Soltería con propósito



El mundo nos vende que ser soltero y no tener compromisos es lo máximo, porque significa ser un alma libre. Pero…, ¿qué hay de los que tienen un anhelo en su corazón de encontrar a alguien con quien compartir su vida y no lo encuentran? Recordemos que Dios nos llama a la santidad y nos pide esforzarnos. ¿Les hace sentido un matrimonio sin esfuerzo ni donación al otro? Claro que no. ¡Y lo mismo pasa con la soltería! A veces damos por hecho que es un simple estado de vida y que hay fluir, pero en realidad la soltería debería ser para todos una etapa de profundo autoconocimiento y discernimiento, porque solo sabiendo quienes somos podemos salir al encuentro con los demás. Ahora bien, seguro te preguntarás “¿por qué a mí? ¿No soy valioso? ¿Nadie va a querer andar conmigo?”. La soltería no debería ser negativa, pero para entender su propósito debemos cambiar nuestra forma de mirarla.


Discernir


Sin duda, cada uno tiene una vocación, y Dios nos revela dónde y cuándo podemos servir más, si nuestra vocación es el matrimonio o no. Pero tenemos que confiar en el plan divino, aunque no podamos verlo. Por eso, acompaña el discernimiento con mucha oración, formación y autoconocimiento.


Ser don para los demás


La soltería es una gran oportunidad de ser fecundos; a veces, cuando estamos solteros podemos llegar a tener más tiempo para los demás que cuando tenemos una familia. Probablemente los dones que tienes en este momento haya muchas personas que los necesiten: no les quites la oportunidad de servirles por concentrarte en cosas negativas sobre si eres valioso o no… ¡Sabemos que lo eres! Donarnos a los demás en la soltería, también da frutos en el matrimonio.


Prepárate


Ya hablamos del autoconocimiento, la formación y discernimiento. Pero conocer a la persona que te va a acompañar toda la vida, en caso de que sea tu vocación, necesita más que eso. Ya que trabajaste en los aspectos más profundos de ti, busca madurar. ¿Qué hábitos tienes que no te ayudan? ¿Cómo puedes ser mejor todos los días? Es decir, si ya tuvieras enfrente a esa persona especia, ¿cómo te gustaría que te encontrara?


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Lo último que quiero decirles es que no se preocupen por la edad: vivimos tan preocupados por eso que mucho se casan con la persona equivocada. Sólo por la inmediatez de no casarse más grandes. Dios dirá… El día de la boda es fácil, pero para un matrimonio de toda la vida hay que esforzarse.


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