¿Qué busca él en una mujer?



Todos hemos experimentado atracción por algo o alguien. ¿Por qué? Pues es parte de la experiencia de vida: nos llama la atención lo bello, bueno y verdadero. Ahora, cuando hablamos de la atracción entre hombres y mujeres, nos puede resultar un enigma comprender lo que le es atractivo al sexo opuesto. Generalmente, consideramos que la atracción se da meramente en un plano físico. Sin embargo, ésta se experimenta también en niveles que a veces no vemos.

Recordemos que somos complementarios, por lo que conocer más del otro nos ayuda a conocernos más a nosotros mismos en muchos casos. En este artículo queremos compartirte algunos de los rasgos o características que le resultan más atractivos a un hombre cuando las encuentra en una mujer y esperamos que esto, más que ser una guía para conseguir más atención por parte de un hombre, sea un apoyo para ser más tú misma y relacionarte con los hombre de manera más libre y saludable.

1. Una mujer que sabe lo que vale

El hombre, por esencia, busca conquistar el corazón de una mujer, salir a su encuentro y entrar en su mundo. Es curioso, pero inclusive físicamente podemos identificar esa esencia masculina en sus caracteres sexuales —y en los de la mujer, que es la que recibe y acoge.

Esto no se da únicamente en el plano físico: es esencial en la mujer ser ese lugar seguro que resguarda y brinda las condiciones óptimas para la vida. Por supuesto, para que la mujer mantenga esa apertura, debe saber que está segura, que puede confiar en que ese hombre va a custodiar su misterio, que va a afirmarla con su masculinidad y no a lastimarla.

El hombre no puede ejercer esa masculinidad y entrar al mundo de la mujer a menos que ella lo reciba. Por lo tanto, el hombre sano se siente atraído a una mujer que se sienta segura de sí misma, pero que no por eso se cierre a él. Una mujer que se sabe valiosa y capaz —y por eso se niega a recibir algo que no esté a la altura de ese valor— es una mujer que vive su feminidad de tal modo que le permite al hombre vivir su masculinidad.

2. Una mujer fuerte, segura de sí misma

Queremos hacer mucho énfasis en que la fortaleza de la mujer no significa dureza. La fortaleza se da cuando tanto la fuerza cuanto el límite que experimenta toda mujer están integradas a su persona logrando un equilibrio. Es decir, la mujer no se desborda en relaciones co-dependientes, en un “te necesito para vivir” —lo cual se traduce en ser emocionalmente demandante—. Pero tampoco se cierra emocionalmente al otro: hay un equilibrio que le muestra al hombre que pueden ser equipo. Pueden enfrentar los retos de la vida juntos y disfrutar también de las aventuras.

Cuando un hombre conoce a una mujer segura de sí misma, inmediatamente le llama la atención. Esto se da cuando la mujer sabe cuánto vale, se valora a sí misma y su actitud lo deja ver. Algo muy importante que debemos aclarar es que existen diferencias muy grandes entre seguridad y soberbia.

Sentirse superior ataca el valor de la persona, tanto de tu pareja como de ti misma, lo cual, lejos de afirmar, desvaloriza al otro. Por eso recomendamos trabajar en nuestra propia seguridad y conocimiento personal, en nuestra salud física, emocional y espiritual. No es necesario alardear lo maravillosa que eres, pero sí es importante que lo sepas, porque tu diseño como persona tiene al mejor artista detrás: se llama Dios.

Quien eres es suficiente: eres sumamente valiosa, así, tal cual eres, ni más ni menos. A un hombre le encanta ver a una mujer independiente, capaz de lograr sus objetivos y salir adelante, pero también saber que ella “lo necesita”. Esto es muy importante. Hacerle saber al hombre que su amor y cuidado te aportan algo, que él es valioso para ti.

3. Una mujer auténtica

Los 2 puntos anteriores nos llevan indiscutiblemente a la autenticidad. Este es un rasgo sumamente atractivo. Cuando una persona cambia según la pareja con la que está, carece de eso que la identifica.

