¿Cómo ser afectivamente responsable?



Todos cometemos errores y herimos a nuestra pareja. La mayoría intenta cambiar, pero falla en el primer paso, que es el que hace posible el cambio: cuesta mucho que uno se haga responsable de lo que hace. Hacerse responsable tiene dos partes: ser consciente de lo que implica la situación en la que estás, y actuar conforme a ella. Por eso, el hacerse responsable va más allá de sólo aceptar que se cometió un error.


Hacerse consciente


Yo estaba en una relación seria, pero no era consciente de ello, hasta que un buen amigo me lo dijo: “A ver, empecemos por aquí. A esta chica, Elena, tu novia, ¿la ves como tu futura esposa? Es decir: ¿si todo saliera bien, te gustaría casarte con ella?”. Cuando éste buen amigo me hizo estas preguntas, fueron como un balde de agua fría.


Estaba en una relación que yo mismo consideraba para un futuro matrimonio, y no era consciente de ello. Anteriormente, Elena y yo habíamos tenido muchos problemas y discusiones. Sobre todo, sobre temas de que yo no me tomaba muy en serio la relación. Yo aceptaba y decía que cambiaría, pero el cambio nunca llegaba. ¿Por qué? Porque verdaderamente no me estaba haciendo responsable. En realidad, no sabía cómo hacerme responsable.

Un verdadero cambió sólo es posible cuando viene de un corazón que reconoce y se hace responsable de sus errores y debilidades. Esto es hacerse consciente. Esto aplica para tu relación, tu trabajo, el ser padre, madre, etcétera. Es necesario hacerse conscientes del lugar y la situación en la que se está, y todo lo que ella implica.


El verdadero cambio


Hacerlo lleva a un despertar, y ese despertar lleva a un verdadero cambio. Después de hacerme consciente, fue más fácil identificar y saber qué era lo que debía hacer para tener un verdadero cambio. Luego de que este buen amigo me cuestionó, me hice consciente, y entonces entendí: “Si Elena es la mujer con quien digo querer casarme, ¿por qué carajos no estoy tratando la relación con la prioridad que se merece?”.


Esto me llevó a cambiar mi consciencia, mi percepción sobre la relación y, por lo mismo, mi forma de actuar sobre la relación. Para mí Elena era, es y será “Tierra Santa”, pero yo entonces no lo había internalizado.


Sumergirse en los propios errores


Hacerse responsable es un proceso más doloroso, porque implica sumergirse verdaderamente en los propios errores. A partir de ahí, vi con claridad qué estaba haciendo mal, qué necesitaba cambiar y cómo iba a hacerlo. Es claro que, después de esto, la relación tuvo un cambio radical:


Preguntar para pensar con más claridad

Soy fan de las preguntas, y soy fan de autohacerme preguntas para profundizar en ellas. Aquí te comparto algunas que uso con frecuencia en mi vida, para estar seguro de que me estoy haciendo responsable de lo que me toca:


¿Qué significa (inserte nombre) para mí?

¿Realmente estoy tratándola como eso que digo que significa para mí?

¿Qué cosas específicas son las que hago que no hacen honor a ese significado?

¿Qué cosas específicas son las que hago que sí hacen honor a ese significado?


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Espero que el artículo te haya gustado, y sobre todo, que te sirva para hacerte más responsable por tus acciones. Las 4 simples preguntas que te propuse pueden ser aplicadas a tu pareja, a tus padres, a tus amigos e incluso a tu trabajo. ¿Qué otras preguntas agregarías tu?


@losdemaria

“Una Pareja Irreal”, gratis en Spotify y Youtube.