¿Cómo superar a los "casi algo"?



Todos tenemos un “casi algo” que dolió como si lo hubiera sido todo… El “casi algo” es el nombre que yo le doy a esa relación que no llegó a madurar, que caducó antes de comenzar. Y que, aunque formalmente no haya sido nada, emocionalmente lo fue todo. Entonces, nos preguntamos… ¿Por qué es más fácil superar a un ex que a un “casi algo”?


La idealización de lo que pudo haber sido


La respuesta, inicialmente, es sencilla: al ex le conozco los defectos y las virtudes: no tengo una versión idealizada de él, sino una real. Tengo argumentos consolidados del por qué esa relación terminó.


En cambio… El “casi algo” se queda ahí, dando vueltas y vueltas por tu cabeza, y llenando de emociones confusas tu corazón. Inunda tu mente con infinidad de hipótesis de lo que hubiera sido. Siembra en tu alma un cóctel de emociones opuestas, pero atravesadas por un denominador común: la incertidumbre. Vivís el duelo y la esperanza a la vez. El duelo de la ruptura de lo que podría haber sido, y la esperanza de que tal vez algún día lo sea.


Ufff…, ¡¿qué?! Sí: tan confusa es la sensación, que las emociones se extienden más de lo normal, porque no aceptás vivir un duelo de algo que no pudo morir, porque nunca nació; y no podés poner la esperanza de reconstruir lo que nunca se construyó. Mientras uno más se rehúse a atravesar estos sentimientos incongruentes, más largo será el camino de superación.


El “casi algo” intimida tus emociones porque no hay odio, rencor o una herida profunda que te impulse a iniciar el duelo de una relación rota, porque además no hubo una relación formalmente. Pero, a su vez, el amor no llegó a ser lo suficientemente comprometido como para saltar ante un “quizás”. El “casi algo” está ahí en tu pensamiento acosándote día y noche, amenazándote con que nunca podrás salir de él, por la simple razón de que es producto de tu imaginación. Demasiada curiosidad y frustración por saber qué hubiera pasado si efectivamente hubieras terminado teniendo una relación con esa persona.


El “casi algo” insuperable no es más que tu idealización. No llegó a ser, pero imaginaste cómo sería, e imaginaste lo mejor. En tu idealización, no admitiste errores: solo aciertos y noches mágicas. Tendemos a idealizar a las personas antes de conocerlas y, cuando conocemos su verdadero yo, nos decepcionamos. Esto no sucede con el “casi algo”, porque no llegamos a conocer sus miserias ni sus defectos. Esos los vamos descubriendo en el camino de la construcción de una relación, y ahí trabajamos los acuerdos para continuar o no. ¡Acá no pasa: no llegamos a esa etapa! Es por eso que el “casi algo” deja una sensación de “quizás…” incierto, y un mar de ideas vagas, de cuentos que hicimos en nuestra mente.


¿Cómo superar al “casi algo”?


#1 Apagá tu imaginación

Deja de alimentar tu mente con hipótesis basadas en supuestos que solo vos construiste. Sí: todo aquello que imaginaste y a lo que le sonreíste estúpidamente mientras rodaba esa película en tu cabeza, aún sabiendo que no iba a pasar; todo eso, ponelo en off.


#2 Decidí soltar a esa persona

No se trata solo de bloquearla en las redes sociales, sino de, día a día, cuando vengan esos pensamientos de “que hubiera pasado…” procurar no alimentarlos, porque se trata de algo que sencillamente no pasó.


#3 Superá las expectativas de tu corazón

No estás enamorado de la persona: estás enamorado de la historia que construiste en tu mente. De todo lo que imaginaste que dijo, que hizo, que hicieron juntos, que fue —mejor dicho, que hubiera sido— perfecto.


#4 Aceptá que el futuro que planeaste nunca pasó

Solo fue una película de fantasía. Esa película no se hizo, no se rodó, ni tampoco fue un éxito... Te toca aceptar que nunca fue real y entender que si hubiera sido, probablemente, no sería ni el diez por ciento de lo que creaste. Aprendé a aceptar que hay personas que simplemente no son para nosotros. Que esa vida, que aparentaba ser muy bonita, quizás no hubiera sido así.


#5 Agradecé

La gratitud es lo opuesto a la queja, pues nos hace ser conscientes de las cosas positivas que nos suceden. Mientras más palabras de gratitud haya en nuestra boca y en nuestro corazón, menos palabras de queja y sentimientos de amargura experimentaremos. Agradecé por el tiempo compartido y por todo lo aprendido. Esto te llenará de paz, y la paz, en estos casos, es la antesala de la libertad.


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Una reflexión final: para entender lo que nos sucede con el “casi algo”, es importante diferenciar entre el amor y el enamoramiento. El enamoramiento es algo que nos sucede: tiene que ver justamente con lo que idealizamos e imaginamos. Ahora bien, amar es un verbo, lo decidimos voluntariamente. Me encantó una frase que escuché en la película Un plan imperfecto: “me gusta alguien por… y amo a alguien a pesar de…”. Te gusta alguien por todas sus cualidades, las que te enamoran; y amas a alguien, a pesar de todo aquello que no te gusta. En el “casi algo” no llegamos a esa etapa, no llegamos a tener que decidir amar: solo experimentamos las molestas mariposas del enamoramiento. Cuando nos enamoramos, perdemos el sentido de muchas cosas, entre ellas, la realidad. Por eso mismo, está en nuestras manos: solo necesitamos decidir apagar esa película hermosa de fantasía que hemos producido, pero nunca rodado.


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