3 señales de que necesitas detenerte



“¡No dejes que nada te detenga!”. Esta es una frase poderosa y peligrosa que, de ser malentendida y absolutizada para todas las situaciones de nuestra vida, podría tener consecuencias importantes. Y es que hay ocasiones en las que detenerse no solo es bueno, sino que es necesario.


Ocurre que, en la cultura de la hiperproductivdad, vemos como algo valioso el siempre estar ocupados, haciendo cosas, con más de mil y un actividades. Y no te lo niego: yo soy el primero en caer en esta trampa. Te desconectas de una cosa cuando ya vas a otra, y terminando ya está comenzando otra, a la que vas tarde. Haces mucho, sí, pero, ¿a qué costo?


Piensa que hay señales del interior y del exterior que pueden estar diciéndote a gritos que es justo y necesario hacer un alto en tu vida. Aquí te dejo tres señales claras de que te toca hacer una pausa.


#1 Hace tiempo no estás con los tuyos


De tantas cosas que tienes, hace tiempo no estás con las personas que quieres. A veces no contestas los mensajes, y cuando estás es de manera simbólica y solo para temas “importantes”. Es decir: te falta estar presente en lo cotidiano, en lo banal, en lo ordinario de la vida. ¿Hace cuánto no ves a tus abuelos, a tus amigos, a esas relaciones que valoras?


#2 Estás constantemente cansado


Los vehículos que están constantemente acelerados y no pasan por los pits llegan a un punto de desgaste de no retorno. No esperes a llegar ese punto, en el que tu desgaste físico, emocional y espiritual llegue al punto de “tronarte”. El cansancio constante es un signo de que necesitas detenerte.


#3 Se te olvidó tu para qué


Este tal vez sea el más grave. Le dijiste que sí a todo, y como consecuencia, tu sí perdió su valor. En el camino de estar tan ocupado, se te olvidó porqué decidiste hacer lo que estás haciendo, por qué aceptaste ir a esa reunión, integrarte a ese voluntariado, dedicarte a ese trabajo, continuar esa relación. Si llega el punto en el que no sabes para qué haces lo que haces…. Red flag: detente, haz una pausa; necesitas recordarlo.


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Detente, haz una pausa; no tienes que esperar a estas señales de auxilio. Sé creativo con tu forma de descansar, escucha a tu cuerpo, reconoce cuándo tu mente esté cansada. Percibe cuándo tu espíritu requiera hacer una pausa en el camino, para reencontrarse. Descansa, detente, haz una pausa.


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