La aventura de ser papá




Ser esposo, casarme, ha sido la mayor aventura de mi vida. Con esto no estoy diciendo que todo ha sido perfecto, que todo ha sido color de rosas… no. Pero ha sido una gran aventura.


A ella se ha sumado una personita más: nuestra hija María Isabel, quien está por cumplir 4 meses de edad, y que en este momento está sentada en mis piernas escuchando el sonido del teclado. Ser papá ha sido una experiencia impresionante en toda la extensión de la palabra: algo que impresiona (y en todos los sentidos).


No vengo a aburrir con cuestiones técnicas, del tipo “cómo debe dormir un bebé”, “cómo hay que monitorearle”, “qué hacer en tal caso o en tal otro…” No. Más bien quiero compartirte lo que he ido descubriendo en este proceso de ser padre.


#1 Mi hija es muy importante y también mi matrimonio


Si bien es verdad que un bebé requiere tiempo, atención, amor, cariño y muchas otras cosas, también mi matrimonio lo es. Por este motivo, he tenido que ir aprendiendo a administrar mejor mis tiempos, dar a cada cosa su lugar y hacer de cada momento una ocasión para convivir y compartir con mi esposa. Cuando ese tiempo falta, hay que crearlo y no descuidar la relación.



#2 Quiero estar presente


A veces es verdad que nos agobian muchas cosas en la vida: cuentas, cuestiones familiares, cuestiones de amistades, la inflación, la política, etcétera. Pero más importante que todo eso es estar presente: mirar a mi hija, sonreírle cuando estoy con ella y esforzarme (porque ha requerido un esfuerzo de mi parte) por no estar con ella en brazos y yo perdido en mi teléfono o perdido en mi cabeza.


¿Por qué es importante estar presente? Por una simple y sencilla razón que me lleva al siguiente punto.



#3 No estará conmigo toda la vida


Sí, mi hija no ha sido creada para estar conmigo siempre: algún día ella iniciará su proyecto de vida para ser lo que ella se sienta llamada a ser. Por eso creo que es muy, muy, pero muy importante estar presente en cada paso que da, en cada cosa nueva que hace. ¡Es impresionante las cosas nuevas que aprende a hacer cada día!



#4 No todo es color rosa


No es una tarea fácil, no hay que romantizar la paternidad. Tienen sus momentos de frustración, de sentir que estamos haciendo mal las cosas, de preocuparse porque lo que hacemos tiene ya impacto en su formación —incluso desde la gestación—.


También hay momentos de cansancio, agotamiento, porque una bebé que requiere amor, atención, cuidado, tiempo. No es “demandante”, como he escuchado a muchos papás referirse a sus hijos… ¡es una niña! Y como niña, tiene necesidad de ser abrazada, amada, de jugar, de que se le hable, de que se le cargue y demás… eso es lo normal.



#5 Nunca seré el papá perfecto


Algo que me ha costado entender y que cada día me repito. Sólo Dios es perfecto, yo haré lo mejor que pueda por ella, por inculcar virtudes, por hacerle sentir amada, por enseñarle que es una persona valiosa; entre muchas otras cosas. Pero en el camino me voy a equivocar. Es lo que es: un camino a recorrer, y no la meta final.


Nunca dejaré de ser papá. Por lo tanto, siempre tendré oportunidad de reconocer cualquier error que cometa en su educación y formación —que son dos cosas distintas—, e intentaré rectificarlo.



#6 Dios es el primero interesado en la formación de mi hija


Retomando el punto anterior, los seres humanos somos limitados, somos imperfectos, nos equivocamos. Dios sabe eso cuando confía a un padre y una madre la tarea de co-crear a uno de sus hijos.


Pero Él es el Padre, y como padre es el primero interesado en la formación de mi hija —en todos los aspectos—. Confío en que cualquier hueco que pueda dejar yo como papá, Él sabrá llenarlo en su inmensa sabiduría.



#7 Mi hija no vino a cumplir mis expectativas


Yo deseo que mi hija sea virtuosa, que sea feliz, que aprenda muchas cosas, etcétera. Sin embargo, desde ya estoy tratando de asimilar la idea de que ella no ha venido a este mundo a cumplir mis sueños, sino que ella irá descubriendo su llamado, su camino, e irá tomando sus decisiones conforme vaya creciendo.



#8 Hay muchas opiniones sobre la paternidad, y no todas son útiles


Todos tienen algo que opinar sobre la paternidad: si debes dejarla llorar, si la debes cargar, si buscar estimulación temprana, si darle esto o aquello, y un sin fin de cosas que muchas personas quieren aportar —de buena fe—.


La realidad es que no hay un camino único de la paternidad. Con mi esposa, hemos ido leyendo, aprendiendo, estudiando y nos hemos dado cuenta de que no toda opinión nos es útil o compagina con el estilo de crianza que queremos darle a nuestra hija (porque sí, existen muchos estilos de crianza). Hay que confiar en nuestra intuición de padres.


* * *


Son pocas cosas para las muchas que mi hija me ha enseñado —me corrijo, nos ha enseñado—. Lop que sí puedo decir es que ver su sonrisa, su carita, su crecimiento, su amor y ternura es algo de lo que me siento y me sentiré agradecido siempre.


Si eres papá me entenderás; y si no, ya tendrás la experiencia. Pero te comparto un poco de lo que he ido reflexionando al lado de mi hija en esta hermosa aventura y bendición de ser papá.


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Con amor, Bernardo.