¿Es la mujer la que debe poner el límite?



Conforme pasa el tiempo, me preocupo más. Veo cada vez mayores avances en conocimientos tecnológicos, pero menos avances en valores humanos; cada vez más personas toman conciencia del desarrollo personal, de la importancia de amarse a uno mismo, y, sin embargo, cada vez hay más personas tristes. Cada vez hay más conciencia sobre la importancia de aprender a amar, y cada vez hay más personas que se encierran en sí mismas.

También he notado que la masculinidad no está exenta de esta ironía: se polariza cada día más, y ello nos hace encontrarnos más seguido con dos tipos de hombres. Por un lado, los violentos y agresivos, que cosifican a las mujeres; por otro, los hombres sumisos e inseguros, que las ponen en un pedestal. Ambos, extremos que demuestran masculinidades opuestas, pero que forman parte de una misma masculinidad herida.


Una frase repetida


Algo que me llama la atención es que, por lo general, estos dos casos de masculinidad herida —los violentos y agresivos, y los sumisos e inseguros—coinciden en la siguiente frase: “El hombre llega hasta donde la mujer quiere”.


Esta es una frase que todos, en algún punto, hemos llegado a escuchar, y que —seamos honestos— más de alguno que lea este artículo sentirá que es verdad. Sin embargo, creo que se trata de una frase que no sólo está equivocada, sino que además, nos aleja —a los varones— de conectar con nuestra verdadera masculinidad.

Los hombres traemos, un poco por naturaleza, y otro tanto por educación, el sentido de proteger y cuidar a las personas que amamos, y en el amor de pareja no es la excepción. Decirle a tu pareja “yo voy a avanzar hasta donde tú me pongas el límite” es un acto cobarde e irresponsable, y también, poco masculino.


El hombre de verdad


El hombre de verdad es aquel que ha aprendido a cuidarse a sí mismo, tomando las riendas de su vida, siendo responsable de su camino, de sus decisiones y de su destino. Y esto lo demuestra en todos los aspectos de su vida, incluyendo el noviazgo.


El hombre de verdad ha comprendido que cuidar a su pareja no es solamente respetar el límite que ella te dicte, sino el límite que tú haz decido tener, por el bien de la relación y como manifestación de tu autodominio.


Claro: para esto, es necesario comprender que los límites en la intimidad sexual, y en cualquier otro aspecto de la relación y de nuestra propia vida, son necesarios. ¿Para qué? Para encausar el amor hacia la construcción de una relación sana y feliz.


Una decisión entre dos


Por todo esto, dejar semejante peso en los hombros de la mujer no sólo es egoísta, sino también cobarde, pues constituye una carga que debe compartirse, y la decisión de cómo llevarla se debe tomar entre los dos.


Piénsalo: dejar que la mujer diga “alto” es —de algún modo— insinuar que ella no siente o no desea ese nivel de intimidad tanto como el hombre. ¡Nada más alejado de la realidad! Las mujeres también sienten, también anhelan intimidad, también desean, y es un tesoro bellísimo que se debe comprender, normalizar y custodiar entre ambos en la pareja.


Tres aspectos a trabajar


Si eres varón, y quieres aprender a ser tú quien ponga el límite —y no esperarte a que tu novia lo haga—, te dejo 3 aspectos que puedes trabajar para lograrlo:


#1 Honestidad:

Sé honesto contigo mismo. Si tratas de engañarte, esto se volverá una bomba de tiempo en tus manos, y todo terminará mal. Ser honesto implica también expresarle a tu pareja cómo te sientes y compartir tus debilidades y flaquezas, para que puedan empatizar el uno con el otro y fortalecerse para encontrar soluciones ante estas situaciones.


#2 Respeto:

El cause de un río son los límites que el suelo establece para que el agua fluya hacia el mar. De igual manera, el respeto a los acuerdos que hagan en pareja será el "cause del río" que dirigirá el flujo de su amor hacia el "mar" de un amor pleno. Respetar no sólo es “hasta donde la mujer quiera”: es también hasta “donde yo dije que iba a llegar”. Es respetar mis anhelos y mis sueños, mi sexualidad, encausada hacia al amor.


#3 Responsabilidad:

Tomar las riendas de tu vida en todos los aspectos: eso es responsabilidad. Si aprendes a cuidar de ti mismo, tendrás la fortaleza interior para saber cuidar de tu pareja.


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Pocas cosas son más atractivas para una mujer que un hombre que les transmite seguridad. Cuidar a tu novia y saber poner límites sanos para crecer juntos en el amor es una de las cosas que mayor seguridad le darán a tu novia sobre el amor que le dices tener. ¿Por qué? Porque ese amor estará basado en los hechos.

Por eso, no es “hasta donde la mujer quiera” sino “hasta donde ambos decidan”.


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