¿Por qué aun no he encontrado al amor de mi vida?



Pregunta seria: ¿por qué? ¿Por qué es tan difícil encontrar a aquella persona, la indicada, la única…? ¿En serio tiene que ser tan difícil encontrar a alguien con quien compartir la vida, formar una familia y ser feliz para siempre?


Pues bueno, de entre todas las personas que existen en el mundo, una sola es “aquella persona”. Entonces sí: encontrarla es encontrar un tesoro, no solo porque implica una búsqueda. sino por el valor que tiene esta persona, por la que haré una elección para el resto de mi vida. Por esto, aquí te van tres puntos sobre los que vale la pena reflexionar antes de desesperarse y pensar que no existe nadie para ti:


#1 Estamos en una crisis…


Es común escuchar que los “noviazgos están en crisis”. Es muy cierto, pero nos hallamos en un punto en el que no solo los noviazgos lo están: son las amistades las que están en crisis. Encontrar un amigo verdadero hoy en día es todo un logro, es fácil tener amistades para pasar un buen rato, tomarte unos tragos y compartir una que otra experiencia. Pero encontrar amistades profundas, duraderas, fieles y sinceras… eso sí es todo un hallazgo.


Tener una persona a la que le puedas contar tus secretos, que sepas que te quiere en las buenas y en las malas, que sepas que no va a estar hablando mal de ti al mínimo descuido, no es tan sencillo. Y, si es difícil encontrar amistades así, es más difícil aún ser un amigo así para alguien. Por ello, antes de pensar si esta persona es o no un buen prospecto, procura cultivar una amistad verdadera, sincera y fiel.


#2 Vivimos en la época del descarte


Por ello, fácilmente descartamos también a las personas. Ante el primer error, ante la primera situación que nos disgusta, ante la primera vulnerabilidad, pelea o incomodidad… “bye bye”.


Y con esto también le decimos “bye bye” a la oportunidad de conocer en profundidad a los demás, de aceptar que las personas son mucho más que sus defectos, de descubrir que, si no sobrepasamos los obstáculos que se presentan, nunca conoceremos realmente a nadie, ni podremos elegir una pareja para siempre.


#3 Una cosa es la idea que nos formamos de las personas, y otra cosa es la persona


A veces estamos tan metidos en nuestras formas, en nuestros modelos, en nuestras expectativas… A veces tenemos tan grabado en nuestra cabeza lo que queremos, nuestro ideal de hombre o de mujer, que cuando llega una persona, en lugar de recibirla con la gratuidad que se merece, le “chantamos” todas nuestras expectativas encima, y le exigimos que las llene. El resultado obviamente es desastroso: todos queremos ser amados por quienes somos, y no por una idea que alguien tiene de nosotros.


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Son solo tres puntos, pero que hacen una diferencia enorme al momento de recibir a alguien en nuestras vidas. Al final, esto se traduce en lo siguiente: si queremos realmente encontrar a alguien, nos va a tocar salir de nuestros egoísmos para verdaderamente amar; después de todo, lo propio del amor es darse, y darse implica continuamente dejar a aquel que amo tomar el primer lugar, y ponerme yo en el segundo.


Con tanto egoísmo que se promueve, me pregunto si es más difícil encontrar el amor ahora que antes, porque no somos capaces de salir de nosotros mismos. ¿Ustedes qué opinan? Pero bueno, esto da pie a otro artículo, ¿verdad?


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