¿Disfraces en la intimidad?



Cuando hicimos el Instagram live con @ama.fue nos preguntaron sobre el tema de los disfraces en los encuentros íntimos. En realidad, no resulta diferente a disfrazarse en otro momento de la vida. Es verdad que hay matrimonios a los que les gusta jugar a interpretar unos personajes. Perfecto. En nuestra opinión, hay cuatro puntos a tener en cuenta, y aquí los desarrollaremos:


#1 A los dos les debe gustar


Hay gente a la que no le convence, a la que le parece una falta de madurez. Por el contrario, aquellos a quienes sí les gusta no pueden entender a los anteriores, y esto los lleva a pensar que son unos aburridos, faltos de imaginación. Veámoslo así: ponerse lencería sugerente, en cierto modo, también es disfrazarse. Lo importante es que puedan hablarlo en la pareja y ambos estén de acuerdo en ponerlo en práctica.


#2 No debe hacer que ninguno de los dos se sienta degradado


Puede ser que les guste a los dos disfrazarse, pero que uno obligue al otro a hacerlo con un personaje que no le place, o que incluso llegue a violentar su sensibilidad. Ninguno debe sentirse forzado a hacer nada en el sexo.


#3 No debe ser una excusa que esconda la práctica del sadomasoquismo


Los juegos de disfraces pueden resultar una puerta de entrada al sadomasoquismo. Pero esta práctica, además de moralmente inadecuada, es muy peligrosa. Provocar daño o buscar el dolor para tener placer resulta totalmente inaceptable. Es cierto que cada vez hay más películas y libros que lo presentan como algo deseable, como algo muy moderno. Pero en realidad es, probablemente, un desequilibrio —algo que debería ser tratado por un especialista—, y un hecho antiquísimo, como todo en el sexo, pero no por eso bueno para la persona y la pareja. Por eso es importante no cruzar esa línea.


#4 No debe ser más que un juego


Hay mucho morbo con esto de los disfraces. Recordad que “morbo” significa, según la RAE, “enfermedad” o “interés malsano por personas o cosas”. A veces puedes llegar a usar esta palabra para algo que te excita, pero que no es necesariamente malo o enfermizo. Y podemos transmitir equivocadamente que el sexo es algo morboso, es decir, malo o enfermizo.


En nuestra opinión, hay que tener cuidado: existe gente que está interesada en que todo en el sexo sea morboso. ¿Para qué? Para que su práctica sexual morbosa y enfermiza se mezcle con la limpia. Por ejemplo, el consumo de porno, o el sadomasoquismo. Pero en este caso, disfrazarse no es sólo más que un juego previo al acto conyugal.


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Una vez dicho todo esto, como siempre sostenemos, se trata de un tema que hay que hablar. No se puede dar por supuesto nada. Mirad: en el sexo hay que ser muy claritos, ya que resulta muy fácil herir sensibilidades, o que uno de los dos esté descontento. Es muy bueno y hasta divertido que en el matrimonio se puedan decir uno al otro cómo les gustaría que vayan vestidos para los encuentros...


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