Valió la pena esperar



¡Hola amigos! ¡Nos casamos hace tres semanas! Seguimos sin poder creérnosla. Se dio después de tantos años de noviazgo y una pandemia que atrasó nuestro sueño de casarnos, pero no lo impidió.

En artículos pasados les comentamos sobre nuestra decisión de vivir la castidad y por qué tomamos dicha decisión. Ya siendo esposos, queremos contarles 3 razones por las que valió totalmente la espera.

1. La unión es total, fiel y fecunda

Nosotros ya sabíamos, en la teoría, que en una relación sexual, los cónyuges se entregan de una manera tal que esa unión es total, fiel y fecunda, y que por eso el matrimonio es el ambiente idóneo para tenerlas. Esa es una de las razones por las que elegimos esperar. Y ahora lo comprobamos.

Nos donamos al otro no solo en la parte sexual, sino en lo emocional, lo afectivo… en mi totalidad de ser persona. La entrega es mutua, y lo mejor es que es PARA SIEMPRE. ¿Qué mejor que eso?

2. No hay dudas ni miedos

¿Cómo dudar de si lo que estamos haciendo es realmente con amor si lo estamos haciendo con quien hemos decidido pasar el resto de nuestras vidas? No hay cuestionamientos como: “¿habrá sido bueno?” “¿Me querrá después?” “¿Me dejará después de esto?”

Lamentablemente, estas son dudas que se dan en muchas personas al entregarse por completo a alguien con quien no tienen un compromiso de por vida. ¡Tranquilos! ¡Siempre se puede volver a empezar y decidir vivir la castidad!

3. Crecemos en el amor

En el noviazgo, la castidad se vive evitando tener relaciones sexuales. En el matrimonio, se sigue viviendo la castidad, pero