5 características del acto sexual pleno



Una relación sexual se puede dar de mil maneras. Puede ser entre dos que no se conocen; entre dos que se conocen, pero que no han alcanzado un compromiso estable; entre dos que desean ese compromiso estable, pero que aún no lo han materializado; entre dos casados... ¿Realmente existe diferencia entre unas y otras? ¿Podríamos decir que cualquier relación sexual es un acto pleno?


La plenitud de algo se alcanza cuando ese algo da respuesta a lo que verdaderamente está pensado, cuando vive y cumple su finalidad. Una guitarra existe para ser tocada, no para hacer leña al fuego, nuestros ojos existen para poder ver, nuestros pulmones para respirar… ¿para qué existe la genitalidad? ¿Por qué somos hombres o mujeres y por qué tenemos ese deseo tan atrayente de unión? ¿Qué sentido tiene la unión sexual? ¿Cómo alcanzar su plenitud?


La relación sexual es una manera muy concreta de vivir el amor entre un hombre y una mujer, que no se queda, o no debería quedar nunca, limitada pobremente a un intercambio de fluidos, ni de placeres, ni siquiera de afectos compartidos. Va mucho más allá, porque somos capaces de encontrar en ella plenitud, grandeza, felicidad; esto sucede cuando ese acto sexual nos llama a la entrega, al compromiso, a la voluntad, donde cuerpo y afectos se involucran.


Solo así se encuentra el sentido verdadero de la unión sexual y éste únicamente se puede alcanzar y materializar en el contexto matrimonial, donde nos damos por completo. Por eso no todas las relaciones expresan lo mismo ni son iguales. Y solo podemos considerar como acto sexual pleno por excelencia el acto conyugal.


¿Por qué solo en el matrimonio? Porque es el único lugar donde se pueden dar las cinco características del acto sexual completo, todas ellas ligadas íntimamente la una a la otra. Fuera del matrimonio ninguna relación sexual será plena, por mucho que los dos se quieran y se sientan queridos. Incluso dentro del matrimonio, si falta alguna de estas cinco condiciones, el acto realizado no podría calificarse como conyugal:


1. Un acto plenamente humano