Todos conocemos a aquel o aquella que se “mimetiza” según el ambiente o circunstancia. Puede ser tentador caer en eso, pues estás mostrando algo que los demás posiblemente quieran, lo cual puede generar una respuesta positiva de su parte. ¡Pero no estás siendo quien realmente eres!

Si tú eres una mujer que canta, que cuenta chistes malos, que se tropieza con muchas cosas, que le gusta el mundo aventurero pero al mismo tiempo quiere ser princesa, ASÍ DEBES SER SIEMPRE. Te aseguramos que, si el hombre se siente atraído por ti y tu eres cada vez más tú, él se sentirá cada vez más atraído.

Si te preguntas constantemente qué puedes hacer para gustarle más, enfócate en ser más tú, en desarrollar tus talentos, emprender tus proyectos, etc. De esta manera, si el otro verdaderamente se siente atraído a ti, esta atracción crecerá; y si no y termina alejándose, tú no habrás perdido tu esencia, esa que es tan hermosa y te caracteriza.

Con el paso del tiempo, las pantallas y las falsas imágenes se caen, uno se cansa de ser alguien más y siempre termina mostrando quien es en realidad. Podrás pensar que, si te vistes como a muchos hombres les gusta o si actúas como quieren, les llamarás la atención. Y sí, al inicio puede dar resultado, pero la atracción se romperá en el momento en que la puesta en escena se detenga.

Hoy queremos invitarte a mostrarte ante el mundo tal cual eres: lo sonriente, chistosa y reflexiva, ¡todo lo que eres! Porque esa persona que se convierta en tu compañero de vida se habrá enamorado perdidamente de cada uno de esos rasgos; y aunque el tiempo pase y ambos envejezcan, tú seguirás siendo la misma persona y nunca dejará de estar esa atracción. Tu autenticidad debe ser el lente de la cámara, por el cual el hombre admira cada tono de luz y sombra que traes a la fotografía. No le apliques Photoshop ni la edites, ¡muéstrate como eres!

4. Una mujer bella

Para el último punto queremos compartir contigo el tema de la belleza. Ésta es poderosa e importante. Y de nuevo, no es solamente física —aunque lo físico no deja de ser importante—: hablamos de la belleza que incluye también al alma.

Dice Stacy Eldrige en su libro Cautivante —que, por cierto, recomendamos ampliamente—, que la belleza es la característica más esencial e incomprendida de la mujer. ¿Esto qué significa? ¿Que las mujeres deben cumplir con los estándares de belleza que la sociedad impone y ser esas figuras perfectas casi robóticas? ¡No! Eso es lo que el mundo nos ha hecho creer. Toda mujer tiene la posibilidad de expresar belleza por ser quien es, pues la belleza está en su esencia.

La belleza expresa lo que es difícil decir verbalmente y nos dice que todo estará bien. Nos inspira calma, esperanza y alegría. Una mujer segura de su belleza femenina brinda al corazón un espacio donde, de pronto, todo es posible; e invita al hombre a ser verdaderamente hombre. Esto es extremadamente atractivo.

Con su belleza, la mujer puede embellecer su entorno, incluso en medio de una situación difícil o un momento de dolor. Esta cualidad es esencialmente femenina y nace de su actitud, ternura, firmeza y seguridad. Su belleza está también en su capacidad de resaltar aquello que a simple vista puede pasar desapercibido, pero al notarlo puede cambiar la situación por completo. Ser una persona cálida, cercana, atenta, o tierna, puede hacer mucho más por atraer a la otra persona que cualquier maquillaje o perfume.

La auténtica belleza es aquella que revela quién eres, no aquella que distrae la mirada del hombre hacia tu escote. Aquella que eleva el espíritu y no te reduce a niveles de objeto. Toda muestra de cariño que sale de ti muestra tu belleza interna. Te invitamos a descubrirla y a no tener miedo de dejarla ver, pues el mundo la necesita.

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Esperamos haberte compartido la importancia de la atracción, pero más aún, la importancia de ser tú misma e integrar tu feminidad. No se trata de caer en estereotipos sociales, sino de abrazar la maravilla de ser mujer y permitirte aportar al mundo eso que solo tú puedes, de saberte irremplazable y complementaria a la masculinidad del hombre. Y recuerda: la persona que eres es tu versión más atractiva.

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