3 maneras de ser feliz aún en momentos difíciles



Vivimos en tiempos difíciles. No solo el contexto histórico y sociocultural nos impone grandes desafíos para ser plenamente felices. Están también las pequeñas y grandes dificultades del día a día: el cansancio, la enfermedad, los desamores, las expectativas no correspondidas, la carencia económica…, y así podríamos continuar.


Sufrir es parte del proceso. La dificultad, el dolor y el sufrimiento son parte natural de nuestro proceso de plenitud como seres humanos. Tan natural que el solo hecho de crecer duele. Sí: los huesos duelen al crecer, los músculos al fortalecerse y los dientes al asomarse por las encías. Así que reconciliémonos con eso: ¡basta de querer “eliminar las dificultades”! Mejor aprendamos a encontrar estos 3 súperpoderes que comprueban que es posible ser felices aún en medio de las crisis.


#1 El poder de tu propósito


Dice V. Frankl que la vida no se vuelve insoportable por las circunstancias difíciles, sino por la falta de sentido. ¿Cuál es tu propósito? ¿Qué te mueve o enciende el corazón? ¿Por qué haces lo que haces? Encontrarle sentido al sufrimiento no solo te acercará a la felicidad, sino también a la plenitud de tu vida.


#2 El poder de tus relaciones


Harvard descubrió el secreto de la felicidad. Después de realizarles un seguimiento a 700 jóvenes por más de 70 años, el estudio llegó a una poderosa y simple conclusión: la felicidad humana depende de la calidad de sus relaciones.


¿Cómo está la calidad de tus relaciones? Al final, tu felicidad depende de eso: amar y ser amado, confiar y que confíen en ti, reír y que se rían contigo, estar y que estén para ti siempre. Si quieres ver el estudio, te recomiendo la TedX “What makes a good life”.


#3 El poder de la gratitud


Robert Emmons estudió el efecto de la gratitud en las personas. Para hacerte corto el cuento, comprobó científicamente que dar gracias diariamente mejora nuestra autoestima, aumenta nuestra productividad, reduce el riesgo de tener depresión y nos centra en el presente. Conclusión: no agradecemos porque somos felices, somos felices porque agradecemos.


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Un último pensamiento. No se trata de estar siempre con una sonrisa en el rostro, sino de algo profundo en nuestra vida. Gracias a ello, incluso cuando lleguen las lágrimas y los momentos difíciles, podrás poder decir con certeza: no estoy feliz, soy feliz. Soy profundamente feliz. La plenitud, en ese sentido, es felicidad, sí; pero una felicidad que trasciende aún en medio de la dificultad. Que trasciende al grado máximo de que puedas decir: “bendita crisis, bendita dificultad, bendito sufrimiento”.


¿En qué acontecimientos piensan cuando piensan en crisis? Deja en comentarios qué otra crisis agregarías, para estar alertas y custodiar nuestra capacidad de amar en plenitud.


Si te interesa conocer más sobre estos temas, puedes buscarme en Instagram: @jorgerinconcj