Proceso de aceptar la Castidad en la pareja



Hoy en día contarle a alguien que vives la castidad puede sonar marciano. Y peor aún si le pides, a quien amas, que la viva contigo. Esta es la historia de Juan y Mariana, dos polos opuestos que se enamoraron en la universidad y donde uno de ellos –Mariana– propuso tener una relación casta.


Para Juan, quien ya había tenido experiencias sexuales, fue difícil entender lo que nadie le había hablado en su vida. Sin embargo, tras un largo proceso de aprendizaje, Juan no solo terminó adoptando la castidad en su vida, sino que se volvió promotor de ella, aconsejando a parejas que la vivan. ¿Cómo se hizo posible esto? ¿Qué pasos siguió Juan para

una transformación tan radical?


Paso #1: La incredulidad


Ambos estaban sentados frente a frente en un restaurante. Viniendo de una familia católica, para Mariana las relaciones sexuales debían darse dentro del matrimonio, aunque sabía que esto no era relevante para nadie actualmente. Nerviosa y enredándose entre sus palabras, finalmente se lo dijo a Juan, quien soltó una risa incómoda.


Para él, el protocolo era claro, después del mes, todo estaba permitido sexualmente. Pero sus planes se arruinaron. Estaba en una etapa de incredulidad, cuando no sabes si te hablan en serio y donde reaccionas aceptando una petición por inercia.


Paso #2: La resignación


Pasaron los días y Juan se dio cuenta que todo era en serio, no podía creer que, aún hoy y con veintitrés años, se seguía pensando así. Entonces empezaban las discusiones por “la prueba del amor”. Usó todos los chantajes emocionales posibles. El conocido: “Pero yo te amo”. O la vieja y confiable: “no estás segura de tus sentimientos y yo sí”.


Mariana, por su parte, era cada vez más firme en su decisión. Lo que comenzó como una simple creencia religiosa, se convirtió en una convicción. Entendió mejor de qué se trataba la castidad y cómo vivirla. Juan, entonces, entró en una etapa de resignación, cuando no hay otra opción más que continuar bajo los términos acordados y donde se respeta la decisión de la pareja.


Paso #3: La consideración


A pesar de todas las discusiones, ambos estaban enamorados y, luego de tres años, Juan le pidió la mano. Desde ese entonces, él entró en una etapa de consideración, cuando estás abierto a la escucha y a encontrar respuestas sobre la castidad.


Sabiendo que el tema era fundamental para su novia, asistió a talleres y conoció a gente que la vivía, entendiendo mejor de qué se trataba. Mariana se alivió al ver que no todo el peso recaía en ella, sino que podía apoyarse en más personas.


Paso #4: La aceptación


Habiendo pasado cuatro años desde el inicio, ahora Juan se encontraba parado en el altar de la Iglesia esperando a su futura esposa llegar. De pronto le entró a su conciencia el recuerdo de la enorme paciencia de Mariana. Se admiró de la fortaleza y perseverancia en su convicción.


“¡Qué tal mujer!” pensó mientras sus ojos lagrimeaban. Juan había entrado a la etapa de aceptación, cuando se abraza la castidad porque eres consiente de sus beneficios. Durante este tiempo, ambos fortalecieron su relación mediante una profunda amistad. Además, estaban ilusionados de vivir la primera noche juntos.


* * *


El reto de proponer la castidad implicará siempre algunos esfuerzos. En primer lugar, como hizo Mariana, que uno interiorice de qué se trata esta virtud, para promover una convicción y no una creencia sin fundamento. Y, en segundo lugar, es importante respetar el proceso de entendimiento de quien escucha: ¿está incrédulo, resignado, considerándolo o aceptándolo?


El tiempo de un estado al otro es relativo, no todos demorarán cuatro años como Juan. Algunos menos o más y por eso la paciencia y el amor se pondrán a prueba. No todos los casos terminarán en el altar, pero toda experiencia sumará para que aprendamos a amar mejor.


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