9 falsas señales que te convierten en un hombre débil



Hoy en día escuchamos y leemos en diversos medios acerca de que la masculinidad se encuentra en crisis. Los hombres ya no saben “ser hombres”, y la sociedad no está segura de por qué; se nos presentan muchas suposiciones, pero pocas certezas al respecto. Algunos tratan de encausar su masculinidad a la caballerosidad, pero muchos terminan confundidos cuando, por respeto, abren una puerta de un automóvil, y se topan con un rechazo y una negativa —en algunos casos, grosera y hasta violenta en algunos casos— por parte de la mujer. Otros, que intentan ser leales y bondadosos, terminan confundidos al ver que sus actitudes les han traído rechazo, mientras que otros hombres —que son infieles, que utilizan y tratan mal a las mujeres—, terminan por resultar, extrañamente, más atractivos y más solicitados.


El incremento exponencial de familias desarticuladas, familias en las que papá ya no está en casa, ha llevado a muchos jóvenes a la penosa necesidad de recorrer el camino de niño a adulto en solitario. Ese camino, en el que todo niño necesita de su padre —o de una imagen paterna— que le guíe y le muestre la verdadera fortaleza de un hombre, para poder convertirse en uno, es recorrido cada vez más por niños solitarios, que tienen que deducir lo que verdaderamente es ser un hombre. Y aquí es donde entran tantas mentiras y confusiones, tantas “señales viales” confusas, que los instruyen equivocadamente e invitan a caminos errados que jamás llegarán al destino de la verdadera masculinidad.


Es por esto, que hoy, de una manera directa y sin escalas, te hablaré de esas falsas señales en el camino, de esas que, sin duda alguna, te llevarán a convertirte en un hombre débil.


Si quieres saber si eres un hombre débil, o bien, si estás convirtiéndote en uno, sigue los puntos que a continuación te comparto para comprobarlo. Antes, quisiera aclarar que al hablar de hombre “débil”, no me refiero a la debilidad física, sino que me refiero a lo interior del ser humano: la mente, el espíritu, la personalidad y el corazón.

#1 Reprime tus emociones


El hombre débil —aunque parezca irónico— es aquel que cree que llorar es de débiles, por lo que no se permite expresar sentimientos que lo hagan sentir vulnerable, tales como la tristeza o la frustración. El hombre débil es aquel que no ha entendido aún que saber sentir las emociones constituye el gimnasio emocional del alma para fortalecerse.


#2 Nunca pidas ayuda


Tan sólo el admitirse a sí mismo que necesita ayuda resulta algo impensable para el hombre débil, quien cree que solicitar ayuda lo expone ante el mundo como un hombre incapaz de valerse por sí mismo. Sin embargo, esta actitud solamente proviene del ego, que busca esconder una herida no resuelta que le hace sentir que, efectivamente, no puede valerse por sí mismo.


#3 Ve pornografía


Otra mentira que el hombre débil ha creído es que consumir pornografía es algo que fortalece su hombría y masculinidad. Nada más lejos de lo real: la pornografía, aunque parece gratificante a corto plazo, a largo plazo trae efectos dañinos, y le provoca al hombre débil una desconexión de su sexualidad y de la forma de ver a la mujer. La pornografía reprograma de manera casi imperceptible la mente del hombre débil, haciéndole ver a la mujer como un objeto de goce egoísta, y no como una persona que nació para ser amada. Pocas cosas fortalecen más la debilidad del hombre débil que esta.


#4 No sepas lo que es el autodominio


Para el hombre débil, hablar de autodominio es algo impensable. Y no sólo me refiero en temas como la pornografía, sino en general. El hombre débil no sabe tener control de sí mismo, suele caer en excesos fácilmente y no sabe medirse en las fiestas, recurriendo constantemente a borracheras y a decisiones equivocadas.


#5 Jamás vayas al psicólogo


El hombre débil por excelencia opondrá toda la resistencia del mundo a siquiera considerar el ir a una sesión de terapia psicológica. En parte por la falsa creencia en nuestra cultura de que “el psicólogo es para los locos”, y en parte por miedo abrir su corazón ante un extraño, para el hombre débil será prácticamente imposible aceptar asistir con un psicólogo, lo que lo mantendrá en su debilidad interior más arraigadamente.


#6 Sé incongruente


El deporte favorito del hombre débil es ser incongruente. Suele ser ese hombre que busca casarse con una mujer pura y virginal, mientras él tiene una vida sexual activa. Este tipo de comportamientos expresan la debilidad de congruencia en el espíritu del hombre débil.

#7 Cosifica a las mujeres


El hombre débil ha sido enseñado a ver a las mujeres como un instrumento de goce, y no como personas que merecen ser amadas. Cosificar a la mujer constituye parte del mindset del hombre débil. Aunque por lo general suele ser culpa de quienes educaron a este hombre, al final, es él quien perpetúa este modelo de pensamiento. Si quieres ser un hombre débil, cosificar a las mujeres es un buen comienzo.


#8 Basa tu valor como ser humano y como hombre en tus logros y posesiones


El valor del hombre débil radica en su propia falta de autoconocimiento y autovaloración, creyendo que sólo tendrá un valor como ser humano y como hombre, si logra éxito profesional y económico. Si el hombre débil pierde sus posesiones y estatus económico, creerá que pierde su valor como ser humano.

#9 Sé irresponsable: nunca tomes las riendas de tu vida


Los hombres débiles no toman por completo la responsabilidad de sus vidas. Pocas cosas son tan esenciales en el desarrollo saludable de un ser humano como volvernos responsables de nuestra vida. Y con esto no me refiero solo a lo básico y elemental —como pagar tu renta, hacerte de comer, pagar tus impuestos o hacer ejercicio— sino también, a aprender a cuidarte interiormente: buscar sanar las heridas emocionales de la infancia, descubrir tu propósito de vida y aprender a hacerte feliz. En resumen, ser responsable de la vida propia es tomar las riendas de tu vida en todos, todos, los aspectos posibles. Cuando un hombre evade la responsabilidad de su propia vida, no puede crecer: se estanca en el camino y pierde fuerza.

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Pero eso sí, tenlo presente: el hombre débil puede dejar de ser débil.


Hoy en día, hay muchos hombres débiles que están atrapados en un bucle en cual ni siquiera ellos mismos saben cómo entraron ahí… Vaya: ¡muchos ni siquiera saben que están atrapados en un bucle que les impide crecer! Esto sucede porque la mayoría no tuvo a nadie que le explicara las diferencias entre un hombre débil y uno fuerte. Y, ¿sabes qué? Tú ya eres de los que sabe la diferencia. Por lo tanto, si te has sentido identificado con algunos de estos puntos, significa que puedes cambiar, que puedes mejorar.


Una de las capacidades más grandes y hermosas que tenemos los seres humanos es la de aprender y mejorar a partir de lo aprendido. ¡Hoy puedes hacer la diferencia! No tienes que realizar cambios radicales, sino más bien, cambios pequeños, pero constantes. Es hora ser fortalecer los músculos del alma, de fortalecer la masculinidad, para convertirla en una masculinidad fuerte… Es decir: en una masculinidad sana, pues —al final de todo— las masculinidades tóxicas o débiles no son otra cosa que masculinidades heridas. Y tú puedes sanar esa masculinidad herida, si comienzas a inyectarte el mejor de los medicamentos: el amor propio.


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