¿Cómo vivir la sexualidad en el postparto?



Cuando nace un hijo, la vivencia de la sexualidad conyugal cambia enormemente.

Un hijo siempre es una alegría y, de cara a la sexualidad, no tiene porqué ser una experiencia negativa, sino más bien enriquecedora para el matrimonio. Esta etapa no la viven de igual manera el hombre y la mujer y, precisamente, esa diferencia va a constituir un momento de prueba tras el cual el amor mutuo saldrá fortalecido.


¿Qué sucede en el postparto?


Durante todo el embarazo, la mujer experimenta grandes cambios físicos, hormonales y psicológicos. Una vez que da a luz, le llevará un tiempo retornar a la normalidad:

#1 Cuando nace el bebé comienza lo que se conoce como puerperio o cuarentena, un periodo de unos 35-40 días de sangrado en los cuales no se recomienda tener relaciones sexuales. Si el parto ha sido por cesárea la recuperación puede ser más lenta.


#2 Es posible que, debido a una episiotomía, desgarros o hemorroides producidos durante el parto, cuando ya se pueden tener relaciones, éstas le resultan dolorosas a la mujer y aparece un temor al dolor que dificulta el deseo sexual.


#3 El déficit de hormonas sexuales (estrógeno y testosterona) típico del postparto supone menor deseo sexual, más sequedad y por ello quizá más dolor en el coito. La vuelta a los niveles hormonales normales coincide con la vuelta a la fertilidad. Si hay lactancia materna es posible que ésta se retrase aún más, experimentando la mujer sequedad y libido baja durante más tiempo.


#4 El miedo a un nuevo embarazo puede sumar negatividad a la situación. Por ello, es muy recomendable que se aprenda a reconocer la fertilidad con un Método Natural cuando la mujer deja de sangrar. Es perfectamente posible aplicarlos en la etapa postparto y lactancia para saber detectar día a día los cambios fértiles y la posibilidad de otra gestación.


#5 El cansancio y la falta de sueño, tan habitual en esta etapa, el cuidado del bebé, etc., hacen difícil encontrar momentos de intimidad de los esposos.


#6 La mujer puede percibirse a ella misma poco apetecible, poco sexy, con el cuerpo aun “deformado”, con blandeces y estrías, e incluso con incomodidad si da lactancia materna. Si ella misma no se ve bien, difícilmente podrá excitarse y ambos no disfrutarán de las relaciones.


Todos estos factores influyen en la sexualidad conyugal. Es importante tener en cuenta que la mujer necesita sentirse a gusto, al mismo tiempo, y no menos importante, el hombre necesita no sentirse desplazado por el hijo.


Recuperarse a una misma como mujer


El postparto y la lactancia es, para muchas parejas, la época más dura para cuidar la vida matrimonial. Es complicado encontrar tiempo solos, pero la clave puede estar, sobre todo, en que la esposa se recupere a sí misma como mujer.


Algunos consejos:


#1 Hacer ejercicio en cuanto el cuerpo lo permita, para ir recuperando, en la medida de lo posible, las formas femeninas. Por ejemplo, ejercicios hipopresivos, aeróbicos, dar paseos con el bebé (o sin él).


#2 Cuidar el aspecto externo. Sobre todo, por ella misma. Estar en casa con ropa cómoda no pasa nada y está muy bien, pero de vez en cuando arreglarse un poco más puede suponer un subidón de autoestima.


#3 Paciencia. Conseguir conectar con la parte femenina no es algo de un día para otro, recuperar ese espacio es un paso a paso. Pero una vez que se consigue, se tiende un puente natural hacia el marido, resultando más fácil y sencilla la unión.


#4 Cómo decía antes, el autorreconocimiento de la fertilidad con los métodos naturales va a ser clave para ganar confianza en sí misma.


La sexualidad no es sólo genitalidad


En la vida, y más en la matrimonial, hay un tiempo para cada cosa. Muchas veces querer lo que no se puede solo nos genera ansiedad. Cuando se tienen hijos éstos parecen pasar a un primer plano. Sin embargo, el matrimonio sigue siendo lo más importante que hay que cuidar en la familia.


Por otro lado, aprender la fertilidad en esta etapa requiere algo de tiempo, mucha constancia y paciencia. Es posible que, hasta que no se tenga claro lo que sucede con la fertilidad, se necesiten periodos de abstinencia sexual más prolongados de lo habitual. Tomarlo cómo algo temporal y aprovecharlo para el crecimiento del amor mutuo es importante, aunque lógicamente sea una situación más costosa.


La sexualidad en el postparto y lactancia se han de vivir desde otro prisma, que no es únicamente el genital, y que igualmente se debe mimar. Esto significa fomentar la ternura, la paciencia, la comunicación íntima y la empatía mutuas. La esposa debe ser consciente de que a su marido quizá le cueste más este tipo de sexualidad menos física y más afectiva y el esposo debe saber que precisamente eso es lo que ella está necesitando para lograr llegar a él.


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Encontrar algún ratito para hablar, o un “¿cómo estás?”, “¿qué necesitas?” o “¡qué guapa estás!”, un beso de buenas noches, gestos de cariño, ¡un volver a ser novios temporalmente!, son detalles necesarios que irán preparando el terreno para futuras relaciones conyugales vividas en plenitud y que harán de esta etapa una unión muy especial e inolvidable.


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