¿Qué esconde el miedo al matrimonio?



Es muy común hoy en día escuchar expresiones como “¿Para que casarse?”, “Poner títulos a lo nuestro solo complicará las cosas”, “Casarse lo cambia todo”…

Es verdad que con el matrimonio suelen venir nuevas responsabilidades y, a veces, esto puede sacrificar las comidas lentas, las conversaciones largas, los planes nocturnos, las decisiones a la ligera, los viajes o aventuras sin planificar, el dormir sin preocuparse de nada... Pero, ¿el matrimonio realmente lo cambia todo?

Hay algo que no cambia

Si bien es cierto que muchas cosas cambian, hay algo que no cambia. Aquella elección por mi cónyuge, y mi amor hacia él o ella. Eso es algo que no cambia, ¡sino que se alimenta día a día!

Hay algo que la rutina, las enfermedades, las preocupaciones, el día a día, no pueden tocar... Hay un amor hacia la pareja que va por encima de la salud, de la enfermedad, de la riqueza, de la pobreza... Esta elección de amor está hecha sobre esta persona por lo que ella es. Y esto es algo muy sólido, capaz de superar cualquier dificultad.


La belleza del “para siempre”

En el fondo, el miedo al matrimonio tiene que ver con que nos creemos incapaces de elegir y de que nos elijan por quienes somos, para siempre. Es que, aunque todo cambie —las situaciones, las circunstancias, las preocupaciones, las responsabilidades…—, la persona que elijo, la persona que elegí frente al altar, sigue frente a mí.

Si lo piensas, es muy fuerte encontrar a alguien que elija amarte así, y encontrar a alguien a quien tú elijas amar así... Con esta gran gratuidad de quien puede decir: “no te amo por lo que me das: te amo por quien eres. No te amo solo cuando nos va bien, sino también cuando nos va mal. Porque te amo a ti, más allá de las dificultades. No te amo por los planes que hemos hecho juntos, te amo a ti, y aunque ninguno de esos planes funcione, te sigo amando a ti”. En pocas palabras: “Te amo a ti, por Ti”.

Encontrar esto conlleva una gran alegría y una gran responsabilidad. Al fin de cuentas, podríamos decir que, si has encontrado a alguien a quien amas y que te ama así, has encontrado un tesoro, que no querrás dejar ir por el resto de tu vida.


Lo que de verdad sucede en una boda

Cada vez que asistimos a una boda, los novios, públicamente y con la bendición de Dios, están gritando esto: “¡Lo he encontrado! ¡Alguien que amo y que me ama de verdad! ¡Nos hemos encontrado!”.

Más allá de la boda y de la fiesta, el matrimonio es decirle a tu cónyuge: “No es suficiente que tú sepas que te amo y te elijo para siempre, sino que quiero que todos sepan que está decisión es real, noble, genuina... Que es una elección por ti, sin condiciones y para siempre... Y, como sé que esto es algo grande, ¡quiero que Dios mismo bendiga esta decisión!”.

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¿Qué esconde el miedo al matrimonio? El miedo a elegir sin reservas, sin condiciones…, ¡y a dejar que nos elijan a nosotros así! Una elección de amar tan sólida, tan fuerte, que solo la muerte puede separarla. Aunque no acabar con ella.



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