Sé amable contigo mismo



¿Cuánta atención le pones a tu diálogo interno? Te invito a que por un día le pongas atención a todo lo que te dices a ti mismo, en especial en aquellos días malos. Seguramente te encontrarás con frases como: “Qué tonto eres”, “No vales nada”, “Otra vez hiciste lo mismo, nunca aprendes, no sirves para nada”, “si sigues así no vas a tener éxito”. Lastimosamente, somos muy duros con nosotros mismos, y nos cuesta practicar la autocompasión. Hoy quiero hablarte sobre ella, para que puedas comprender mejor qué es, y cómo ponerla en práctica en tu día a día. Así aumentarás tu bienestar y mejorarás tu autoestima.


La compasión en general es un sentido básico de cuidado, sensibilidad y apertura hacia el sufrimiento propio y de los demás, y la intención genuina de intentar aliviarlo y prevenirlo. Por su parte, solemos confundir la autocompasión con un sentimiento de lástima por nosotros mismos, o con la actitud de quedarnos en una posición pasiva, inventando excusas o justificando nuestras acciones. Sin embargo, la definición de compasión que he dado me encanta, porque te lleva a la acción: primero se trata de estar conscientes de nuestro sufrimiento, para luego poder acercarnos al dolor y comprenderlo. Muchas veces tratamos de evadir el dolor, pero no podemos darnos compasión si no entendemos ese dolor, si no convivimos con él. Se trata de validar nuestra emoción y llegar a decirnos: “Qué difícil esto por lo que estás pasando; está bien que te sientas así. Siente ese dolor, siente esa tristeza”.


Como segundo punto, la definición dice “intención genuina de intentar aliviar y prevenir el sufrimiento”. Esto quiere decir que, cuando nos tenemos compasión, buscamos activamente nuestro bienestar, y buscamos qué podemos hacer o cambiar para estar mejor. Por todo esto, quiero darte tres consejos sobre cómo podemos ser más compasivos con nosotros mismos en nuestro día a día.



#1 Sé consciente de tu diálogo interno:


Imagina que te encuentras en un mal momento: cometiste un error, y te sientes fatal contigo mismo. Automáticamente, caes en la autocrítica.


Para por un momento, y presta atención a lo que te estás diciendo a ti mismo —escribirlo puede servir—. Luego, conscientemente, cambia ese diálogo de crítica por un diálogo de autocompasión.


Pongamos un ejemplo. Si te estás diciendo “Eres feo y no eres interesante, por eso nunca consigues pareja”, cambia esa frase por esta: “Sé que te duele no encontrar pareja, y está bien estar triste por eso. No hay nada malo en ti: eres muy interesante, buena persona, tienes un gran corazón… Pero eres humano, y eso te hace imperfecto. ¡Y eso está bien! Creo que el problema puede estar en que a veces suelo cerrarme a conocer gente nueva, puedo mejorar en eso”.


#2 Acéptate tal y como eres


La autocompasión se trata de aceptarte, con tus defectos y todo. Se trata de entender que todos somos humanos: por lo tanto, somos imperfectos y vamos a cometer errores. Eso está bien y es normal. Al ser autocompasivo, formas un espacio más seguro para poder realizar acciones dirigidas a tu bienestar y buscar tu plenitud.


#3 Suelta el control de la búsqueda de la perfección


Una de las razones por las cuales, aunque resulte doloroso, nos aferramos a la autocrítica es porque nos da la sensación de tener el control. Sentimos que criticarnos fuertemente y decirnos cosas feas nos ayudará a esforzarnos más, a llegar a ser perfectos. Sin embargo, tal perfección no existe, y realmente no tenemos el control de todo en nosotros.


Por ello, te aconsejo que sueltes el control y entiendas que hay aspectos —como tus genes, tu historia p tu nivel de estrés— que no puedes controlar. No lo podrás negar: eso influye en tus acciones, y ello es perfectamente normal.


* * *


La autocompasión se trata de vernos como lo que somos: humanos. Acéptate tal y como eres, pues todos tenemos defectos y todos cometemos errores, así como a todos nos toca sufrir. Así es la vida, y en parte eso la hace emocionante y nos ayuda a crecer. Sin embargo, ser amables con nosotros mismos tendrá efectos más positivos para nuestro crecimiento personal que la autocrítica.


Para más consejos, podes comunicarte conmigo en @unapropuestadeamor.