuestro entendimiento del mundo y cómo perfecciona nuestra idea de belleza.