Consecuencias de una educación sexual basada en anticonceptivos



Hoy reina el desconocimiento respecto de la fertilidad. La educación sexual actual pasa de explicar el nombre de los órganos del varón y la mujer, y por repasar el inventario de anticonceptivos disponibles. Con ello, tácitamente, se está admitiendo la fertilidad como un problema. No se brinda hoy una educación que sea una herramienta real para lograr la madurez necesaria para la toma de decisiones. Pareciera que, presentadas la anatomía y el funcionamiento del sistema reproductivo, se pasa a la “solución”. Pero, sin la presentación de métodos naturales, la fertilidad humana se vuelve en un enemigo desconocido. ¿Cuáles son las consecuencias de este agujero negro en la educación sexual?


#1 Todo problema recibe un único tratamiento: los anticonceptivos


La adolescente que tiene ciclos dolorosos, la joven que tiene problemas de acné, o simplemente irregularidad en el ciclo, recibe siempre la misma solución: anticonceptivos hormonales. Éstos no son una solución a ningún problema, dado que su mecanismo de acción consiste en inhibir la ovulación. Esto se realiza mediante la combinación de hormonas sintéticas, que buscan imitar las naturales. La consecuencia de esta ingesta es confundir al cuerpo, impidiendo que produzca su ciclo ovulatorio y hormonal. A su vez, los anticonceptivos se reformularon para imitar la menstruación, provocando esta imitación del ciclo.


Sin embargo, no hay ciclo alguno, con lo cual las irregularidades no se curan, sino que el anticonceptivo actúa en un doble orden. Por un lado, anula el ciclo —y, por lo tanto, los problemas que este traía—; en un segundo orden, imita el sangrado, dando la idea de “ciclo regular”. Como las mujeres no tienen acceso a la información adecuada, entienden que las pastillas actúan como un medicamento cuya finalidad es sanar, regularizar o equilibrar. La información que reciben resulta confusa, pero arraigan una confianza en que el sangrado que aparece regularmente es saludable para ellas.