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Dependencia emocional, ¿por qué se produce?



Hoy en día la relación dependiente es un patrón de conducta que hace sufrir en muchas relaciones. Es importante conocer las características de este tipo de vínculo para aprender a identificarlo.


Algunas características


El dependiente emocional se relaciona con personas generalmente dominantes, con las que piensa que va a cubrir sus necesidades afectivas. En la dependencia emocional siempre hay sufrimiento. Se pasa más tiempo con dolor, ansiedad y tristeza, que con felicidad o paz.


El dependiente no es capaz de soltar la relación, a pesar de ser consciente de que resulta muy dañina. Presenta una adicción, una necesidad obsesiva de la otra persona, que controla gran parte de sus emociones y su conducta.


Una baja autoestima


La baja autoestima favorece la generación de una relación dependiente, al depender de la aprobación de su pareja. En la persona con dependencia emocional, la autoestima baja tanto que anula su personalidad, renunciando a sí misma para someterse a la otra a cambio de un poco de afecto. La autoanulación, el sometimiento y la necesidad de estar permanentemente con la otra persona, son notas características de la dependencia emocional.


La persona dependiente, a pesar de no recibir un buen trato, justifica las malas formas con mil excusas. Puede llegar incluso a culparse de sus imperfecciones, pensando que, si fuera mejor, la otra persona tendría un motivo para cambiar.


Es normal que en una relación se desarrolle cierto grado de dependencia; lo que no es normal es que la dependencia sea tan grande que impida el crecimiento personal del dependiente, anulando su personalidad.


La dependencia se desarrolla cuando entramos en una relación por necesidad, intentando cubrir vacíos afectivos. Esta situación genera falta de libertad, y ésta es necesaria para el amor.


Replicando patrones

Las experiencias afectivas de la infancia y la adolescencia, la manera en la que se relacionan las personas que tenemos cerca y el afecto que recibimos de ellas, tienen una repercusión importante en nuestra autoestima y en las relaciones de pareja que iremos construyendo a lo largo de nuestra historia. La autoestima será determinante para crear una relación de pareja sana. La persona se valorará y sentirá que es digna de ser querida, si se siente valorada, reconocida y querida.


Creamos un modelo sobre lo que es normal o no en una relación en función de lo que hemos visto en nuestra familia y, se intentan llenar los vacíos afectivos siguiendo los modelos vividos durante la infancia. También hay que tener en cuenta la genética. Por lo general, seguiremos usando ese patrón en nuestra vida adulta.


Algunos modelos familiares con carencias afectivas pueden dar lugar a interacciones disfuncionales, como es el caso de la dependencia emocional. Puede tratarse de familias en las que los padres no se aman; padres con grandes discusiones o incluso con maltratos; padres que han tenido una relación dependiente (uno dominante y otro sumiso); ausencia de los padres en casa; casos de sobreprotección… Nuestra infancia es determinante a la hora de formar la autoestima.


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Lo más importante para empezar a tratar el problema es tomar conciencia de él y entender lo que nos está pasando. Para superar la dependencia es necesario dejar la relación y recuperar la autoestima.


Para más consejos, podéis seguirme en mi cuenta de Instagram: @natbarcaiz.