¿Qué hay detrás de lo que expresamos y pedimos?



¿Alguna vez has pedido ayuda sobre algo en particular, y te lo han cumplido, pero has quedado insatisfecho? Posiblemente porque has querido pedir algo más que necesitabas, algo más íntimo… y esto no se satisfizo. O, si eres la persona a la que le piden el favor, lo cumples, pero percibes que la otra persona no está feliz con lo que has hecho por ella. Muchas veces, buscamos que nuestra pareja sea la que supla nuestras necesidades fundamentales, y no las enfrentamos nosotros mismos. Esperamos que el otro resuelva nuestras negligencias: exigimos, lo responsabilizamos y nos frustramos.


Un ejemplo algo extravagante —pero habitual— se da cuando una persona llama a su pareja a las 3 de la mañana, ¡que, lógicamente, está dormida! “¿Qué sucede amor? ¿Pasó algo?”, pregunta él, preocupado. “No, no es nada malo. Te llamaba por algo muy importante”, responde ella. “¿Qué es tan importante, entonces, para que me llames a esta hora?”, dice él, extrañado. “Es que quería decirte que te amo mucho”, le responde ella. Bien podría habérselo dicho por la mañana, porque parece un poco impertinente llamar a una hora como esa, ¿no es cierto? ¿Por qué la ansiedad por expresarlo en aquellas circunstancias? Casos como este hay en abundancia: las expresiones y peticiones pueden parecer innecesarias, pero quizás revelen una profunda necesidad que no comunicamos adecuadamente.


Entonces, ¿qué hay detrás de algunas de las peticiones que hacemos? ¿Estamos expresando apropiadamente nuestras necesidades a los demás? En esta oportunidad analizaremos las implicancias de las necesidades fundamentales, y los aspectos relevantes para una adecuada comunicación.


¿Qué entendemos por necesidad?


Una necesidad podría describirse como un estado de tensión desequilibrante en la persona, producto de una carencia y que genera ansiedad e intranquilidad para su satisfacción. Todos naturalmente buscamos ser amados y apreciados, ser reconocidos por los que nos quieren.