Prepararse para el matrimonio



Cuando uno se compromete con su pareja a casarse y establecen la fecha del matrimonio, lo primero que se siente es una enorme emoción. No es para menos. Es, sin duda, la aventura más hermosa la que se viene: formar una familia.


Hace más de un año, cuando nos comprometimos, aparte de la emoción y alegría que sentimos, nos entró un gran sentido de responsabilidad y nos preguntamos: “¿acaso estamos listos? ¿sabemos lo que significa amar a tu espos@ para toda la vida?”, entre otras preguntas que queríamos resolver. Es así que decidimos que tomaríamos en serio la preparación para nuestro matrimonio, y aquí te daremos 4 razones por las que, en verdad, está valiendo la pena:


1. El matrimonio será el proyecto más importante de tu vida


¿Acaso cuando has tenido que hacer proyectos en el colegio/universidad, o algún proyecto personal, no te has esforzado para que salgan bien? Pues ponte a pensar que el matrimonio es el más grande —y el mejor— proyecto de tu vida. ¿Acaso no quieres prepararte bien? Para que las cosas funcionen, hay que esforzarse. Y, justamente, hay que hacer que funcionen; no “esperar” a que pasen.


2. Los dos tienen que saber “en qué se están metiendo”


Es probable que tu novi@ y tú no sepan lo mismo, o tal vez tengan diferentes puntos de vista sobre el matrimonio y lo que significa. Es muy importante —y necesario— que ambos se casen entendiendo la profundidad del “te amaré hasta que la muerte nos separe”. Para cuidar algo, hay que amarlo. Para amarlo, hay que conocerlo. Si queremos cuidar de nuestro matrimonio, hay que conocer qué significa este sacramento.


3. Conocer a tu pareja y conversar sobre el futuro


Seguramente estás pensando: “obviamente la/lo conozco, por eso me quiero casar con ella/él”. Pero, ¿conoces cuál es su visión sobre su futura familia? ¿Cómo pasarán la navidad de ahora en adelante? ¿Cómo se distribuirán sus ingresos y cuáles serán los gastos a los que les darán prioridad? Etc.


Hay conversaciones que no las hemos tenido antes de comprometernos y que, recién en esta etapa, las estamos teniendo. Es importante llegar a acuerdos “antes de”, y así ahorrarnos pequeñas y grandes discusiones después —igual las habrá, pero mientras más podamos “prepararnos” para ellas, mejor, ¿no?


4. Lo que no se resuelve antes del matrimonio, no se resolverá después


Como cualquier pareja, seguro también tienen problemas o discusiones que son más frecuentes que otras. Temas que les siguen generando incomodidad o que a veces ni siquiera quieren hablar: la relación con la familia de cada uno, la parte económica, los celos, etc. Todo esto tienen que trabajarlo durante el noviazgo.


Muchas personas creen: “cuando nos casemos, las cosas cambiarán y ya no tendremos este problema.” Nada más opuesto a esto. Lo que no se resuelve antes, no se resolverá después —o se hará muchísimo más difícil hacerlo después—. Háblenlo, discútanlo con respeto. Y, sobre todo, trabajen en esos puntos. Esas “pequeñas” cosas que no se solucionaron posiblemente sean las que debiliten, poco a poco, su matrimonio.


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Espero que estas 4 razones les hayan dado luces para poder ponerse las pilas y prepararse bien para su matrimonio. Está lindo planificar una boda linda, con recepción y muchos invitados; y si pueden hacerlo, enhorabuena. Pero recuerden que la boda es un día, y el matrimonio es toda la vida. Tendría más sentido ponerle más ganas a lo segundo, ¿no?


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